Reconectando con la naturaleza

El diseño de bajo coste como oportunidad de experimentar el lujo de la simplicidad y de la Madre Naturaleza

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Una definición común del lujo podría ser «un estado de elegancia o confort extremo, especialmente cuando implica un gran gasto». En un mundo más simple, el concepto del lujo sería bastante sencillo: algo que proporciona un alivio temporal, incluso indulgente, de la vida «real». Esto podría traducirse en una escapada de fin de semana a un hotel caro, donde nos veríamos rodeados de todo tipo de cuidados. Qué triste nos parece esto hoy en día; pensar que lo que queremos o lo que necesitamos es escaparnos de la vida real y que de alguna forma esa vida real es una pobre imitación de un universo paralelo que anhelamos. Esto resulta aún más triste cuando vemos que la mayoría de estos ambientes «paradisíacos» escapistas no son, en ningún caso, lo que necesitamos para alimentar nuestra alma a diario, sino que, al contrario, se trata de santuarios brillantes y artificiosos del peor tipo de consumismo, que nos recuerdan que nuestra vida diaria no nos satisface. Quizás sería mejor invertir en nuestro día a día, y lograr que nuestro ambiente diario nos llene, de manera que no sea necesario escapar de él.

Dada mi antipatía por el tipo de ambientes «lujosos» que proporcionan los hoteles caros, un amigo me preguntó una vez por qué el lujo me resultaba tan sospechoso y por qué no me gustaba. Todo lo contrario, le respondí. Mi vida y mi trabajo giran alrededor del lujo, pero en lugar de un lujo artificial, cosmético e innecesario, mi trabajo consiste en aprovechar la belleza que nos rodea y utilizarla para transportarnos a otro mundo rico en experiencias. En esencia, esto se traduce en la utilización de elementos como la calidad de la luz, el espacio y el ambiente.

Cada vez más, muchos de nosotros aspiramos a estar conectados al mundo natural, y en mi vida personal y profesional, esto es la personificación del lujo. Mi propia casa es de bajo coste y autoconstruida, con acabados en bruto. Los materiales aparecen en su estado natural y la mayoría de las superficies son revestimientos estructurales a la vista o el contrachapado más barato y ampliamente disponible. A menudo, los acabados más básicos son los más bellos. Sin embargo, la auténtica inversión la realicé en la calidad ambiental: la forma en que los espacios capturan la luz; la manera en que los espacios interiores conectan con el paisaje; el modo en que los espacios se abren al mundo exterior. La experiencia de irse a la cama es comparable a una acampada en las copas de los árboles. Es una especie de mundo sensorial que se encuentra a años luz de una prohibitiva y aséptica habitación de hotel.

Office of Invisible Studio built in 2014 by the architects and neighbours using untreated timber grown in the surrounding woodland. Photo courtesy Invisible Studio
Oficina de Invisible Studio construida en 2014 por los arquitectos y vecinos utilizando madera no tratada de los bosques cercanos. Imagen Invisible Studio

En consecuencia, mi estudio es a la vez el entorno de trabajo más barato y más lujoso que conozco. Construido con un presupuesto ajustado utilizando materiales reciclados es, no obstante, un mundo envolvente de sombras, luz y textura. Levantado sobre pilares y situado entre las copas de los árboles, fue construido por una fracción del coste de la mayoría de los edificios. El aislamiento está compuesto de piezas reutilizadas y se expone a la vista como revestimiento del espacio. Su cualidad reflectante le aporta un brillo y una belleza luminiscente, ya que capta los rayos del sol que se filtran por las copas de las hayas circundantes. El suelo es aglomerado barato pintado con pintura sobrante de otro proyecto y, aun así, irradia calidez cuando los rayos de luz lo iluminan.

La madera de la estructura proviene de árboles de la zona, talados y laminados allí mismo y se muestra en su estado natural. Aquí el lujo radica en escapar de un mundo de productos procesados y ser recordado constantemente de cuál es el origen de las cosas; un poco como recolectar fruta madura de un árbol, algo que nunca es comparable a comprarla empaquetada y embalada en celofán en un supermercado con aire acondicionado.

Self-built prototype relocatable £20K house, constructed from materials sourced from construction waste and locally grown unseasoned timber. Photo © Jim Stephenson
Prototipo de casa autoconstruida y reubicable, con un presupuesto de 20.000 libras esterlinas, edificada con residuos de construcción y madera local no procesada. Imagen © Jim Stephenson

Lo que nos lleva al mayor lujo de todos: un ambiente sin aire acondicionado que aprovecha la brisa natural como ventilación. Mientras que los espacios mal diseñados tienden a recalentarse, el diseño inteligente no solo permite enfriar los espacios de forma natural, también proporciona el disfrute de una suave brisa sobre nuestra piel, uno de los grandes placeres de la vida y que a menudo se nos niega en los hoteles y apartamentos de lujo cerrados.

Ni mi casa ni mi oficina son accesibles en coche. Para mí, el lujo no es cruzar la puerta automática del garaje en un llamativo todoterreno, sino más bien llegar a la linde del bosque en mi maltrecho Land Rover de techo de lona con más de 50 años y caminar por entre los árboles hasta mi casa y estudio, disfrutando de la fauna y la climatología. A veces puedo ver un gavilán que desciende en picado, y eso es algo mágico.

Este tipo de experiencias han desaparecido de la mayor parte de nuestras vidas cotidianas, y sin embargo cada vez estoy más convencido de que son exactamente el tipo de experiencias que anhelamos y necesitamos. En lugar de fantasías escapistas, el lujo de lo cotidiano es lo que nos hace humanos y lo que nos proporciona lo que necesitamos como seres sensibles que somos.

Imagen principal: El hogar de Piers Taylor cerca de Bath, Reino Unido. Imagen Invisible Studio

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