Entre el río y el mar

En esta entrevista João Luís Carrilho da Graça reflexiona sobre cómo el río y el mar han dado forma a la ciudad de Lisboa

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¿Puedes hablarnos de la relación especial que Lisboa tiene con el río y el mar?    

En especial con el río… y con el estuario conocido como “Mar da Palha” (mar de paja). La ciudad de Lisboa no existiría si no fuera por la desembocadura del río Tajo, que es un espacio extraordinario desde una perspectiva ecológica y natural.

A menudo oímos hablar a la gente de la luz especial que hay en Lisboa. Pero esta luz no es única, existen muchas ciudades costeras situadas cerca de grandes masas de agua que también cuentan con una luz muy determinada, como Venecia. El nombre «Mar de paja» probablemente proviene del tono dorado que adquiere el agua al amanecer y en la puesta de sol y porque se trata de una enorme masa de agua con un efecto considerable sobre la luz de la ciudad.

¿Y qué dirías de la relación de los habitantes de Lisboa con el agua?

La importancia significativa del agua y la presencia del río y, algo más lejos, del mar, que a su vez también tiene una cierta influencia, es casi siempre un contraste en términos de la topografía sobre la que se construye la ciudad. Y creo que el agua y los contornos del valle y los puntos más altos, las montañas, son fascinantes, porque estructuran los caminos en cualquier territorio del mundo. Dado que la topografía de Lisboa es tan angulosa e interesante, continúan siendo una referencia fundamental hoy en día, probablemente porque se basan en los primeros caminos imaginables en este territorio.

Este conjunto de líneas altas, en oposición a las líneas de agua, muchas de las cuales fueron talladas y absorbidas por la forma de la ciudad, conforman la matriz de la ciudad de Lisboa. Desde un punto de vista dinámico, tenemos el río y el puerto, una creación excepcional, y a partir de ahí podemos imaginar la historia de la relación entre la ciudad y el río.

En base a tu visión del territorio y de cómo el agua limita y da forma a la topografía, ¿se convierten tu análisis e interpretación en elementos que determinan cómo diseñar cerca de la costa?

De alguna manera, sí. Pero no analizo la topografía y la relación con el agua y posteriormente diseño algo con sentido racional. La interpretación es importante y, de alguna forma, inspira mis diseños y la visión que tengo de esta relación. Desde que empecé a trabajar, siempre he pensado que esta idea de una relación dinámica entre la topografía y la costa es importante. La reflexión sobre esta frontera entre la tierra y el río desde una perspectiva arquitectónica es un tema muy interesante.

¿Qué piensas del diseño de Campo das Cebolas y de la Terminal de cruceros? Porque ambas son construcciones muy definidas que se encuentran en este límite.

Desde luego. De alguna forma ha sido una coincidencia, porque se trataba de tres concursos públicos. El primero, al que solo era posible acceder por invitación, era para el urbanismo de Boavista. Lo gané y mi diseño inicial se basaba en esta relación entre la ciudad y el río.

 

Terminal de cruceros de la ciudad de Lisboa.
Terminal de cruceros de Lisboa, frente al río Tajo y la Alfama, obra de João Luís Carrilho da Graça/Carrilho da Graça Arquitectos. Imagen © Fernando Guerra

El siguiente concurso fue en 2010, para la Terminal de cruceros, que también tuve la fortuna de ganar. Mi idea era construirlo en el espacio donde antiguamente se situaba el muelle del Jardim do Tabaco, como si se tratara de un campo desde el punto de vista artístico, y construir todo desde esa base. Es como si el edificio fuera el resultado de un movimiento más o menos telúrico de la plataforma y del puerto, y crea una cierta interacción o diálogo con la ciudad, que es impresionante.

Y el tercer concurso fue para Campo das Cebolas. Desde el primer momento, pensé que sería interesante tener una plaza totalmente diferente a Terreiro do Paço, que está justo enfrente y tiene un diseño palaciego. De hecho, el lugar se utilizaba para la celebración de mercados callejeros, y disponía de un puerto donde atracaban todos los barcos de menor tamaño del río y de esa parte del estuario. La idea principal era crear una plaza con mucha actividad que reflejara toda la intensidad existente y creara vistas del río y la ciudad.

En conclusión, ¿podrías hablarnos de la relación emocional que los arquitectos tienen con el agua? En tu trabajo, ¿es más que una cuestión de diseño lógico?

Creo que, en Lisboa, la relación con el agua es de alguna forma idílica. Se trata de una interacción entre la ciudad y el agua y cuando caminamos por la ciudad siempre nos vemos sorprendidos por las inesperadas vistas al río, al estuario, al mar. Y creo que esta interacción con el entorno, con lo construido y con el agua es un tipo de conexión que cualquier persona puede sentir cuando visita Lisboa, no solo los arquitectos.

Hace que la ciudad sea única en su arquitectura, en cómo está construida en la parte alta del terreno y en su siempre sorprendente relación con el agua. Por ejemplo, el barrio de Alfama, cuyo nombre está relacionado con los numerosos baños y fuentes termales, también denominados hammams, que existían en aquella época. Hoy todo eso se ha olvidado pero algún día quizás se recupere: la ciudad siempre ha tenido una relación muy intensa e interesante con el agua en todos los aspectos.

Esta entrevista fue realizada por Diane Gray y Pedro Novo. Ha sido editada y condensada para mayor claridad.

Imagen Principal: La ciudad de Lisboa. Imagen Creative Commons CC0_PXhere

 

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