Altos y bajos de la calle comercial

Cómo salvar el high street típicamente británico

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No se puede negar que el Reino Unido sufre una crisis de sus calles comerciales, como dijo recientemente Trevor Phillips, presidente del gigante del retail John Lewis Partnership, en referencia a que las high street locales han perdido su relevancia. La calle principal –anteriormente un importante centro de atracción donde se apoyaba la vida social – ha quedado desplazada por el comercio electrónico gracias al rápido aumento de ventas en línea.

Cualquier tipo de identidad urbana que la calle comercial haya representado anteriormente ha disminuido dramáticamente. En 2017 cada día se cerraron una media de dieciséis tiendas en el centro de las ciudades y los pueblos del Reino Unido. Esta cifra muestra también un importante desequilibrio, ya que el centro comercial Westfield Stratford –el más grande de Europa­– implicó la apertura de cincuenta nuevas tiendas en una de las llamadas destinaciones de moda del este de Londres, mientras que hay cientos de calles comerciales anodinas y empobrecidas en todo el país. Pero si hay algo que aumenta significativamente son los bancos de alimentos, un hecho que no hace sino acentuar la inestabilidad de la vida contemporánea en las ciudades.

Las últimas encuestas sobre retail muestran que peluquerías, gimnasios, salones de manicura, cafés y pizzerías están aumentando en el Reino Unido, porque son precisamente proveedores de un tipo de bienes y servicios que no se pueden ofrecer en Internet. En cambio, establecimientos comerciales, pubs, bancos, agencias de viajes, oficinas de correos y quioscos están de capa caída. Hace seis años, Justin King, director ejecutivo de los supermercados Sainsbury’s, fue uno de los primeros en sugerir que las tiendas vacías podrían convertirse en aulas o en hogares. Sin embargo, esta concepción de cambio de uso de este espacio solo ha dado como fruto un puñado de nuevas casas y algunas reconversiones de pubs en apartamentos de lujo. Si se siguiera esta tendencia, se podría aumentar el parque de casas en los centros de las ciudades y dar respuesta a la crisis de vivienda actual, pero estas nuevas casas a menudo funcionan como segundas residencias (especialmente en poblaciones cercanas a la costa o al campo) o como propiedades para alquilar.

De todos modos, la vida de la high street puede continuar siempre y cuando haya suficiente gente que mantenga niveles de interés elevados. Las calles comerciales podrán tener una identidad urbana significativa solamente si son capaces de crear experiencias que no se pueden conseguir en línea. Una forma de hacerlo es a través de proyectos piloto de interés social, que traten de generar un nuevo espíritu de cohesión secular y abran oportunidades –en un momento en el que las políticas de austeridad todavía continúan – para la interacción que el mero comercio no puede generar solo.

Una práctica cada vez más extendida entre los arquitectos es buscar estrategias para potenciar el valor social y la relevancia de la calle comercial.

La arquitecta Holly Lewis, cofundadora de We Made That, es la autora de High Streets For All, una publicación encargada por Sadiq Khan, el alcalde de Londres, que aboga, en base a las pruebas recopiladas, por convertir las calles comerciales del Reino Unido en lugares de infraestructura social, municipal y cultural. Si se hace bien, la calle comercial típicamente británica podría representar un valor social totalmente renovado para habitantes y visitantes de los centros municipales mediante procesos abiertos de desarrollo y evaluación de proyectos.

Eso significa fomentar el papel de las calles comerciales como lugares de gran vitalidad, con numerosos puestos de trabajo e iniciativas dirigidas por los propios ciudadanos; ahí es donde el movimiento de uso temporal del espacio entra en juego. Meanwhile Space, una empresa social fundada en 2009, tiene como misión acceder a espacios vacíos en desuso para convertirlos en espacios económicos de uso mixto y flexible. Ello genera nuevas modalidades de destinaciones urbanas, que cambian el carácter y, con suerte, las perspectivas económicas de los barrios locales.

High street and new urban uses
El Central Parade en Walthamstow, Londres, es un espacio creativo mixto diseñado por Gort Scott Architects. © Dirk Lindner

El uso temporal constituye también una buena estrategia para ayudar a las industrias creativas, un sector cuya viabilidad ha estado en riesgo durante los años de austeridad. Muchos propietarios de empresas creativas han tenido que salir de la ciudad para encontrar locales más asequibles, cuando en realidad deberían estar trabajando en el corazón del barrio para potenciar su valor. Meanwhile Space ha sido el impulsor de Central Parade en Walthamstow, en el noreste de Londres. Este centro abrió sus puertas en 2016 con el respaldo del consejo local, Waltham Forest y GLA. Es el primer espacio creativo de uso mixto del distrito, rehabilitado por los arquitectos de Gort Scott; los antiguos espacios comerciales de la planta baja y sótanos se han convertido en un moderno centro multidisciplinar para creativos y emprendedores.

Central parade, a local business and council house on a high street
En el Central Parade conviven las viviendas de protección oficial con los pequeños negocios locales. © Dirk Lindner

En lugar del típico centro comercial cerrado o exclusivo, Central Parade ofrece muchas oportunidades para que un público muy amplio conecte con su programa de talleres y compre en las tiendas locales. El edificio Parade, diseñado y construido por las autoridades locales en 1958, está catalogado como Grado II, y cuenta con una distintiva pérgola ondulada con mosaicos y baldosas en su fachada. La rehabilitación de Gort Scott mantiene esta presencia icónica, además de preservar las viviendas de protección oficial del segundo y tercer piso.

Sinergy House, a hub of small business on a high street
Fachada de Synergy House, en el barrio londinense de Holborn. Alamy stock photo

Existen otras estrategias para embellecer las calles. Un ejemplo es el primer muro viviente de Londres, la fachada de Synergy House, un edificio en frente de mi oficina en Holborn, convertido en un nuevo centro para empresas emergentes. Este muro refleja un planteamiento más relajado respecto al mantenimiento de los edificios protegidos por parte de las autoridades locales (distrito de Camden), que reconocen el valor de una nueva identidad emergente de la calle comercial.

La mayoría de habitantes no desea que se detengan las obras de reurbanización de  la calle comercial de sus barrios, si ello mejora la capacidad de dicha calle para cumplir sus funciones tanto económicas como sociales a nivel local. Pero para que ello suceda sin que lo dirijan los grupos comerciales de mentalidad más cerrada, hay que abogar por una visión de la calle comercial más amplia, que tenga en cuenta la calidad de vida del vecindario, a la hora de elaborar los planes de desarrollo. El informe de Lewis proporciona esta herramienta vital para el cambio. Al apoyar a las empresas colaborativas, fomentamos que negocios independientes, emprendedores y empresas sociales junten fuerzas para llevar a cabo proyectos piloto y otras iniciativas que den un valor más amplio a los espacios urbanos.

Imagen principal: Royal Mile, en Edinburgh, es una de las high streets más famosas del Reino Unido. Alamy stock photo