Carlo Ratti habla sobre ‘diseño sensible’

El big data al servicio de la salud

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El director del estudio de diseño e innovación Carlo Ratti Associati y director del MIT Senseable City Lab comparte su visión sobre cómo las tecnologías digitales pueden fomentar un enfoque más proactivo en torno a la salud.

Su trabajo se centra en cómo el uso de las nuevas tecnologías puede mejorar la vida en las ciudades. Pero ¿de qué forma puede contribuir a la salud y el bienestar de los ciudadanos? 

No podemos reducir la salud y el bienestar a meros factores numéricos, pero los datos obtenidos con las tecnologías digitales pueden ayudarnos a tener mayor conciencia de lo que nos sucede. Si conseguimos aprender de nuestro comportamiento, entonces podremos mejorarlo; así se crea un bucle de retroalimentación saludable, tanto a escala individual como de la sociedad en general. En mi opinión, el autoanálisis cuantificado es un ejemplo positivo de cómo la recopilación de datos sobre nosotros mismos puede impulsar un estilo de vida más activo y potenciar determinadas dinámicas sociales.

A menudo se critica el concepto de ciudad inteligente por su enfoque elitista, top-down y deshumanizado. ¿Cómo podemos evitar los efectos potencialmente negativos de la tecnología sobre la psicología humana, el bienestar y la salud de la sociedad en general?

Sí, este concepto genera muchas críticas y a menudo coincido con ellas. Por esta razón prefiero utilizar el término ‘ciudad sensible’, que asume, o así lo creo yo, un enfoque más humanizado, pues sintetiza mejor las posibles ventajas sociales de incorporar la tecnología del Internet de las Cosas a los espacios urbanos, en vez de aplicar solo la tecnología per se. El concepto senseable (sensible) se refiere tanto a la capacidad de sentir a través de la tecnología digital como a esa cualidad humana que pone a las personas y sus deseos en el centro. Supone un cambio de enfoque top-down a bottom-up, más centrado en el bienestar subjetivo del individuo.

The Mario prototype could provide health data to enrich healthcare analytics and respond to outbreaks rather than being reactive
El prototipo Mario, que recoge muestras de desechos, descendiendo a las alcantarillas de Cambridge, en Massachusetts, como parte del proyecto Underworlds. Es una de las dos sondas que se apodaron Mario y Luigi como guiño al personaje escalador de tuberías, Super Mario Bros. Foto cortesía Carlo Ratti.

En el MIT Senseable City Lab trabajan en varios proyectos relacionados con la salud. ¿Nos puede explicar alguno de ellos?

Uno de los proyectos más recientes en los que estamos trabajando es Weibo Smog. Mediante los datos obtenidos a través de Weibo, una aplicación china equivalente a Twitter, recabamos información sobre cómo afecta la contaminación del aire a las personas en diferentes zonas del país, según sus perfiles socioeconómicos. Con el estudio de estos datos y los informes que elaboramos sobre las múltiples formas en que la contaminación del aire afecta a la salud de la población, esperamos que las autoridades chinas y otros organismos competentes tengan mejores herramientas para abordar esta problemática.

“El objetivo es usar los datos obtenidos para ayudar a que hospitales, clínicas, centros de salud y la población en general estén mejor preparados y respondan proactivamente a cualquier crisis sanitaria en lugar de asumir una actitud reactiva.”

Otro de vuestros proyectos, el Biobot, utiliza robots en las alcantarillas para detectar crisis sanitarias importantes, como la epidemia de los opiáceos en Estados Unidos. ¿Cómo funciona y qué avances ha habido hasta ahora?

La empresa Biobot Analytics nació a partir de Underworlds, un proyecto que llevamos a cabo en 2016. La premisa de Underworlds es que se puede recabar mucha información de una persona con solo tomar muestras de su microbioma, es decir, de sus gérmenes, los cuales se expulsan por el inodoro y viven en el sistema de alcantarillado, como si se tratara de un intestino colectivo. El proyecto proponía aprovechar esta valiosa tecnología digital como fuente de información instalando pequeños robots en la red urbana de alcantarillado para detectar virus, bacterias y sustancias químicas y, de este modo, observar las posibles fluctuaciones en los parámetros sanitarios de la ciudad. El objetivo es emplear los datos obtenidos para ayudar a hospitales, clínicas, centros de salud y a la población en general a estar preparados y responder proactivamente a cualquier crisis sanitaria, en lugar de asumir una actitud reactiva. Hasta ahora, hemos tomado muestras en Boston, Kuwait y Seúl. Biobot se prepara ya para sus próximos despliegues, puesto que la misión continúa en marcha. Actualmente utilizamos estos análisis para elaborar una estimación del consumo de opiáceos en varias ciudades de Estados Unidos.

¿Existen otras iniciativas que hayan tenido un impacto cuantificable sobre la salud? ¿Nos puede dar algunos ejemplos?
Nuestro trabajo está más enfocado a entornos urbanos y sus formas de cuantificación. Sin embargo, los historiales médicos de personas individuales son cada vez más accesibles, lo que nos permitirá cerrar el círculo, por así decirlo. Considero que la combinación de datos individuales en relación a exposición ambiental, comportamiento y salud constituirá un punto de inflexión en el ámbito de la medicina. De hecho, empezamos a trabajar con este tipo de datos en el proyecto Health Infoscape para GE Health, dirigido a utilizar datos – particularmente, los historiales médicos electrónicos (anónimos) de todo Estados Unidos – con el fin de detectar patrones de salud humana y descubrir relaciones estadísticas entre regiones, tipos de espacios y enfermedades.

Los estudios revelan sistemáticamente que las minorías y las comunidades con rentas más bajas están más expuestas a los riesgos sanitarios que las clases acomodadas. ¿Cómo puede la tecnología contribuir a alcanzar una mejor justicia social y medioambiental?

Creo que la mejor forma de poner en evidencia esta fragmentación es a través de los datos. De este modo, podremos corregirla.

Healthcare analytics can inform a more proactive approach to improving health
Interior del las oficinas Fundación Agnelli en Torino, Italia. Foto cortesía Carlo Ratti

¿Cuáles cree que son los mayores retos para mejorar la salud a través del diseño?

La salud tiende a alinear muchos intereses – individuales, colectivos, corporativos, etc. – así que no preveo grandes retos en este sentido. Pero sí creo que hay que afrontar algunos retos técnicos. ¿Cómo integramos los datos en el plano individual?

Un ejemplo de esto podría ser la reforma de las oficinas centrales de la Fundación Agnelli, en el núcleo de Torino. En colaboración con la compañía tecnológica Siemens, equipamos un edificio centenario con cientos de sensores digitales que monitorizan distintos tipos de datos, desde la ocupación, la temperatura los niveles de dióxido de carbono o el estado de las salas de reuniones. Los usuarios pueden acceder al panel de control mediante una aplicación móvil pudiendo realizar acciones como interactuar con otras personas, registrar su entrada, reservar una sala o configurar las condiciones ambientales; todo ello con un grado de personalización sin precedentes.

Por ejemplo, una vez que un ocupante del edificio configura sus preferencias de temperatura y luminosidad, el sistema (Building Management System) responde adecuadamente ajustando los niveles de iluminación y climatización. Las salidas de aire del falso techo se activan con la presencia humana y el sistema tiene la capacidad de seguir el movimiento de los ocupantes por el interior del edificio, creando una especie de “burbuja ambiental”. Cuando un ocupante se marcha, la estancia regresa a “modo standby”, ahorrando energía, del mismo modo en que un ordenador activaría un protector de pantalla.

En este caso el desafío está en cómo administrar una gran cantidad de conjuntos de datos anónimos a la vez que se mantiene el foco de atención sobre las necesidades específicas de cada individuo.

Imagen principal: El prototipo Luigi del proyecto Underworlds. Cortesía de Carlo Ratti

Weibo Smog