Destinos insólitos

Comer bajo el agua o dormir en la copa de un árbol, todos estos destinos combinan arquitectura y naturaleza de forma extraordinaria

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Under, el nuevo restaurante submarino diseñado por el mediático estudio noruego Snøhetta, presenta una ventana horizontal de 11 metros de altura y 3 metros de ancho que recuerda a una pantalla de cine. Pero nada de lo admirado en este rectángulo luminoso puede ser contemplado de nuevo. No hay películas con un principio y un final, ni sesiones continuas. En su lugar, los comensales en este restaurante bajo el agua cerca de Høllen en Lindesnes, en la costa sur de Noruega, presencian el espectáculo cambiante de la vida marina local, rica en biodiversidad.

Under presenta un diseño idiosincrásico, un monolito de hormigón inclinado que parece haberse desprendido del acantilado rocoso, estrellándose en el mar. Quizás pueda tener una apariencia catastrófica, pero está lejos de ser una ruina: denominado “el primer restaurante europeo bajo el agua”, el edificio de 32 metros de longitud es, a su vez, un laboratorio donde los biólogos marinos pueden estudiar la reacción de los peces a la luz. El restaurante submarino, con capacidad para 40 comensales, tiene una iluminación tenue mientras que el fondo marino adyacente está suavemente iluminado.

Under, Underwater restaurant by Snøhetta
Under, restaurante submarino, obra de Snøhetta, Imagen: © Ivar Kvall

«Es una experiencia nueva», explica Rune Grasdal, arquitecto a cargo del proyecto del restaurante. «No es un acuario… Te transporta directamente a la naturaleza en estado puro». El exterior de la estructura presenta una superficie rugosa diseñada para que las algas y los moluscos se adhieran a ella; estos últimos ayudan a purificar el agua de mar.

Aun así, la naturaleza se mantiene a una distancia prudente. «Si hace mal tiempo, el mar está embravecido. En esos casos, el poder estar aquí sentado, sintiéndote seguro, es una experiencia maravillosa». En efecto, Under cuenta con paredes de medio metro de grosor, resistentes a la fuerza de las olas y a la presión del agua. Su interior domestica la naturaleza con referencias subliminales a la misma: situado a 5 metros bajo el nivel del mar, el restaurante cuenta con paneles acústicos azules y verdes inspirados en las algas y en el mar revuelto por las tormentas. El bar, situado en la parte superior, irradia cálidas tonalidades rosas y naranjas que recuerdan a las conchas y la arena. En contra de lo que cabría esperar, el interior del restaurante con su techo elevado transmite una sensación de amplitud, no de claustrofobia. Los muebles y servicios de mesa están diseñados a medida y fabricados en materiales locales, como la cerámica creada por un artista local utilizando arena del fondo marino.

Por otro lado, el estudio milanés Peter Pichler Architecture ha concebido el concepto Tree Houses para un hotel en los Dolomitas italianos, que se asemeja a un cuento de hadas futurista. Sus casas en los árboles —una tendencia en auge en el sector hotelero que sitúa a los clientes en plena naturaleza— presentan tejados puntiagudos que replican las formas estilizadas de los abetos circundantes.

Tree Houses by Peter Pichler Architecture. Architecture and Nature in the Italy Do-lomites
El concepto Tree Houses para hotel, obra de Peter Pichler Architecture. Imagen: Peter Pichler Architecture

Las estructuras están fabricadas en madera de alerce y abeto de origen local teñida de negro para fundirse con el bosque. Sus tejados puntiagudos, que recuerdan a las agujas góticas medievales, evocan los cuentos de hadas nórdicos, mientras que las fachadas de cristal les confieren un aire futurista.

Dentro de estas casas colgantes, el nivel inferior alberga el salón y el cuarto de baño y una escalera en voladizo conduce a los dormitorios con impresionantes vistas de las montañas; sin duda alguna, el plato fuerte del proyecto.

«Creemos que el futuro del turismo se basa en la relación de los humanos con la naturaleza», declaran los arquitectos Peter Pichler y Silvana Ordinas. «El proyecto está concebido como una forma de turismo ralentizado en el que la naturaleza y su integración en la arquitectura juegan un papel fundamental». Cada casa incluye un depósito que recoge el agua de lluvia y bombas geotermales, que se utilizan para la calefacción en invierno.

Los destinos turísticos insólitos también se dan en climas más templados.

Wendell Burnette, Rick Joy y Marwan Al-Sayed han creado el complejo hotelero Amangiri, con una superficie de 243 hectáreas en el paisaje lunar de Canyon Point, Utah. Consiste en un enorme complejo a baja altura dividido en 34 suites cuboides de color tierra sobre un altiplano al pie de un afloramiento rocoso. Los edificios, que incluyen vestíbulo, gimnasio, spa, piscinas, una galería de arte y biblioteca, aunque son claramente artificiales y tienen severas formas geométricas, interactúan con el entorno en lugar de dominarlo.  Una gran piscina se extiende en la zona central, delimitada en un extremo por una gigantesca peña. El interior de las suites está equipado con mamparas deslizantes que permiten disfrutar de las vistas panorámicas.

Más al sur, en México, el complejo hotelero Solaz Los Cabos diseñado por uno de los estudios más importantes del país, Sordo Madaleno Arquitectos, también se encuentra integrado en el paisaje, aunque presenta una gran fuerza arquitectónica. Se extiende por terrazas que descienden abruptamente hacia el Mar de Cortés. Estas están coronadas por estructuras geométricas apiladas de forma escalonada para sugerir formas irregulares, orgánicas, con exuberantes jardines de plantas autóctonas en las cubiertas. Al pie de la ladera hay un club de playa y varias piscinas infinitas. «El extraordinario entorno natural de la península —su paisaje semidesértico en tonos ocre contrasta con el azul oscuro del mar— proporciona el contexto ideal para la construcción de un nuevo hotel de referencia en el país», declara el equipo de arquitectos.

Solaz Los Cabos Resort by Sordo Madaleno Arquitectos in Mexico
Complejo Solaz Los Cabos, obra de Sordo Madaleno Arquitectos © Rafael Gamo

Aunque muchos de los deslumbrantes destinos turísticos de hoy en día destacan por su llamativo diseño, no sería justo asumir que son autocomplacientes y únicamente buscan llamar la atención. En muchos casos, abordan la urgente necesidad de sostenibilidad, como en el caso de Under con su arrecife artificial y su carta, cuyos ingredientes provienen de las aguas que lo rodean o de piscifactorías cercanas.

Imagen principal: Under, restaurante submarino obra de Snøhetta, Imagen © Ivar Kvall

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