Re-aprender a mirar e imaginar nuestro contexto

El diseño es más complejo que mera disciplina

Article image

Tenemos esta idea de que es el diseño. De cómo tiene que pensarse. Esta idea de que el diseño tiene que ser lo más invisible y silencioso posible. Que el buen diseño no debe verse, notarse o tener algo que decir. Solamente debe cumplir su función, callado y sin más.

Esta idea, adquirida recientemente en nuestra civilización, nos impone silenciar nuestros gustos y especias personales, familiares y culturales. Por el bien del «diseño» nos invitan a permanecer insolubles en una estructura gelatinizada que cada día admite menos propuestas.

Esa aburrida formalidad de pensar un objeto por su mera disciplina, intentando esconder el espectro completo de las experiencias organolépticas.

No hace falta viajar demasiado en el tiempo para encontrar el punto de inflexión, donde el diseño era más complejo que mera disciplina. Donde la exposición de gustos y especias era tan rica que generaba un discurso propio. Digno de una obra de alguno de los directores de cine más brillantes de la historia.

Sun cave. Diseño de interiores Reisinger Studio
Sun Cave, 2020, por Reisinger Studio, dirigido por Reisinger Andrés. Imagen cortesia Reisinger Studio

La información relacional reviste una importancia fundamental en mi trabajo y en mi práctica. No estoy de acuerdo con el enfoque conformista, y desafío la idea de que los objetos tengan que seguir formas, colores, texturas y patrones convencionales. O peor aún, seguir procesos industriales masivos. Impersonales y destructivos para nuestro ambiente.

En mi día a día, utilizo medios digitales para explorar y experimentar objetos que no sigan normas preestablecidas por la industria. El uso de softwares digitales no solamente me permite llegar a resultados inesperados, sino también a reducir al mínimo el uso de materiales y recursos físicos. La idea no es mantener nuestro ambiente limpio, sino no generar esa basura en primera instancia.

Intento generar imágenes, objetos o espacios que se sientan como sueños lúcidos. Estos sueños nos abren puertas a nuevas reflexiones sobre el uso del espacio y la forma de desarrollar nuestras actividades del día a día.

Un viaje hacia la naturaleza eléctrica. Diseño de Reisinger Studio
Un viaje hacia la naturaleza electrica, 2020, por Reisinger Studio, dirigido por Reisinger Andrés. Imagen cortesia Reisinger Studio.

En mi trabajo siempre veraz una sutil extrañeza, muy necesaria. Si fuese demasiado extraño, sería desestimado al instante. Y al contrario, si carece de algún agente exótico, se pierde en el mundo sin generar interés alguno.

Estas cualidades me permiten crear una especie de inquietud, algo intangible que despierta nuestras memorias.

Disfrutar del día a día es re-aprender a mirar. A imaginar nuestra propia historia. Y crear nuestro contexto.

¿Qué pasa si lo que nos enseñaron sobre el diseño en las últimas décadas nos está volviendo grises, sobre-productivos y genéricos?

Imagen principal: Un viaje hacia la naturaleza eléctrica, 2020, por Reisinger Studio, dirigido por Reisinger Andrés. Imagen cortesía Reisinger Studio

 

 

Suscríbete a la newsletter