Alojamientos de emergencia para jóvenes

Modelos holísticos que abordan un problema creciente

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Las personas sin techo no son un fenómeno nuevo, han existido a lo largo de la historia a pesar de nuestros esfuerzos por erradicar su desamparo. Pese a que la carencia de vivienda se ha agravado últimamente, nuestra respuesta a la misma apenas ha variado. Con una cifra que se acerca hoy en día a las 300.000 personas sin hogar en el Reino Unido, es necesario modificar de manera radical nuestra forma de abordar esta cuestión.

En marzo de 2020, la iniciativa gubernamental «Everyone In» proporcionó una solución temporal a las personas sin techo durante la pandemia. Se utilizaron 15.000 habitaciones de hotel para proporcionar un espacio seguro en el que pudieran dormir, logrando beneficiar al 90% de estas personas. Esta respuesta sin precedentes demostró que es posible realizar un cambio drástico cuando las circunstancias lo requieren.

A pesar del programa «Everyone In», miles de personas se han quedado sin hogar desde el comienzo de la pandemia. La falta de vivienda entre los jóvenes ha alcanzado niveles sin precedentes. En 2020 se ha incrementado en casi un 50% el número de personas con edades comprendidas entre los 16 y los 25 años de edad que duermen en la calle en Londres. Esto solo puede empeorar.

La pandemia ha ejercido una mayor presión sobre los jóvenes con situaciones familiares complejas y empleos inseguros. Un número cada vez mayor de jóvenes sin opciones alternativas se encuentra sin hogar. Es posible abordar esta falta de vivienda entre los jóvenes si se les proporciona refugio y apoyo en este momento crítico antes de que la situación se consolide. Es necesario adoptar un enfoque preventivo frente a este inaceptable aumento de la incidencia de la falta de vivienda entre los jóvenes.

Existe una grave escasez de alojamientos de emergencia adecuados para jóvenes y los alojamientos disponibles ofrecen poco más que un lugar donde dormir. Exponer a jóvenes vulnerables a experiencias traumáticas que les acompañarán toda la vida puede ser intimidatorio, hostil, aislante y peligroso. No existe normativa ni directrices generales sobre alojamientos de emergencia para jóvenes y por lo tanto no es posible controlar la calidad de esos espacios. Esto ofrece un marcado contraste con la variedad de tipos de vivienda ampliamente representados y legislados en el Reino Unido.

Un refugio para personas sin techo.
«Shelter from the Storm» es un innovador refugio para personas sin hogar que brinda alojamiento, alimentos saludables y apoyo integral, Londres, Holland Harvey Architects. Imagen © Nicolas Worley

El alojamiento de emergencia es una parte fundamental de la situación que debe representarse dentro de una orientación estatutaria centralizada si se quiere satisfacer la necesidad de vivienda de la sociedad y poner fin al problema sistemático de las personas sin hogar.

Al trabajar en el sector del entorno construido, tenemos la responsabilidad de proporcionar espacios a las personas de toda condición social, pero también debemos buscar oportunidades para mejorar el statu quo.  Las personas sin hogar son una compleja cuestión internacional que necesita de soluciones efectivas y un enfoque innovador.

El diseño como catalizador

En 2018 lancé un concurso de ideas que desafiaba a los diseñadores a proponer ideas creativas de diseño para hacer frente a la crisis de los sin techo. El concurso «The Hidden Homeless» pretendía analizar cómo lograr que los alojamientos de emergencia para jóvenes sin hogar pudieran coexistir con promociones de tipo privado, tanto comerciales como residenciales. La sustitución de «viviendas asequibles» por «alojamientos de emergencia» en un modelo típico de planificación arroja una luz sobre la falta de políticas destinadas a los alojamientos de emergencia y ofrece soluciones innovadoras de diseño como punto de referencia para el cambio. El equipo ganador Morris+Company logró visualizar todo esto, además de adoptar un enfoque de punto de partida.

El concurso fue el resultado de largas conversaciones con organizaciones benéficas, promotores, diseñadores, trabajadores sociales, educadores, estudiantes y autoridades locales y gubernamentales. Rápidamente identificamos que la colaboración entre sectores iba a ser la clave para desbloquear el problema. De hecho, fue el catalizador para la formación de nuestro grupo de investigación Architects Aware!

Directrices de diseño

El concurso y la formación de Architects Aware! pusieron de manifiesto la necesidad de directrices legislativas para alojamientos de emergencia y esto se ha hecho más evidente a medida que lo hemos investigado más en profundidad.

He trabajado junto con Miranda Maclaren y Polina Pencheva, directora y socia de Morris+Company, respectivamente, para entender cómo efectuar el cambio, hablando con diferentes profesionales e instituciones y con promotores del sector privado, así como con jóvenes que saben lo que significa estar sin techo y que en la actualidad viven en refugios.

Directrices de diseño de viviendas para jóvenes sin techo.
«We Recommend», conjunto de directrices para diseñar viviendas de emergencia para jóvenes. Heather Macey (John McAslan + Partners), Polina Pencheva & Miranda Maclaren (Morris+Company)

Hemos desarrollado un conjunto de directrices con la ayuda de una beca de investigación RIBA, que resume nuestras investigaciones y que esperamos ofrezca una solución al problema de los jóvenes sin techo. Estas directrices integrales proporcionan un marco a medida para alojamientos con apoyo especializado que ofrecen ayuda desde la llegada de un joven hasta el momento en que se marcha, dotándole de todas las oportunidades para que avance hacia una vida independiente.  Nuestras directrices pretenden ofrecer un equilibrio entre la experiencia privada y la compartida y proporcionar un entorno acogedor, digno y de apoyo que se pueda llamar hogar.

Las directrices constan de tres partes: nuestro «Manifiesto» de investigación; los casos de estudio «Liderando con el ejemplo»; y un conjunto de directrices para alojamientos de emergencia para jóvenes, «Recomendaciones». Creemos que estas directrices deberían ser adoptadas por los gobiernos locales, para hacer de una buena vivienda de emergencia para los jóvenes la norma y no la excepción.

Nuestra investigación se resume en un corto, «We are not bad kids,» («No somos chicos malos») de Odelay Films, que aborda las ideas erróneas en torno a los jóvenes sin hogar y ofrece un cambio fundamental para esta situación inaceptable.

Podemos hacerlo mejor, los jóvenes merecen más.

Imagen principal: Se debe implementar un enfoque preventivo para frenar la falta de vivienda para los jóvenes sin hogar. Imagen Alice Pasqual/Unsplash

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