Lograr que la adaptación sea bella

Cómo proteger las ciudades costeras de forma sólida y poética

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El cambio climático será el marco evidente y duradero alrededor del cual gire la vida en las ciudades costeras. Toda la actividad humana de los próximos decenios se centrará cada vez más en hacer frente a los efectos del cambio climático y en reinterpretar la compleja interacción entre la infraestructura creada por el hombre y la naturaleza.

El camino hacia la adaptación climática en el mundo occidental ha sido previamente pavimentado con medidas duras y estrategias de defensa para hacer frente a la reducción de riesgos. Pero la futura adaptación de las ciudades costeras debe basarse en una profunda consideración de los valores fundamentales de las ciudades y de su entorno natural, o lo que podríamos denominar el alma de la ciudad.

Adaptación climática y habitabilidad multifuncional

La hermosa ciudad adaptada al clima es un lugar verdaderamente habitable para las personas, la flora y la fauna, donde los riesgos y las tormentas dan lugar a una forma de vida ligeramente novedosa y donde se tienen en cuenta los acontecimientos meteorológicos imprevistos.

Las futuras ciudades costeras resistentes serán urbes con una alta proporción de zonas verdes de protección a lo largo de la costa. Estas estarán compuestas de orillas naturales, rocas o playas donde rompen las olas, ofreciendo un espacio flexible para los constantes cambios que afectan a la costa. Además de ofrecer una protección eficiente a la ciudad frente a los daños causados por las mareas tormentosas, la costa también ofrecerá un hábitat a los animales y espacios de ocio a los humanos.

Detrás de estas nuevas barreras verdes, el control sobre la infraestructura existente, el patrimonio cultural y los entornos urbanos puede mantenerse realizando una inversión reducida en la renovación de la infraestructura existente, y posiblemente complementarse con nuevos corredores verdes para la vida urbana y el desvío del agua de lluvia en el caso de fenómenos meteorológicos extremos. En la zona costera, en el extremo posterior entre la tierra y el mar, la ciudad y la naturaleza, la implantación de sistemas firmes como muros de hormigón y sistemas de piedra puede proporcionar la máxima protección contra las tormentas.

Las barreras verdes pueden tomar diversas formas y configuraciones, desde paseos costeros rediseñados a los nuevos cabos avanzados, los jardines flotantes de los estuarios, los parques de playa y las islas de barrera.

Los tesoros de la historia

La búsqueda de ciudades bellas y adaptadas al clima nos lleva de forma inevitable a las instalaciones de defensa utilizadas en la antigüedad, las cuales, a pesar de su primigenia función guerrera, a menudo nos proporcionan pistas de cómo las características naturales de un paisaje pueden ser mejoradas y restauradas.  En este sentido, una fortaleza nos proporciona la máxima resistencia, y al mismo tiempo permanece poéticamente imperceptible en el paisaje costero.

Kastellet, Copenhague, ejemplo de ciudad costera protegida contra el cambio climático.
El entorno histórico de Kastellet en Copenhague, como Kronborg, se transforma gradualmente en un valioso sitio recreativo en la ciudad. Foto © Eva Sara Rasmussen/NATOUR

Las más bellas fortalezas históricas nos enseñan cómo combinar los valores tangibles e intangibles en lugares duraderos a largo plazo, que mucho tiempo después de haber sido erigidos, son revitalizados con nuevos usos.

El castillo escandinavo Kronborg se construyó hace 600 años sobre una lengua de arena que se adentra en el mar en la costa de Zealand. El castillo consiste en una fortaleza cuadrada, que en el siglo XVII fue complementada por cuatro bastiones. En 1570 los bastiones se extendieron para dar soporte a la muralla de la fortaleza.

Kronborg es una hermosa e inconfundible fortaleza costera designada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. El diseño del castillo puede interpretarse en base a una estrategia de protección costera con cuatro partes: la playa, los bastiones, las murallas de la fortaleza y el castillo en sí. Es un ejemplo de cómo la robustez y la belleza poética pueden unirse para proteger a nuestras ciudades costeras de las inundaciones.

Es esencial que pensemos en formas de combinar la adaptación al cambio climático con cualidades culturales, funcionales y arquitectónicas para así crear diseños con una durabilidad a largo plazo.

Adaptación de las ciudades costeras basada en la naturaleza

La bella ciudad adaptada al clima valora la riqueza de las dinámicas costeras naturales y aprecia la flexibilidad y robustez que pueden ofrecer las soluciones basadas en la naturaleza tanto a las personas como al medio ambiente.

La adaptación climática de un tramo costero de 9 kilómetros de longitud en Copenhague conocido como «Ørehalen» es un proyecto que muestra un concepto de diseño integral, basándose en las extraordinarias cualidades arquitectónicas de Amager Beach Park, inaugurado en 2005. El proyecto combina una serie de playas autogestionadas, nuevas infraestructuras con una carretera de circunvalación y una línea de metro, todo ello dentro de un sistema de protección basado en la naturaleza.

Paseo marítimo de una ciudad costera en un día de viento.
Paseo marítimo en Klitmøller en un día de viento. Imagen © Eva Sara Rasmussen/NATOUR

Protección costera multifuncional

Incluso los pueblos costeros más pequeños se pueden beneficiar de la combinación de protección costera y diseño multifuncional. La costa oeste de Dinamarca muestra algunos ejemplos en las playas de Klitmøller y Hjerting. En Klitmøller, la protección contra la erosión va unida a un acceso mejorado a la playa, a un paseo marítimo, zonas de esparcimiento y una plaza informal con servicios e instalaciones para surfistas nacionales y extranjeros. De hecho, los surfistas la conocen como la «Hawaii fría» y ha sido desarrollada siguiendo las características naturales del paisaje: arena, dunas y olas.

La bella ciudad costera adaptada al clima es una ciudad multifuncional que ofrece un atractivo aún mayor tras la reinterpretación de esta interacción con los retos naturales que plantea el cambio climático.

Un diseño costero acertado incorpora una serie de sistemas que son montados y ensamblados en cada lugar concreto para crear una hermosa solución de diseño. Un bello lugar duradero desde el punto de vista estético y funcional y con un atractivo que va más allá de su ciclo de vida técnico.

Imagen principal: Amager Beach Park, un novedoso paisaje costero con potencial para actuar de protección frente las mareas tormentosas. Imagen © Eva Sara Rasmussen/NATOUR

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