¿Elegimos lo que comemos o son nuestras sensaciones?

Cómo el diseño gráfico y el packaging interactúan con el subconsciente

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Desde la inocencia de la niñez, acompañando a mis padres a hacer la compra, me fijaba en cada producto: las galletas, la leche e incluso la pasta. Me gustaba jugar con los artículos más llamativos y con formas diferentes al resto. Sin darme cuenta, le comenzaba a dar importancia al diseño de packaging sin saber que era. Cuando fui tomando conciencia, comprendí por qué la caja del Happy Meal tenía ese aspecto tan divertido o cómo la botella de vino que mis padres guardaban era tan sobria. De alguna manera, cada vez me interesaba más el envase y su efecto en las personas, cómo elegían un alimento u otro en base a su apariencia.

Con el paso del tiempo, el packaging también ha ido evolucionando, cada vez son más los estudios y diseñadores que arriesgan realizando diseños nunca hechos: modificando aperturas, formas, cierres y utilizando nuevos materiales.

Desde el emblemático diseño gráfico y logo que caracterizan las latas de las sopas de Campbell’s hasta los innovadores diseños de hoy en día, se ha generado un marco conformado por un movimiento artístico y tecnológico que está en constante desarrollo. Un estilo cuidado, que se caracteriza por un aspecto pulcro, impecable e impoluto, es el elegido mayoritariamente en la actualidad.

Ejemplos del diseño de packaging alimentario en los últimos años.
Ejemplos del diseno de packaging de la industria alimenticia en los últimos años. Imagen Mikechie Esparagoza/Pexels

El cliente necesita información, honestidad, todo esto acompañado de sensaciones producidas por el producto y su primera impresión. El diseño del packaging –tanto el aspecto formal del envase como los gráficos– es el responsable de que todas estas emociones sean positivas y son los diseñadores los encargados de proyectarlo.

Los diseñadores son el nexo de unión entre la compañía y la imagen del producto, quienes convierten lo intangible en tangible: las ideas, los valores y ese conocimiento adquirido de la empresa deben transformarlo en producto, etiqueta y packaging. Ese concepto necesita un planteamiento, una comprensión de la filosofía de la empresa por parte del diseñador, éste se tiene que adentrar en las raíces y hacer uso de la creatividad para conseguir su propósito.

Cómo entender el mercado para introducirse en el

El packaging precisa de un ejercicio estratégico y creativo, para ello el diseñador cuenta con herramientas gráficas que le ayudan en la actividad proyectual. No obstante, se requiere de una metodología previa donde se estudian los usuarios, sus gustos y sus intereses.

Es importante no perder de vista la primera imagen del producto en el lineal, el facing; es decir la imagen global que percibimos del packaging. Claro ejemplo de esto son las botellas de cava La Brava de Bulldog Studio, donde predomina su estilo mediterráneo que le concede una imagen atractiva al usuario; y la lata de cerveza Caravelle de Hey Studio, que permite la distinción de los seis tipos de cerveza que posee la marca, recreando las estaciones y las fases del día.

El diseño gráfico juega un papel fundamental en esta materia. A través del conocimiento en la mezcla de colores, formas y tipografía, entre otros, se conecta con el público objetivo. Esta búsqueda de conexión entre consumidor y diseño es la función del coolhunting, la disciplina que detecta y analiza las tendencias en la actualidad, proporcionando al diseñador las herramientas necesarias para transmitir estas sensaciones y experiencias.

La textura visual, los barnices o la fotografía son algunos de los recursos empleados en el diseño gráfico del packaging. El juego de estas técnicas permite la persuasión del consumidor atrayéndolo según las tendencias del mercado.

Ser conscientes de la salud y la sostenibilidad

Actualmente, los intereses de la sociedad han variado desde las últimas décadas. Desde la infancia, los padres se preocupan por los transgénicos en la comida de sus hijos o por la sostenibilidad del alimento y envasado, así como el reciclaje de este último. Somos más los que en estos últimos años nos hemos preocupado por el aceite de palma en muchos productos o el glutamato en las patatas fritas, y por ello queremos que el envase sea una extensión del alimento y nos informe de su trazabilidad, contenido y los valores nutricionales de lo que comemos.

Los productos de proximidad están ganando terreno en el sector de la alimentación, y dado que el packaging es la primera toma de contacto con el consumidor, es una oportunidad para comunicar las ventajas de estos productos naturales y ecológicos  usando materiales biodegradables y reciclables.

Prescindir del packaging en favor del medio ambiente.
Zero waste y la economía circular, el futuro del packaging. Imagen Ella Olsson/Pexels

Conseguir zero waste es un punto clave referente, que puede lograrse a través de la economía circular, utilizando los propios alimentos o sus desechos como envoltura natural o materia prima. No obstante, los materiales nuevos, inteligentes y comestibles desarrollados en la actualidad están permitiendo innovaciones e investigaciones en el sector, focalizando el objetivo en la sostenibilidad global del packaging.

Dado que cada vez más el consumidor está interesado en cuestiones relacionadas con el medioambiente, el diseño del packaging tiene un importante papel en guiar a la gente hacía productos que están alineados con estos valores. Los avances tecnológicos, el dominio de los diseñadores actuales y su formación en la observación de las necesidades de los usuarios nos permitirán disfrutar de un packaging donde, además de la información de los alimentos, su protección y conservación, nos comunicarán la preocupación y la complicidad entre las empresas y los consumidores respecto a la salud de las personas y el planeta.

Imagen principal: El estudio de los gustos e intereses del consumidor es clave para entender el mercado. Imagen Fauxels/Pexels

 

 

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