¿Por qué RetroFirst?

El edificio más ecológico es el que ya existe

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Con el aumento de la conciencia climática desatado por la activista sueca Greta Thunberg, el diseño sostenible ha dejado de estar relegado a la periferia del discurso arquitectónico. Los diseñadores de todo el mundo se afanan por buscar soluciones menos gravosas para el planeta.

En 2019, los principales estudios de arquitectura del Reino Unido se unieron con el objetivo de lanzar Architects Declare (AD), un manifiesto de 11 puntos para abordar la crisis climática y de biodiversidad. En solo dos años, AD ha logrado más de 1100 firmantes en el Reino Unido y ha inspirado la creación de organizaciones similares en más de 25 países.

El debate actual no se centra únicamente en las emisiones de carbono y en el uso de menos energía o menos agua en el funcionamiento de los edificios. También aborda el «carbono incorporado»: la reducción de todos los materiales y emisiones necesarios para la construcción de edificios nuevos, desde la puerta de la fábrica hasta el desmontaje al final de la vida útil del edificio. Para obtener importantes mejoras a nivel planetario, los diseñadores deben considerar el «carbono global», es decir, tanto el operativo como el incorporado.

El hecho de que exista una mayor conciencia del impacto que el carbono global de los edificios tiene en nuestro medioambiente ha puesto el foco de atención en el reacondicionamiento. Casi el 90% de los edificios existentes hoy en día seguirán estando ahí en 2050.  La necesidad urgente de conservar y reformar los edificios existentes y evitar su demolición es crucial para afrontar la emergencia climática. Toda propuesta de demolición debe ser examinada en profundidad antes de que se produzca.

Solo en el Reino Unido se demuelen más de 50.000 edificios cada año. Para hacer frente a la opinión a favor de la demolición imperante en el sector, Architects Journal, con sede en Londres, acuño el término «RetroFirst» y lanzó una campaña para promover la reforma de edificios. Las tres principales demandas de RetroFirst son válidas para el Reino Unido y para otros países:

  •  Incentivos fiscales.
  • Reforma de las políticas basada en una planificación y una normativa de la construcción que priorice la reutilización y la economía circular.
  • Contratación en el sector público orientada al enfoque de carbono global.
Diseño sostenible en la rehabilitación de un edificio en Londres.
One Triton Square, Londres, Arup Architecture, 1998 (edificio original), 2021 (reforma). Foto Alan Williams

Un proyecto reciente que sugiere el incipiente potencial de la economía circular es One Triton Square, de Arup Architecture, un proyecto de reforma de oficinas completado este año en Londres. Construido originalmente en 1998, One Triton Square ha sido sometido a una reforma completa tras solo dos décadas en uso, algo muy común en el sector de oficinas, que destaca por una rápida rotación y una tendencia a la demolición. Al examinar el proyecto en busca de ventajas en materia de sostenibilidad, el equipo de diseño interdisciplinario de Arup recomendó conservar la estructura y subestructura y desmontar y renovar la fachada de metal y cristal existente.

La combinación del mantenimiento de la estructura y la fachada supuso que el proyecto utilizara aproximadamente la mitad de carbono incorporado de un edificio de nueva construcción, añadiendo al mismo tiempo tres plantas nuevas. La reutilización de la fachada, que iba acompañada de una garantía de 25 años, requirió de un gran compromiso entre el contratista y los subcontratistas porque era más compleja y de mayor costo que una fachada nueva. En lugar de enviar los elementos de la fachada a Alemania, donde se habían fabricado originalmente, se creó una fábrica efímera situada en un radio de 40 kilómetros de la obra. Son necesarios muchos más proyectos de este tipo para cambiar la mentalidad y las prácticas del sector.

Los arquitectos Wilkinson Eyre propusieron un enfoque mucho más radical, denominado «Second Skin» (segunda piel) en un concurso de ideas para rehabilitar un edificio de oficinas de Manhattan, construido en 1960. Los arquitectos superpusieron una «red adaptativa» y un nuevo sistema de muro cortina a la estructura existente, proporcionando balcones, protección del sol y espacio para vegetación. De este modo se mejoró el rendimiento térmico y se introdujeron servicios externos cada vez más frecuentes en los lugares de trabajo del siglo XXI. La red adaptativa propuesta aumenta la superficie útil en un 20% e incorpora zonas de sombra y reflectores que mejoran la luz natural y controlan el deslumbramiento. El equipo de diseño calculó que el carbono incorporado en el reacondicionamiento del edificio se compensaría en solo cuatro años. Es necesario desarrollar y probar más enfoques de reacondicionamiento así de imaginativos con el fin de reproducirlos a gran escala.

Detalle de una propuesta de diseño sostenible Second Skin, ganadora del concurso de ideas.
63 Madison Avenue, Nueva York, concurso de ideas, propuesta ganadora «Second Skin», render de la fachada, Wilkinson Eyre, 2020. Imagen courtesía de Wilkinson Eyre

Al mismo tiempo, los considerables obstáculos a los que se enfrenta el reacondicionamiento, entre los que destacan el coste y la complejidad, deben ser superados rápidamente para transformar la normativa del sector. El uso de pasaportes de materiales, defendido en la actualidad por el estudio de arquitectura Orms, con sede en Londres, en colaboración con Grosvenor Britain & Ireland, sugiere una alternativa práctica y pragmática para avanzar. Los edificios existentes deben ser considerados «bancos de materiales». Lanzada en el mes de mayo, la herramienta de código abierto de Orms se basa en un concepto sencillo. Al comenzar el proyecto, todos los componentes del edificio deben ser inventariados y etiquetados físicamente con un código QR. Al igual que las piezas de Lego, pueden ser utilizados en la misma obra o enviados a otro proyecto. Esto implica un cambio radical en el negocio, porque es necesario almacenar materiales y desarrollar un mercado y un sistema de distribución para la reutilización.

La economía circular tiene otras implicaciones profundas. Requiere reconsiderar no solo cómo desmantelar los edificios, sino también cómo actualizar los elementos constructivos para que puedan ser fijados mecánicamente en lugar de ser adheridos con adhesivos que a menudo son difíciles o incluso imposibles de eliminar. Los pasaportes de materiales abren la vía para catalogar las especificaciones y condiciones físicas de cada material y así facilitar su reutilización. Hasta ahora, los pasaportes de materiales se han utilizado principalmente en edificios completados. La investigación llevada a cabo por Orms analiza la cataloguización temprana de los materiales existentes para que puedan ser incorporados al proceso de diseño en la fase apropiada.

La conservación parcial de la estructura existente, las cubiertas adaptativas y los pasaportes de materiales han surgido como estrategias válidas de reacondicionamiento. Para cumplir con los ambiciosos objetivos climáticos de los Acuerdos de París, los diseñadores debemos adoptar todos estos enfoques. En palabras de Greta Thunberg, «Quiero que os entre el pánico. Quiero que actuéis cómo si vuestra casa estuviera ardiendo. Porque lo está».

Imagen principal: 63 Madison Avenue, Nueva York, concurso de ideas, propuesta ganadora «Second Skin», render de la fachada, Wilkinson Eyre, 2020. Imagen courtesía de Wilkinson Eyre

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