¿Cómo queremos vivir?

Un estilo de vida libre, sostenible y en convivencia

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Diseñar las viviendas ideales nace de imaginar cómo deseamos que sea nuestro estilo de vida diario, creando espacios habitables que aporten libertad, movilidad e integración a una comunidad.

Realidad sobrepoblada

Como consecuencia del crecimiento de la población y la alta concentración en las ciudades, nos enfrentamos a una preocupante realidad de habitabilidad donde desproporcionadamente los precios inmobiliarios van en aumento mientras los metros cuadrados de las viviendas disminuyen, haciéndose así, totalmente inaccesible la compra de una vivienda para los más jóvenes de la sociedad.

Aunque vivimos en ciudades rodeados de muchas personas, lo cierto es que la interacción social va disminuyendo y, paradójicamente, nos sentimos cada vez más solos. Partiendo de estas dos premisas, tendremos que comenzar a diseñar espacios habitables que respondan a esta nueva realidad.

La privacidad en la vivienda

Siempre hemos creído que la privacidad otorgada por un espacio lo convierte en nuestra vivienda, cuando en realidad cualquier espacio puede ser habitable al satisfacer las necesidades básicas como el descanso, el aseo diario, la seguridad, el entretenimiento, el almacenaje de nuestras pertenencias y ahora, también el trabajo. Ejemplo de ello es la existencia de sitios que momentáneamente adoptan las funciones de nuestra vivienda: comer en la universidad u oficina, ducharse en gimnasios, dormir en hoteles, entretenerse en cines o teatros.

No solemos cuestionarnos si nuestras viviendas son privadas, o si dejan de serlo cuando las compartimos con amigos, familia o vecinos. Por ello, para idear los nuevos espacios que queremos habitar en el futuro, tenemos que comenzar por desglosar los espacios de una vivienda tradicional y determinar la privacidad que le corresponde a cada estancia.

De este planteamiento, surgen conceptos que ya revolucionaron el mundo del trabajo como el coworking y, más adelante, el mercado inmobiliario con el concepto del cohousing. Ambos modelos dan prioridad a los espacios comunes y responden a ciertas inquietudes sobre el uso privado de los espacios habitables.

Viviendas que prevén espacios compartidos de ocio.
Sección de la sala de ocio donde el uso de los materiales y el color diferencia los niveles de privacidad, proyecto Habitat. Imagen cortesía Virginia Herrera

Hogares alternativos

Los nuevos conceptos de espacios habitacionales a diseñar para enfrentar esta realidad, deben ofrecer un estilo de vida alternativo, mucho más flexible y adaptable a la economía de las personas sin sacrificar espacio, ubicación o comodidad. Para ello, deben presentar características y conceptos innovadores, que garanticen, además, un desarrollo sostenible.

Estos nuevos hogares alternativos que cuestionan la privacidad se concebirán como una red de espacios domésticos compuestos por espacios comunes y privados que se complementan entre sí.

Los espacios comunes tendrán un uso compartido y, a su vez, ofrecerán la posibilidad de aportar cierta privacidad, de ser ésta requerida. Como complemento, se necesitarán estancias privadas que cumplan la función de dormitorio y aseo para aportar la comodidad que demandan estos usos.

Para ofrecer libertad y movilidad al usuario, esta red de espacios habitables deberá presentar módulos distribuidos por toda la ciudad, tanto en la periferia cercana como en el centro. Así, cada persona contará con un espacio habitable a su disposición en el momento del día que lo requiera, en el lugar que lo necesite.

A un nivel urbano, esta distribución de espacios habitables y el tránsito de personas generará sinergias entre el centro y la periferia de la ciudad y, en consecuencia, incentivará el desarrollo de nuevos centros a futuro.

Por otro lado, los nuevos espacios habitables deberían presentar un carácter flexible y sostenible. Diseñados a partir de un sistema modular que pudiera aportar una solución tangible, ya que de esta forma las viviendas pueden crecer y decrecer, adaptándose a las necesidades en cada etapa de la vida.

Viviendas sostenibles del proyecto Habitat.
Axonometría de las estrategias de sostenibilidad empleadas en el proyecto Habitat. Imagen cortesía Virginia Herrera

Actualmente, somos nosotros los que nos adaptamos a las viviendas. Si la familia crece, los padres buscan un espacio más grande, que ya no requerirán cuando los hijos se independicen, por lo que buscarán un espacio más reducido. En definitiva, ahora y en el futuro, el nuevo diseño demanda que las viviendas se adapten a nosotros. No al revés.

El carácter sostenible es fundamental e indispensable en todos los diseños de hoy en día. Por lo cual, estos nuevos espacios habitables deberán contar con estrategias de sostenibilidad para optimizar los recursos existentes y causar un impacto positivo en el medio ambiente buscando el bienestar de generaciones futuras.

Estas estrategias podrían ser un compendio de muchas que ya ponemos en práctica. Empezando por la arquitectura, que puede ser prefabricada con recursos locales para optimizar los materiales y disminuir la huella de carbono y residuos a lo mínimo.

Sumado a esto, podremos aplicar la captación de energía solar, el calentamiento de agua con energía renovable, estrategias de climatización sostenible para los interiores, azoteas verdes, reciclaje de aguas grises, reciclaje de residuos, y procesos de compostaje entre otros. En el aspecto social, un espacio que cuente con estas estrategias creará conciencia, hábitos sostenibles y sentido de pertenencia en las personas que lo habiten.

Las nuevas propuestas de espacios habitables deberán promover una visión ilimitada de los diferentes estilos de vida que llevamos actualmente, hechos a medida para cada persona, terminando con los límites espaciales, de movilidad, de tiempo y de convivencia.

Imagen principal: Render panoramico coliving, proyecto Habitat. Imagen cortesía Virginia Herrera

 

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