Un cambio de clima

Una visión a largo plazo de una nueva vida para la arquitectura

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Cuando hablamos de los nuevos usos de un edificio tras su desaparición, el concepto es bastante claro. Si consideramos la capacidad de resistencia de los materiales ecológicos al paso del tiempo y al desgaste por su uso, o la adecuación del diseño espacial a la post-ocupación, es necesario abordar cómo el concepto mismo de arquitectura resiste a las distintas pruebas y dificultades que le plantea un uso real.

Debemos preguntarnos cómo la práctica de la arquitectura puede sobrevivir y reinventarse ante unos cambios de paradigma que, salvo que se estudien en profundidad, son radicales y difíciles de entender

Consideremos los cambios de paradigma más obvios; pensemos en el nacimiento de la perspectiva y la inesperada influencia que tuvo para concebir la ciudad barroca. Pensemos en la invención de la nevera y en cómo este avance propició el auge de los suburbios del siglo XX. En la actualidad, ya somos capaces de especular sobre cómo la conjunción de la automatización, la inteligencia artificial y las tecnologías digitales afectarán a nuestras ciudades, hogares y lugares de trabajo. Sin embargo, deberíamos preguntarnos con mayor urgencia cómo conseguirá la arquitectura resistir y seguir siendo relevante en un contexto de cambios drásticos, propiciados por una miríada de efectos ocasionados por problemas ecológicos a lo largo y ancho del planeta, que solo ahora han empezado a calar en nuestra consciencia colectiva.

Exposición Ecovisionarios: arte y arquitectura después del Antropoceno. Imagen cortesía de Malka Architects

Si eres alguien medianamente informado, resulta imposible evitar un bombardeo diario con noticias sobre alguna nueva consecuencia nefasta del calentamiento global, la contaminación generalizada, los fenómenos meteorológicos extremos o, por supuesto, ese siempre ‘dudoso’, posiblemente ‘falso’, fenómeno del ‘cambio climático’’.

 

Reflexionemos sobre el hecho de que los incendios forestales y las sequías severas nos parecen ya “algo del pasado”. Unas semanas atrás, la noticia era que una serie de ballenas morían ahogadas tras ingerir bolsas de plástico. Esta semana la noticia será otra.  De hecho, mientras escribo este texto, leo en el New York Times de hoy un artículo de portada sobre el auge del “calor debilitante” en las megalópolis del sur de Asia, que afecta potencialmente a 800 millones de personas. Esta cifra equivale al doble de la población de Europa.

Irónicamente, en un contexto en el que las autoridades locales intentan abordar este problema, una de las soluciones propuestas nace a partir de la creatividad de la arquitectura tradicional: cubrir o pintar los tejados con materiales ecológicos blancos reflectantes, ya que así se logra reducir las temperaturas interiores en unos dos grados.

A un nivel muy modesto y común, este es el tipo de acción que hoy surge de la creciente conciencia ecológica de muchos artistas, activistas, arquitectos y diseñadores. De hecho, fue el tema central de una ambiciosa exposición programada en el MAAT (Museo de Arte, Arquitectura y Tecnología de Lisboa) durante 2018. En Ecovisionarios: arte y arquitectura después del Antropoceno, buscamos visiones críticas frente a los desequilibrios ecológicos actuales. Asimismo, quisimos destacar la labor de arquitectos y diseñadores que conciben proyectos para mitigar los problemas existentes, inventan soluciones a partir de las tecnologías disponibles o revelan la capacidad de la humanidad para adaptarse a realidades cambiantes.

Contribuyeron con sus ideas iniciativas como la plataforma de Internet de los Estudios Superuse, a través de la cual cualquiera puede identificar los recursos locales para darles un nuevo uso, hasta The Living, con sede en Nueva York, con su investigación sobre los ladrillos de micelio orgánicos, biodegradables y de emisión cero.

Desde un punto de vista más conceptual, los estudios franceses Design Crew for Architecture y Malka Architects investigan nuevas tipologías arquitectónicas, como por ejemplo las primeras plantas de desalinización de agua en fábricas futuristas que proporcionan riego agrícola. Por su parte, los Malka imaginan una ciudad autosuficiente y en movimiento que sembraría en territorios azotados por la desertificación. Por otro lado, los arquitectos portugueses SKRE estudian cómo la producción de biogás podría convertirse en un elemento arquitectónico a escala doméstica, y el estudio español Andrés Jaque Arquitectos aborda la contaminación del agua debido a la extracción de petróleo, a la vez que se esfuerza por concebir un entorno que tenga en cuenta las necesidades de las diferentes especies.

 

Detalle de la exposición Ecovisionarios: arte y arquitectura después del Antropoceno. Imagen cortesía de Malka Architectse

Estamos en un momento (de la historia de la humanidad) en el que la evidencia científica en torno al cambio climático y las alteraciones en el medioambiente constata que las posibilidades de un desenlace trágico son altas: un calentamiento global extremo y el aumento del nivel del mar o incluso la posibilidad de una nueva extinción masiva. Frente a estos escenarios, uno debe preguntarse cómo la arquitectura puede reinventarse rápidamente para desempeñar un papel mucho más crítico con una industria que es parte del problema.

Frente a estos escenarios, uno debe preguntarse cómo la arquitectura puede reinventarse rápidamente para desempeñar un papel mucho más crítico con una industria que es parte del problema.

Además, con su enorme consumo de recursos, no es ninguna novedad que la industria de la construcción produce casi el 25% de las emisiones globales de carbono que agravan el cambio climático. Más allá de un lavado de imagen para mostrar que tiene conciencia ecológica y de la utilización con fines comerciales de la noción de sostenibilidad, la arquitectura actual debe abordar la forma en que reutilizamos o damos nuevos usos a los recursos existentes, el despilfarro, la energía y la propia biodiversidad. Si quiere mantener e impulsar su papel como actor en el sector de la construcción, la arquitectura debe reinventarse y renacer, con aportaciones nuevas, creativas y más conscientes sobre la manera en que repensamos nuestro entorno a nivel cotidiano. En el contexto actual, cada día que pasa es clave.

Imagen principal: Exposición Ecovisionarios: arte y arquitectura después del Antropoceno. Imagen cortesía de Jaque Arquitectos

 

New York Times - Summer Heat in India