Cloudspace

Una exploración visual del espacio

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La imagen reflejada es fascinante debido a su carácter efímero. La imagen reflejada depende de la presencia del objeto reproducido, tanto espacial como temporalmente. Los significados metafóricos de los espejos son diversos y contradictorios. En la ciencia del comportamiento, el reflejo se considera un signo de inteligencia y de capacidad de pensamiento abstracto. Cultural e históricamente, el espejo simboliza, junto con la vanidad, la conciencia de sí mismo, la sabiduría y la verdad. En las culturas antiguas, el espejo representaba la imagen del alma, y las mujeres celtas eran enterradas con sus espejos. En el antiguo Egipto, una misma palabra significaba espejo y vida.

Sabine Fellner, crítica de arte, sobre Cloudspace

 

¿Cuáles son los límites del espacio? ¿Cómo podemos desafiar los límites? Estas preguntas han constituido el punto de partida de mi trabajo. Han formado parte de un diálogo interior que me ha llevado a plantearme si lo que veo es real o no y qué es lo que en realidad hay detrás de lo que estoy viendo. Al cuestionar los límites del espacio y la percepción, desafío a los espectadores de mis obras a que se planteen su propia manera de comprender e interpretar el mundo que nos rodea.

El Cloudspace Pavilion, encargado por el coleccionista Herbert Liaunig, fue el punto de partida de una investigación en profundidad sobre espacios reflejados. Enormes fotografías de espacios reales, borrosas y abstractas, definen a este conjunto de obras. Una vez más, el trabajo se centra en la luz, la solidez, el juego con la percepción y la apertura a nuevas perspectivas aprovechando y desplazando los límites espaciales.

Al entrar en el pabellón, situado en un parque frondoso, el espectador puede sentarse en unos asientos de cuero gris calefactados de manera que, incluso en invierno, es posible observar que los ángulos de los diferentes espejos están ligeramente inclinados para bloquear tu reflejo directo. Por ese motivo, aunque estás rodeado de espejos, no es posible ver tu imagen en todo momento.

La obra «Cloudspace» plantea distintas cuestiones en torno al espacio.
Disfrutando de «Cloudspace». Foto © Eva Schlegel

En la estructura se incluyeron un total de 178 m2 de vidrio, utilizando vidrio laminado para el interior y vidrio templado de seguridad para el exterior. Consta de 68 espejos con diferentes formas, cada uno de ellos calculado con la ayuda de un ordenador. Los espejos están montados en una estructura de acero inoxidable con un adhesivo especial y fijados mecánicamente en una determinada posición. El pabellón se ha diseñado para exteriores y es resistente al agua, al viento y a la nieve.

Para la exposición exterior Höhenrausch, se instalaron sobre la cubierta del edificio dos laberintos de unos 40 espejos y una altura de casi cinco metros. Los visitantes podían caminar alrededor de estos elementos, pero debido a la posición de los espejos no podían verse reflejados. Normalmente, cuando las personas caminan por la ciudad y pasan por delante de un escaparate, casi automáticamente se miran en él y de esta forma se reafirman realmente en su existencia.

Rompiendo este automatismo, comencé a preguntarme: ¿Qué es visible? Y recordad: ¡los vampiros no se reflejan en los espejos! Aquí es posible ver el espacio a tu alrededor, pero segmentado, rotando sin fin y reconstruido de forma diferente. Es posible ver segmentos del espacio fraccionado. Este laberinto transitable de elementos de acero y espejos pone en suspenso las leyes del espacio, abriendo la vista a espacios infinitos y activando hábilmente las posibles asociaciones.

A través del reflejo, esta escultura de Eva Schlegel recoge el espacio circundante y lo condensa.
«Alte Post», balcones en Viena, propuesta para un promotor privado, Eva Schlegel, 2018. Render © Demjan Minovski

Una de las obras en desarrollo es una escultura colgante de ocho espejos circulares fusionados entre sí, armados de forma densa pero irregular. Al rotarlos ligeramente, la luz se proyecta desde la escultura a las paredes circundantes dando lugar a formas diferentes, aparentemente erráticas y explosivas. Pero al mirar el propio objeto reflectante, da la sensación de que la escultura ha recogido todo el espacio circundante y lo ha condensado. En el estudio lo denominamos el «motor espacial barroco», ya que está relacionado con los conceptos de los siglos XVII y XVIII, que cambiaron la percepción y abrieron el espacio visualmente.

En sus diferentes iteraciones, esta serie de obras proporcionan un espacio para la concentración, para la autorreflexión crítica y una confrontación inevitable con la mutabilidad y la fugacidad de todas las cosas terrenales.

 

 

Imagen principal: Instalación «Cloudspace»: acero inoxidable, vidrio laminado, espejo, obra de Eva Schlegel en colaboración con los arquitectos Valerie Messini y Peter Liaunig. Cortesía de Museum Liaunig. Foto © Rainer Iglar

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