Nuevas soluciones para una nueva normalidad

Hacia el próximo orden post-coronavirus

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Mucho se habla estos días de la nueva normalidad, aunque cada día parece más claro que el término se refiere a unas nuevas rutinas, normas o hábitos que vamos a tener que incorporar en nuestras vidas a partir del desconfinamiento causado por el virus. Algunas de ellas permanecerán en el tiempo y otras pasarán y habrán sido solo temporales.

Lo cierto es que a medida que recibimos más información por parte de los especialistas, parece ser que la COVID-19 va a estar una larga temporada entre nosotros y, en consecuencia, aquellas situaciones cotidianas que representen posibilidades de contagio van a ser obligatoriamente modificadas y forzadas a adaptarse hacia nuevas rutinas tanto personales como colectivas.

Hasta la actualidad, y con ello me refiero a antes de la pandemia, hemos disfrutado de una libertad de acción muy elevada que nos ha permitido decidir hacer aquello que más nos gusta o que se puede hacer de forma casi inmediata. Incluso “aquello” que más gusta ha implicado en numerosas ocasiones importantes aglomeraciones.

Recordamos ahora las miles de personas apretujadas en las playas, donde para llegar al agua tenías que pasar por encima de la gente, o las largas esperas y colas para entrar en un restaurante o los aviones saturados y con overbooking por haber vendido más plazas de las que disponían, y un largo etcétera de cosas que hacíamos, y que la nueva “normalidad” modificará, pues dos son las constantes que guiarán casi todos nuestros movimientos en los próximos meses: distancia social e higiene.

Con la distancia social, las aglomeraciones de gente deberán evitarse y para ello las plazas disponibles serán medidas y controladas. En consecuencia, este orden deberá ir más asociado a una planificación previa por parte de todos.

El distanciamiento social será la nueva normalidad en los espacios públicos.
El distanciamiento social será la nueva normalidad en los espacios públicos. Foto: Chloe Evans/Unsplash

Deberemos reservar con tiempo para ir a un restaurante, igual con días de previsión para ir a la playa o en los viajes en avión deberemos prever más horas en los aeropuertos para superar los controles de entrada y salida. En los supermercados se permitirá un número máximo de personas en el interior y los transportes públicos, ahora diseñados para la aglomeración y un cierto desorden, deberán adaptarse y estar organizados para una menor masificación y una mayor higiene.

Y así en cines, en museos, en parques, en todas partes. 

Nuevos espacios para una nueva realidad

En consecuencia, a partir de ahora será precisa una redefinición de los espacios, de su diseño y arquitectura, para que sean capaces de facilitar una nueva dinámica, que se regirá por circuitos y por separaciones entre personas. Nuevos espacios diseñados que guíen y ordenen a las personas.

Incluso es probable que las nuevas viviendas empiecen a concebirse con salida al exterior, con buena ventilación, con zonas para teletrabajar, para cocinar, para jugar, con baños más orientados a la salud y la desinfección personal, en general, con nuevas soluciones más funcionales y adaptadas a estas prioridades.

Es pues labor de los arquitectos el realizar propuestas que consideren todos estos conceptos de futuro tanto en las viviendas, como en los espacios públicos o comercios de cualquier índole.

Las medidas provisionales darán paso al diseño de propuestas que reordenen muchos de los aspectos de nuestras vidas.
Las medidas provisionales darán paso al diseño de propuestas que reordenen muchos de los aspectos de nuestras vidas. Foto Ketut Subiyanto/Pexels

Y también los diseñadores deberán aplicarse diseñando productos que faciliten esa mejor higiene y esa supervisión de la salud colectiva, evitando el contacto con las manos de aquellos elementos que toca la gente, con más puntos de lavado de manos, con sistemas que faciliten la desinfección después del paso de las personas y con productos y espacios en general más fáciles de limpiar. Todo un reto de análisis y solución.

Claramente entre todos venceremos a este virus, quizá en 12, 24 o 36 meses, pero lo que ha demostrado la COVID-19 es lo vulnerable que somos como sociedad, y que un nuevo concepto será importante a partir de ahora, la preparación global para la defensa de la vida de una sociedad sometida a lo incontrolable: la propia fuerza de la naturaleza, esta vez expresada en forma de virus, a veces letal, y en otras ocasiones en forma de cambio climático.

 

Imagen principal: Nuevas rutinas y nuevos hábitos se desarrollarán en un post-coronavirus escenario. Foto Kate Trifo/Unsplash

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