Mitigar el calentamiento urbano

Estrategias para paliar el efecto isla de calor

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En 2018, Naciones Unidas publicó un informe en el que se afirmaba que “En la actualidad, el 55% de la población mundial vive en zonas urbanas y se calcula que esta proporción aumentará hasta el 68% en 2050”. Estas cifras no presagian nada bueno para los habitantes de las ciudades, aquejados ya por el efecto isla de calor urbana (UHI, por sus siglas en inglés).

Identificado por primera vez en el siglo XIX, el efecto UHI es el calentamiento de los entornos urbanos hasta alcanzar tres o cuatro grados más que las áreas rurales circundantes. La causa principal del efecto UHI es la presencia de superficies densas y oscuras, como el hormigón y el asfalto, que almacenan el calor durante el día y lo liberan durante la noche. Las imágenes térmicas revelan que los puntos críticos de las ciudades son las carreteras y los aparcamientos, no los jardines y los árboles. Otro factor que contribuye al efecto UHI, o isla de calor, es el aire acondicionado, cada vez más frecuente tanto en edificios como en vehículos. Paradójicamente, esta tecnología de refrigeración, que proporciona bienestar térmico a los urbanitas, genera calor.

Si bien la ciencia no se acaba de poner de acuerdo sobre la existencia de una relación directa entre el efecto UHI y el cambio climático, un artículo del International Journal of Environmental Research and Public Health señalaba en 2015 que el efecto UHI contribuía al calentamiento global en áreas urbanas del delta del Yangtzé, en China. En cualquier caso, no cabe duda que intensificará los efectos del calentamiento global en las ciudades, causando incomodidades a sus habitantes y afectando negativamente a su salud si no conseguimos reducir las temperaturas en los períodos de calor extremo. En 2009, por ejemplo, 374 personas murieron en Melbourne, Australia, durante una ola de calor, superando el número anual de muertes en carretera del estado de Victoria.

Some coating systems with very high total solar reflectance absorbs and radiates less heat, reducing the Urban Heat Island effect.
The Coolest White de UNStudio es un sistema de revestimiento de pintura con una reflectancia solar total muy elevada, capaz de absorber e irradiar menos calor, reduciendo así la temperatura en el interior y exterior de los edificios. Imagen cortesía de UNStudio.

Se están tomando medidas importantes para contrarrestar el efecto UHI. “El mundo se está volviendo más caluroso y más urbano”, afirma Ben van Berkel, arquitecto principal del estudio holandés UNStudio, “así que tenemos que encontrar soluciones de diseño”. UNStudio, junto con el fabricante de pintura suizo Monopol Colors, ha creado recientemente una pintura blanca, extraordinariamente reflectante, llamada The Coolest White, destinada a reducir el calor que absorben los edificios; lo que resulta especialmente importante dado que el efecto UHI isla de calor se ve agravado por los edificios altos, que forman los llamados “cañones urbanos” cuyas múltiples superficies retienen el calor haciendo las ciudades más calurosas.

Dicha pintura, que es 2’5 veces más resistente que el revestimiento de poliéster habitual, reduce también las altas temperaturas en el interior de los edificios provocadas por el efecto UHI. Como señala Tim Kröger, director de laboratorio de Monopol Colors: “En Europa podemos resolver este problema abriendo ventanas, pero hay otros países donde no pueden hacerlo y recurren al aire acondicionado”.

Urban Heat Island effect is particularly prevalent in tropical Singapore, the world’s third most densely populated country
Mapa de temperatura en superficie de Singapur (24 mayo 2018) que ilustra el efecto isla de calor. Imagen © Conrad Philipp, Chao Ren y Sailin Zhong, Cooling Singapore, CIVAL del Singapore-ETH Centre, Fuente: NASA 2018

El efecto UHI está especialmente presente en el tropical Singapur, tercer país más densamente poblado del mundo y también uno de los firmantes del Acuerdo de París de 2016, que fija un límite al aumento de la temperatura media mundial, “claramente inferior a los 2°C respecto a los niveles preindustriales”. Los estudios han demostrado que sus zonas urbanas son hasta 7°C más cálidas que sus barrios menos edificados. En respuesta a esta situación, en 2017, la National Research Foundation lanzó Cooling Singapore, una iniciativa conjunta en la que participan las agencias gubernamentales correspondientes, el sector privado y el mundo académico, para reducir el efecto UHI, recubriendo carreteras y edificios con superficies claras y reflectantes, variando la altura de los edificios para favorecer su enfriamiento por el viento, creando zonas verdes e instalando toldos y persianas.

Ecosistema Urbano, una empresa de diseño y consultoría con sede en Madrid y Miami, también está poniendo en práctica iniciativas para mitigar el efecto UHI. “Estamos creando un gran espacio público en Málaga”, explica su cofundadora Belinda Tato. “En colaboración con la Universidad de Málaga, su objetivo es poder llevar a cabo actividades académicas al aire libre”. La estructura incorpora una capa digitalizada que permitirá alterar la ‘configuración climática’ de la zona mediante una aplicación que active ventiladores y atomizadores de agua alimentados con energía solar. “Produce una reducción local de las temperaturas y contribuye a reducir el efecto UHI en la ciudad”, afirma Tato.

The need to mitigate Urban Heat Island effect is acutely felt in the US, where demand for air-conditioning has risen steeply
La nueva propuesta de bulevar de Ecosistema Urbano para la Universidad de Málaga cuenta con un centro climático digitalizado, alimentado con energía solar; aulas al aire libre y espacios comunes con climatización automatizada para poder disfrutar de temperaturas más frescas durante los meses más calurosos.

La necesidad de mitigar el efecto UHI se vive con especial intensidad en los EE.UU., donde la demanda de aire acondicionado ha aumentado notablemente. Se están implementando programas de reforestación en muchos estados y ciudades, entre ellas Sacramento y Utah. Sin embargo, plantar árboles resulta problemático, ya que en algunas ciudades se han plantado tantos que las mujeres sienten inseguridad al andar por las calles debido a la menor visibilidad.

Mientras tanto, en Toronto, Green Roofs for Healthy Cities (GRHC) aboga por los beneficios ambientales de las cubiertas verdes, aunque, como señala su fundador Steve Peck, “hacen falta muchas cubiertas verdes para enfriar una ciudad, por lo que deben combinarse con medidas como el desarrollo de bosques urbanos o las superficies reflectantes, que contribuyen al ahorro de energía y agua, y a la reducción de la contaminación ambiental”. Sin embargo, las superficies reflectantes no siempre son la solución, pues existe el peligro de que en días muy soleados la intensa luz solar que rebota en las calzadas deslumbre a los conductores.

Aunque todavía se encuentren en una fase experimental, sin duda las ideas inteligentes que se están llevando a la práctica en este ámbito pueden llegar a ser útiles para paliar los efectos del cambio climático en los núcleos urbanos de gran densidad.

Imagen principal: Centro climático controlado digitalmente para el campus UMA, Universidad de Málaga (España), creado por Ecosistema Urbano.