Daan Roosegaarde – El gran innovador

Iluminando el paisaje sin energía

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En 2015, el innovador artista Daan Roosegaarde, afincado en Rotterdam, recibió la solicitud del Ministerio de Infraestructura de los Países Bajos para realzar visualmente el icónico Afsluitdijk del país, un dramático dique de 32km de largo diseñado por el abuelo de Rem Koolhaas, Dirk Roosenburg. Finalizado en 1932, retiene al poderoso Mar del Norte y conecta la provincia de Friesland con el norte de los Países Bajos por carretera. La idea detrás del proyecto era la de celebrar las décadas de esfuerzos de gestión del agua del país, sus 13 barreras contra marejadas, canales, diques y presas, muchas de ellas maravillas de la ingeniería, pero también de héroes anónimos que protegen esta nación de los aumentos del nivel del mar y de las inundaciones.

Debía completarse a tiempo para conmemorar el 65º aniversario en 2018 de la mortal inundación de 1953 en el sur de los Países Bajos, que costó la vida a 2.100 personas y otras 70.000 evacuadas.

“Los diques en los Países Bajos son sagrados, como lo son las vacas en la India”, dice Roosegaarde, quien describe Afsluitdijk como “una línea zen en medio del río que nos impide ahogarnos”. Su estudio quería que el proyecto fuera lo más memorable e interactivo posible, pero también tenía que ser libre de mantenimiento ya que la carretera no podía cortarse. En lugar de utilizar grandes luces y recursos energéticos, el equipo pensó: “¿Por qué no intentar mostrar la poesía de un potencial nuevo mundo? Un mundo donde los residuos no existen o en el que los usamos o los reciclamos”, afirma Roosegaarde.

Su ingeniosa solución fue recubrir la elegante estructura, así como las 60 monumentales e icónicas compuertas de entrada, con el mejor “material reflectante que existe actualmente”, de manera que pudiesen encenderse fugazmente a medida que la gente pasaba, creando un trayecto dominó de estructuras y marcos luminosos. “Funciona íntegramente con las luces de los coches que pasan”, explica Roosegaarde. “No existe necesidad de electricidad, paneles solares ni contaminación lumínica”. Al durar solo los pocos segundos que tarda un coche en pasar, “celebra los diseños de los arquitectos y la historia del monumento, pero al mismo tiempo hace una declaración sobre los paisajes energéticamente neutrales”.

The Van Gogh Path. Pintura luminiscente en carril bici en Eindhoven. Imagen cortesía de Studio Roosegaarde.
The Van Gogh Path. Pintura luminiscente en el carril bici de Eindhoven. Imagen cortesía de Studio Roosegaarde.

Esta misma filosofía ‘enérgico-neutral’ de cero residuos puede verse en otros dos proyectos de Roosegaarde. Uno es su Van Gogh Path, cerca de Eindhoven, donde se ha usado pintura fotoluminiscente para crear una parpadeante ruta ciclista nocturna que hace referencia a la obra del artista ‘The Starry Night’. Esta intervención low-cost, pero enormemente atractiva, ha ayudado a impulsar el turismo de corta estancia de la zona, donde una vez vivió Van Gogh. El otro es su proyecto ‘Smart Highway’, donde los bordes de una franja de autopista de 1.500m al suroeste de Ámsterdam se han marcado con líneas verdes fotoluminiscentes que se cargan durante el día y brillan durante la noche, eliminando la necesidad de estrés energético y de sobrecarga lumínica (las líneas pueden rematarse con paneles solares en días nublados).

El proyecto 'Smart Highway'. Daan Roosegaard.
El proyecto ‘Smart Highway’. Daan Roosegaard.

El proyecto ‘Smart Highway’ es una colaboración de tres años con Heijmans, una de las constructoras con mayor infraestructura de los Países Bajos. Roosegaarde conoció al director de la compañía en una conferencia sobre innovación en movilidad. En ella se preguntó en voz alta: ¿Por qué el foco está siempre en los coches en lugar de en las carreteras?. “Miles de millones se destinan a I+D de coches, pero las carreteras tienen que ser económicas y sin mantenimiento”, dice Daan Roosegaarde con incredulidad. “Eso es una locura para mí porque las carreteras son lo que ves cuando estás conduciendo, tú no ves tu coche. Las carreteras dominan y determinan mucho más el paisaje. También son lo que dejamos atrás para las próximas generaciones”. El resultado de este proyecto piloto, que ahora se está probando en otros países de Europa, contribuirá en cierta medida a ayudar a los Países Bajos a alcanzar su ambicioso objetivo de autopistas enérgico-neutrales para 2030 (ya que los holandeses no se entrometen, el objetivo ha sido consagrado en la ley).

El trabajo de Roosegaarde es difícil de definir, pero se podría decir que su naturaleza híbrida es lo que lo convierte en algo tan atractivo.

 

«Existe un poder solo en hacer las cosas,» le gusta decir a Roosegaarde, “en hacerlas y enseñar cómo funcionan”. A menudo se le llama artista, pero muchos de sus proyectos abarcan arquitectura, diseño lumínico, ciencia, tecnología y estudios de la naturaleza. Cuando iba a la escuela recuerda gente que le preguntaba qué profesión quería hacer y pensar: “Pero si yo no quiero escoger”. Decidió estudiar Bellas Artes y más tarde hizo un Máster en arquitectura, pero admite abiertamente: «Nunca fui educado para el 80% de lo que estoy haciendo. Cuando haces algo nuevo o quieres innovar, siempre empiezas como aficionado». A lo largo de su carrera ha tenido que convertirse en experto en contaminación, cambio climático y desechos espaciales.

En la actualidad, su estudio está explorando formas de limpiar el espacio aéreo y se encuentra ocupado diseñando e instalando torres de alta tecnología que limpian la niebla tóxica que los gobiernos de China, India, México y Polonia están adoptando con entusiasmo e instalando en parques y plazas de la ciudad.

 

También ha desarrollado cometas recolectoras de energía que permanecen en el aire durante meses y generan suficiente energía para abastecer de 100 a 150 hogares por hora, mientras sus cables «tiran y buscan el viento». Al convertir los cables en emisores de luz, éstos se convierten en «hermosas líneas de luz danzantes que también producen energía».

Con Roosegaarde, las consideraciones estéticas nunca se quedan atrás en el deseo de innovar, como lo demuestra hábilmente su trabajo con algas emisoras de luz. «La innovación no son solo sensores, microchips o el futuro, se trata también de aprender de lo que ya existe y utilizar la naturaleza para crear un mundo preparado para el futuro», afirma. Sus experimentos iniciales con uno de los microorganismos más antiguos de la tierra se mostraron en los búnkeres históricos de Afsluitdijk a finales del año pasado. Cuando la gente caminaba sobre cajas llenas de estas algas, éstas se iluminaban en respuesta a las vibraciones.

Los bunkers históricos de Afsluitdijk iluminados con algas. Imagen cortesía de Daan Roosegaarde.
Los bunkers históricos de Afsluitdijk iluminados con algas. Imagen cortesía de Daan Roosegaarde.

Daan Roosegaarde y su equipo están trabajando actualmente con científicos para hacer que estas algas vivan el mayor tiempo posible y emitan tanta luz como sea posible. «¿Por qué no podemos usar algas en nuestras farolas en el futuro?», pregunta entusiasmado. Encontrar una forma de mantener las algas encendidas sería la parte más sencilla dice, la parte difícil sería hacerlas – y mantenerlas – felices. «¡Son verdaderas divas!», se ríe. «Un grado más cálido o más frío y dejan de hacer cualquier cosa». Si una colonia no quiere trabajar, las otras colonias copian ese comportamiento. «La luz blanca es su fuente de alimento y les encanta la vitamina B12. Roosegaarde y su equipo están aprendiendo, como siempre, en el trabajo. «La energía está en todas partes», dice antes de separarnos, «todo lo que tenemos que hacer es cosecharla».

Imagen principal: Daan Roosegaarde frente a su proyecto ‘Gates of Light’..

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