Límites difuminados en el diseño de interiores

Un nuevo énfasis en la salud y el bienestar

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Mientras la NASA difunde imágenes e incluso sonidos de Marte para poner a prueba y sobrepasar los límites de los viajes espaciales, parece extraordinario que en este mismo periodo de tiempo la humanidad haya sufrido restricciones físicas a una escala que pocos imaginaban. Las limitaciones extremas de la COVID-19 se vieron perfectamente reflejadas en el bailarín solitario, Albert García, que durante el primer confinamiento, bailaba en la calle desierta delante de su vivienda en Valencia, con una bolsa de basura en la mano, mientras los vecinos aplaudían desde los balcones. Antes de la pandemia no podíamos prever tal estrechamiento de los parámetros. Pero la creatividad y la calidez también pueden ser un efecto de la crisis.

El aislamiento social y el repliegue físico a nuestros mundos interiores han hecho que la COVID-19 haya transformado nuestra experiencia de los límites, obligando a nuestros hogares a asumir muy diferentes roles (de refugio a lugar de trabajo y colegio); y esta extrema compresión de nuestras vidas, en particular para los que viven en entornos urbanos densamente poblados, ha dado lugar a una creciente preocupación por la salud mental y física. La forma en que compartimentamos nuestros espacios y, por ende, nuestras mentes y emociones, se ha visto alterada y cuestionada. Hemos perdido la definición. Pero la COVID-19 nos ha enseñado algo más.

Cuando empezó el confinamiento, la gente se dio cuenta que la naturaleza se había vuelto más brillante y audible: el canto de los pájaros era más fuerte y los colores de los árboles y del cielo más vívidos a medida que descendía la contaminación. Se ha producido una reconexión con la naturaleza y la gente ha llenado sus hogares desinfectados con plantas, manifestando un aumento de sentimientos positivos, concentración y productividad. Para aquellos que carecen de un espacio privado al aire libre, los jardines interiores han sido la forma de llevar el exterior al interior de los hogares, limpiando el aire y creando pequeños santuarios verdes para la mente y los sentidos.

Diseño de interiores de la Asociación de Aromas Ambientales de Japón.
Asociación de Aromas Ambientales de Japón, instalación base, Tokio, previsto 2021, Kengo Kuma & Associates. Imagen cortesía Kengo Kuma & Associates

El diseño de interiores se ha aventurado a salir de la moda y entrar en el terreno de la medicina. Pero no es la primera vez que esto ocurre. Y al observar los precedentes, tanto antiguos como modernos, quizás es posible imaginar cómo cambiará el futuro con la COVID-19.

Ecos del pasado

La experiencia de 2020-21 nos ha obligado a pensar en la salud y la higiene con una nueva intensidad, tal como ocurrió con la gripe española hace ahora un siglo. La pérdida de 50 millones de vidas en la pandemia de la posguerra en 1918-19 tuvo una gran influencia en el desarrollo del modernismo, difuminando los límites entre el diseño y la salud física. Se le dio un nuevo énfasis al movimiento, a la danza y al deporte, llenando los interiores de luz, formas aerodinámicas y muebles optimizados que acumulaban menos polvo y suciedad. A este pragmatismo y a esta estética maquinista se unía la visión utópica expresada por Le Corbusier, de jardines en las cubiertas y amplias ventanas «a través de las cuales entraban a raudales la luz y el aire». En nuestro siglo, cuando ya hemos superado los 2,5 millones de muertos por la COVID-19, muchos de ellos en las zonas más deprimidas de las ciudades, y a medida que los científicos estudian los efectos inhibidores de la luz sobre los gérmenes y las bacterias, estas palabras tan conocidas adquieren un nuevo significado.

La corriente modernista también se centró en el diseño de sanatorios en la década de los 20 y los 30 y su influencia pasó a otros tipos de edificios e interiores. El sanatorio de Paimio de Alvar Aalto (1932) destacaba por sus largos balcones, azoteas e interiores llenos de luz. Pero al haber crecido en los bosques finlandeses, Aalto también creía en el poder curador de la naturaleza, eligiendo la calidez de la madera en lugar de los reflejos fríos del acero para crear sus ergonómicas sillas de madera curvada. Estudió las respuestas psicológicas a los materiales y los contornos naturales y analizó los efectos de la luz, el color y el sonido sobre el sistema nervioso, dulcificando la estética maquinista y llamando a su edificio «un instrumento médico».

Detalle del diseño de interiores de la Asociación de Aromas Ambientales de Japón.
Asociación de Aromas Ambientales de Japón, instalación base, Tokio, previsto 2021, Kengo Kuma & Associates. Imagen cortesía Kengo Kuma & Associates

La influencia de Aalto todavía se aprecia en proyectos actuales de diseñadores a la vanguardia de la innovación y la sostenibilidad, que logran el equilibrio entre los materiales naturales y la tecnología para crear entornos productivos y llenos de paz. Entre estos pioneros se encuentran los arquitectos Shigeru Ban y Kengo Kuma, cuyo conocimiento y respeto por los materiales orgánicos como el papel, la madera y el bambú, arraigados en las antiguas tradiciones japonesas, va acompañado de la desaparición de los límites y las transformaciones materiales. A través de la artesanía y las tecnologías avanzadas se obtiene una ligereza que se convierte en una forma de poesía visual, con texturas que se experimentan sin necesidad de tocarlas, una importante consideración a medida que avanzamos. En un proyecto actual, Kuma incluso utiliza el olor de los árboles como instrumento de diseño.

Diseñando para la mente y el cuerpo

Todavía estamos inmersos en la pandemia, por lo que solo podemos empezar a imaginar los interiores orientados a la salud, tanto privados como compartidos, de la nueva década de los 20 y los 30, que también estarán muy influenciados por el cambio climático. Pero lo que sí está claro es que las soluciones de diseño de ambas crisis se solaparán y que lo que necesita la naturaleza también lo necesitamos nosotros. Tal vez se pueda vislumbrar este futuro en los interiores hospitalarios que se han inaugurado o desarrollado durante la pandemia.

Vista del diseño de interiores del Hospital Oftalmológico de Moorfields, en Londres.
El Oriel, Hospital Oftalmológico de Moorfields, Londres, previsto 2025-26, White Arkitekter. Imagen cortesía White Arkitekter

Estos incluyen el Centro Maggie en Leeds, de Heatherwick Studio, El Oriel (Hospital Oftalmológico de Moorfields) en Londres y la Clínica Psiquiátrica de Borås en Suecia, diseñada utilizando las investigaciones basadas en la evidencia de White Arkitekter, que organizó un fascinante webinario sobre diseño y salud mental en febrero de 2021. En todos estos espacios multifuncionales, existe una creciente conexión con la naturaleza y una nueva calidez, empatía y difuminación de los límites para equilibrar las necesidades clínicas con el bienestar.

Tal vez también, como creía Aalto y los científicos ahora han confirmado, los elementos individuales del diseño de interiores –la luz, los materiales (en especial la madera), los colores, las texturas, la acústica y los puntos de intersección con el mundo exterior– pueden ser reinventados como «herramientas médicas» (para utilizar la expresión del arquitecto finlandés) en un sentido curativo y preventivo, tanto para el cuerpo como para la mente.

Imagen prinicipal: Maggie’s Centre, Leeds, Reino Unido, junio 2020, Heatherwick Studio. Imagen © Hufton+Crow

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