Envejecer en casa

Los esfuerzos de la ciudad de Nueva York por mantener a las personas mayores en nuestra comunidad

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En el ejercicio de mi profesión como arquitecto en Estados Unidos, he estudiado de qué forma la vivienda urbana puede ser más asequible y alcanzable para todos. Uno de los aspectos a tratar es cómo lograr que los ciudadanos de mayor edad gocen de buena salud y vivan felices en sus casas. En ciudades de todo el mundo, las personas viven más tiempo, muchas de ellas en soledad, y a medida que nos hacemos mayores nuestros cuerpos cambian. El objetivo del movimiento «Aging in Place» (Envejecer en casa) es adaptar los entornos en los que vivir en comunidad para que nos complementen y presten apoyo a medida que envejecemos; podría decirse que para hacer nuestra vida «atemporal».

El dilema de la inclusión económica

Realmente creo que una sociedad mejor trata a todos sus miembros con respeto y que una comunidad saludable y vibrante se basa en la inclusión de todos. Y no soy la única que piensa así. «Envejecer en casa» se centra en la calidad de vida y aspira a mejorar la vivienda y las comunidades de forma que envejecer no sea sinónimo de aislamiento. Los movimientos Active Living (Vida Activa) y Green Building (Construcción Ecológica) están en sintonía con «Envejecer en casa», ya que todos estudian el entorno construido de forma holística.

Para el ciudadano americano rico, las opciones de vivir en edificios multifamiliares destinados a los mayores —residencias asistidas— son numerosas. Si dispones de 8.000 dólares al mes, es posible vivir en una comunidad con asistencia médica, comer de forma saludable en un comedor comunitario y tener acceso a los programas sociales. Pero la mayoría de los americanos no puede permitirse un lujo así. Más del 80% de los residentes de la ciudad de Nueva York mayores de 65 años reciben pagos de los seguros sociales como parte de sus ingresos y esta ayuda alcanza de media los 1.500 dólares al mes. Para un alto porcentaje de neoyorquinos de edad avanzada el alquiler es una carga excesiva, ya que destinan más del 30% de sus ingresos a ese fin. En la actualidad, el 14% de los 8,5 millones de personas que viven en Nueva York son mayores de 65 años.

Mudarse les resulta difícil. Considerado uno de los acontecimientos más estresantes, una mudanza en los últimos años de nuestra vida es especialmente problemática, pues a menudo provoca confusión y un deterioro de la salud. El programa «Envejecer en casa» nos proporciona los medios para permanecer en nuestro hogar hasta el fin de nuestros días. Es posible trasladar los servicios de asistencia al domicilio y la tecnología nos permite comunicarnos con los médicos y la familia sin tener que salir de casa.

Aging in Place means that people can stay in their homes until the very end of their lives.
Los servicios para mayores se trasladan a sus domicilios. Imagen Matthias Zomer/Unsplash

Activismo de los arquitectos y diseñadores de Nueva York

La comunidad de arquitectos y diseñadores ha estado al frente del movimiento para crear viviendas atemporales que sean a la vez hermosas e inclusivas. En 2013 el comité de Diseño para Mayores del Instituto Americano de Arquitectos (AIA por sus siglas en inglés) de Nueva York organizó una jornada denominada «Vecindarios en auge» para abordar los elementos del envejecimiento en nuestra propia casa. Clasificamos las viviendas en tres grupos: de gran altura (más de 10 pisos), de mediana altura (6 pisos) y casas adosadas. Identificamos las modificaciones físicas, las tecnologías y los servicios sociales necesarios para mejorar las viviendas. En 2016 el Departamento de Mayores de la ciudad de Nueva York destinó fondos a la creación de una guía para asistir a los propietarios y a los residentes en los apartamentos a mejorar su calidad de vida, y a disfrutar de la posibilidad de vivir en comunidad una vida saludable en sus apartamentos.

La Guía para envejecer en casa iba destinada a los propietarios y residentes en los apartamentos. Nos esforzamos por evitar un lenguaje demasiado técnico e ilustramos los conceptos con fotografías. Muchas de las ideas incluidas en la guía debían ser puestas en práctica por un «manitas» o por el mismo residente. Algunos cambios sencillos pueden mejorar la capacidad de los vecinos de más edad para salir y participar en la vida del barrio: colocar bancos en los exteriores de las tiendas, añadir una señalización clara para ayudar a los vecinos con visión reducida o mejorar la iluminación de forma que un paseo tras la puesta de sol no se convierta en algo peligroso.

La tecnología tiene sus ventajas

Durante la pasada década he tenido la oportunidad de trabajar con Selfhelp Community Services, una organización neoyorquina sin ánimo de lucro centrada en las viviendas y los servicios sociales. Mi trabajo como arquitecta consistió en realizar modificaciones físicas en los apartamentos y zonas comunes dentro de sus propiedades, pero también pude observar cómo la tecnología puede ayudarnos a envejecer en nuestras casas.  Su Centro Virtual para Mayores ayuda a las personas confinadas en sus casas a estar conectados con los eventos de la comunidad y a luchar contra el aislamiento que conlleva vivir en soledad. Un ordenador con webcam y unos sencillos elementos interactivos son suficientes para «reunir» a varias personas en el centro de mayores y que puedan cantar, leer el periódico o conversar sobre los eventos culturales. Es un ejemplo maravilloso de cómo la tecnología ayuda a la comunicación.

Esperanza para el futuro

Los retos de diseñar extraordinarias viviendas urbanas van a continuar y, sin duda, la sociedad cambiará y evolucionará. Espero que todos aprendamos más sobre el envejecimiento y ojalá el movimiento «Envejecer en casa» continúe educando y transformando las opciones de vivienda para todos.

Imagen principal: Una calle de Nueva York. Imagen Jahsie Ault/Unsplash

Guía para envejecer en casa

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