El Land Art y la experiencia cósmica

Land art y la experiencia cósmica

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En los años 70 irrumpieron con fuerza las obras de Land Art relacionadas con el espacio. Probablemente este auge respondía a la necesidad de los artistas del momento de abordar las cuestiones metafísicas que surgieron a raíz de la llegada del hombre a la luna en 1969. Tres proyectos ubicados en el sur de Estados Unidos (Arizona, Nuevo México, Texas y Nevada) nos ayudan a entender la luna y el cosmos, dos de los cuales siguen inacabados.

“Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad”. Neil Armstrong escogió sabiamente sus palabras. Y es que para captar la esencia de algo tan grande, lejano e incomprensible, la manera de expresarnos resulta determinante. Por esta razón es tan difícil hablar del espacio sin emplear metáforas. Desde bautizar los planetas con nombres de deidades romanas hasta la acuñación del término “carrera espacial” de la década de 1960, nuestra percepción del universo está plagada de alegorías.

El espacio exterior es demasiado vasto y complejo para describirlo con vocablos de uso común. Seguramente por ello en el ámbito del arte se persigue con tanta insistencia el abarcar sus proporciones.

The Lightning Field is a Land Art project by Walter de Maria
The Lightning Field, de Walter De Maria (1977). Fuente de la imagen: Ballardian.com

The Lightning Field, de Walter de Maria, es una de las tres obras de Land Art más importantes de la década de 1970. Este proyecto debe entenderse como un intento del artista de mostrar las fuerzas invisibles del Universo presentes en la Tierra. La obra consiste en un conjunto de 400 mástiles de acero dispuestos a lo largo de una cuadrícula que ocupa una superficie de una milla (1,6 km) por un kilómetro. Los mástiles –de 5 centímetros de diámetro y cerca de 6,20 metros de altura– están separados entre ellos por una distancia de 67 metros y terminan en punta para definir un plano horizontal.

Cada año, durante el mes febrero, cabe la posibilidad de acceder a la obra por la noche y las entradas se suelen agotar en cuestión de minutos. Los visitantes describen la visita como una experiencia conmovedora, que les permite sentir una conexión con campos eléctricos invisibles, materializados en luz, colores, formas y olores. Se trata de un sentimiento de espera hacia algo desconocido. El propio autor, De Maria declaró en la revista Artforum en abril de 1980: “Lo invisible es real”.

Star Axis, a Land Art project by Charles Ross in the south-western United States
Pirámide solar Star Axis. Foto © Charles Ross

La obra de Land Art Star Axis de Charles Ross se inició a principios de 1971 y sigue en construcción, con fecha de finalización prevista para 2022. Además de una escultura arquitectónica, se trata de un observatorio a cielo abierto con una estructura de once plantas de altura y 160 metros de anchura. A diferencia de la instalación de De Maria, la construcción de Ross está ligada a la astronomía y se sirve de las alineaciones de las estrellas en diferentes fases temporales para moldearlas en forma de esculturas. Así, de forma intuitiva, Ross otorga una proporción a la humanidad en el contexto de la inmensidad que nos rodea.

A diferencia de The Lightning Field, el visitante no debe rendirse a las fuerzas infinitas del más allá. Con esta instalación, Ross, de hecho, ofrece a la humanidad la posibilidad de ver, comprender y experimentar el espacio sin instrumentos adicionales. Para encontrar el emplazamiento, el artista viajó por todo el suroeste de Estados Unidos durante cuatro veranos consecutivos. “De alguna forma, siempre terminaba volviendo a las mesetas de Nuevo México”, explica. “Más tarde me di cuenta de que el poderoso espíritu de esta tierra me daba la sensación de encontrarme en la frontera entre la tierra y el cielo. Aquí ambos elementos tienen el mismo peso y, si miras hacia el océano de luz de estas planicies, puedes llegar a observar la curvatura de la tierra”.

En un artículo del periódico The Guardian, en 2016, Charles Ross declaró: “Si pasas suficiente tiempo aquí, despiertas una nueva parte de tu conciencia. Creo que existe una identificación con los cuerpos de estas alineaciones que siempre ha estado presente en nosotros. Está en nuestro código genético. Un lugar como Star Axis permite que este código salga a la luz”. De hecho, Ross considera Star Axis más como una obra de Sky Art que de Land Art. Pero el objetivo real de su creación es hacernos sentir nuestro lugar en el Universo. “En Star Axis nunca me siento pequeño bajo las estrellas, sino que más bien pienso, ‘Guau, todo esto se ha hecho para mí… para todos nosotros’”, reflexiona.

Ver video Roden Crater, de James Turell, por Klaus Obermeyer, cortesía de Arizona State University

El tercer proyecto, Roden Crater, de James Turrell, se encuentra a caballo entre los dos anteriores en el sentido geográfico; desde luego no en lo que a su escala se refiere. En 1974, Turrell compró un cráter volcánico y el terreno adyacente cerca de Flagstaff, Arizona, con el objetivo de convertirlo en un observatorio a cielo abierto. Una serie de espacios arquitectónicos permitiría a los visitantes “Contemplar el cielo sin la ayuda de un telescopio y experimentar algunas de sus apreciaciones sobre la percepción humana”. La obra no se ha completado, puesto que solo se han construido seis de los veintiún pasillos previstos.

La perspectiva, en cambio, parece optimista. En enero de 2019, después de una generosa donación de Kanye West por valor de 10 millones de dólares, la Universidad Estatal de Arizona (ASU) se ha asociado con Turrell para terminar su Roden Crater. Esta colaboración se originó a raíz de unas conversaciones entre el propio artista, Michael Crow (Presidente de ASU) y Michael Govan (Director de Los Angeles County Museum of Art – LACMA – y Presidente de la fundación Skystone). El objetivo es conseguir como mínimo 200 millones de dólares en los próximos dos años para completar tanto el cráter como los elementos relacionados.

Siguiendo la estela de Turrell, quien ha trabajado con arqueólogos, astrónomos, expertos en arqueoastronomía, arquitectos, ingenieros y académicos locales a lo largo de los últimos cuarenta años, los estudiantes de la Arizona State University  trabajarán en equipos interdisciplinarios para terminar el Roden Crater en los próximos cinco años. “Los estudiantes tendrán la oportunidad de escuchar a otros académicos que trabajan en arqueoastronomía, geología, psicología perceptiva, estudios locales y temas de sostenibilidad”, tal y como explica Olga Viso, asesora de ASU en temas relacionados con colaboraciones en el mundo del arte.

Así pues, parece que en unos pocos años finalmente se terminarán dos obras icónicas del Land Art, cuya construcción a lo largo de cuarenta años no ha estado exenta de conflictos. Sin embargo, incluso en estado inconcluso, estas obras nos brindan la oportunidad de experimentar en un breve instante la inmensidad del espacio y la relación del ser humano con el cosmos.

Imagen principal: Star Axis. Foto © Charles Ross