Reinventarse

La solución está en no tener que buscar solución

Article image

Los humanos somos una especie en constante cambio y evolución, las buenas decisiones del pasado no necesariamente tienen que acompañarnos siempre, posiblemente su función en el presente haya perdido eficacia o esta ya no sea positiva. La evolución de las «tres erres» tiene que coexistir con las originales, es decir, toda mejora tiene que funcionar de forma independiente y conjunta con estos conceptos hasta que desaparezcan los productos de desecho y con ello la reducción, el reciclaje, y la reutilización. El objetivo de esto es acelerar exponencialmente la disipación residual.

Debería alarmarnos la palabra «basura» o similares, porque es ahí donde vamos a tener que intervenir y cambiar su rumbo. Los diseñadores estudiamos y trabajamos con vistas a cada etapa del proceso, no se da nada por sentado. Se plantea el recorrido de actuación que se va a llevar a cabo y durante este camino se toman numerosas decisiones que, con criterio y creatividad, a menudo cambian los protocolos habituales para mejorar. Tenemos visión hacia el futuro, lo cual nos ayuda a tomar decisiones, cambiar dinámicas y así evitar problemas antes de que tengamos que buscar una solución tal y como se viene haciendo con esta mentalidad del reciclaje.

Merit es un proyecto que propone reinventar las fundas de plástico de los ramos de flores desde el origen del material, aprovechando la materia de desecho generada por las propias flores, y de esta manera, dándole una segunda vida a un producto de un solo uso, reduciendo así los materiales de desecho y todo lo que esto conlleva.

Las flores, una vez cortadas, tienen unos días de esplendor hasta que se marchitan y acaban en la basura. Además, si se piensa en la vida de esta pieza, uno se da cuenta de que tarde o temprano se convierte en residuo, es habitual poner las flores en un jarrón y tirar la funda. El uso de flores secas permite la posibilidad de mantener el ciclo natural de una forma de vida orgánica transformándola en la materia prima de un producto que reemplazaría la necesidad del envoltorio plástico. La papiroflexia otorga la posibilidad de que mediante la utilización de láminas realizadas de plantas secas y plegarlas, se puede crear un elemento estable que soporte el peso del ramo.

Reciclaje de flores secas en un proyecto de packaging.
Merit, proyecto de packaging para ramos florales que reutiliza flores secas. Foto Laura González Cardenal

La vida de los productos es muy larga. Desde que aparecen como una idea en la cabeza de alguien hasta que llegan a la casa de un usuario, suceden multitud de cosas que pasan desapercibidas. Por ejemplo, tan sólo dependiendo de la fabricación o tratamiento de un material o el traslado de alguna de las múltiples partes por las que se compone un producto, se ha emitido muchísima basura, desgastado goma, derrochado combustible, energía y una larga lista de etcéteras que, sin darnos cuenta, alcanzan ingentes cantidades de desperdicio cuando todavía no hemos obtenido ninguna pieza.

Está en nuestras manos desarrollar metodologías renovadas, frescas y creativas en las que queden descartadas cualquier idea de vida lineal, como son las tres erres, dentro de los procesos establecidos y encorsetados. Me estoy refiriendo a una industria algo vaga y conformista, todavía mayoritaria, con unas consecuencias sintomáticas que ya llevamos tiempo padeciendo.

Cuando queremos iniciarnos en alguna actividad que supone un cambio de rutina, aunque sea para mejorar nuestra calidad de vida, implica una serie de esfuerzos, que, si se inician intensamente y de forma radical, acaba sucediendo el efecto rebote, nos cansamos y no sólo somos incapaces de mantenerlo, si no que volvemos a la vida insana que llevábamos con mayor ansiedad.

Es por ello que, una vez identificado el problema lo importante es ir avanzando con pequeños gestos eficaces, que se puedan mantener y que no suponga una inversión inasumible para las empresas. El punto de partida de la renovación propongo que suceda durante el proceso de creación, donde podemos hacer un ejercicio de planificación desde el principio en el que estén incluidos los detalles de impacto de cada etapa y detectar esos puntos graves para sustituirlos, mejorarlos o descartarlos. De esta manera iremos mejorando gradualmente, a la par de las tres erres de forma fructífera, satisfactoria, y con margen para seguir reinventándonos.

Imagen principal: Merit, proyecto de packaging para ramos florales que reutiliza flores secas. Foto Laura González Cardenal

 

Suscríbete a la newsletter