Aventura en solitario

El auge de las mujeres que viajan en solitario y su impacto sobre el turismo del siglo XXI

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Históricamente, las mujeres han tenido bastante éxito iniciando revoluciones, sobre todo en los últimos tiempos. Pero ahora, y de forma sorprendente, lo están haciendo al decantarse por disfrutar de sus vacaciones sin compañía. Según un estudio realizado por Culture Trip, el porcentaje de mujeres que viajan solas está afectando en gran manera al sector mundial del turismo, con un incremento del 131% en el número de mujeres viajeras en solitario en los últimos dos años.

La importancia de este fenómeno radica en los cambios que se están produciendo en la industria del turismo. Más de medio milenio después de que Marco Polo se lanzara a navegar hacia tierras desconocidas, podría parecer que todo el planeta ha sido explorado, conquistado e «instagrameado» al milímetro. Pero el turismo, con todas sus cualidades redentoras, se ha centrado tradicionalmente en satisfacer las necesidades de viajeros que pueden clasificarse en diferentes categorías: parejas, parejas en viaje de novios, deportistas, estudiantes, viajes de empresa, etc. Con los números que arrojan las últimas estadísticas de mujeres que viajan solas (14% de mujeres) o que están pensando en hacerlo (34% de mujeres), se abre todo un abanico de posibilidades, en muchos casos inexploradas. Todo esto resulta muy emocionante para las partes involucradas.

Personalmente, como mujer que ha viajado sola por trabajo, siempre me he sentido culpable si viajaba a un lugar maravilloso y no ampliaba mi estancia unos días más para disfrutar de la experiencia. He gozado hasta el extremo de una cura détox en Koh Samui, he vivido entre jeques en Kuwait, he hecho nuevos amigos en los fiordos y me he recuperado de un duro golpe en Bali. Sola. He observado elefantes en Chaing Mai, y catado el mejor vino en Marsella. Completamente sola. Me he enfrentado a los trenes bala en Japón sin la ayuda de un teléfono inteligente y me he aventurado por Venecia intentando fingir que no tenía ni idea de que me encontraba en el destino preferido de cualquier pareja. Allí estaba, y no se acabó el mundo.

SoWas finding peace and quiet in Koi Samui
La paz y la calma de Koi Samui, el paraíso definitivo para viajeras en solitario. Imagen © Henrietta Thompson

Las «SoWas» —el nuevo término acuñado en inglés para referirse a las mujeres que emprenden viajes de aventura en solitario— están de rabiosa actualidad por muchas razones con las que me siento identificada. Aunque en la actualidad, con dos hijos de corta edad y un cambio en mi trayectoria profesional, disfruto de menos ocasiones para viajar, tanto sola como acompañada, he aprendido de primera mano que el disfrutar de un viaje de aventura en solitario tiene unos excepcionales efectos positivos sobre todo tu ser, con muy pocas excepciones. Y durante la última década he presenciado cómo el mundo está cambiando para hacerlo más fácil.

Para empezar, me aventuré a realizar estos viajes porque soy una oportunista, y como periodista las oportunidades se presentaban con frecuencia. Y aunque en la mayoría de los casos no estaba soltera, simplemente viajaba sin compañía (las «SoWAs» no son siempre el estereotipo que nos muestra la película Eat Pray Love; en la actualidad las mujeres eligen dejar a sus amigos y parejas en casa), el viajar sola puede llegar a ser duro, sobre todo a la hora de las comidas. También puede ser incómodo y en ocasiones incluso aterrador. Independientemente de que tuviera o no pareja en casa, a menudo me sentí juzgada.

Pero si esta ha sido la razón por la que muchas mujeres han huido de este tipo de viajes, también es el motivo por el que cada vez un mayor número de ellas está reservando sus billetes y lanzándose a la aventura. Para todos esos millones de mujeres viajeras que eligen marcharse solas de vacaciones porque es la única alternativa que contemplan, las opciones son cada vez más abundantes y los riesgos cada vez menores. El sector está evolucionando. Con paquetes a medida e ideas innovadoras concebidas para viajeras en solitario, la industria turística está comenzando a proporcionar la necesaria tranquilidad a este segmento de potenciales clientes. Asimismo, las redes sociales y los teléfonos móviles son las excusas perfectas para relacionarse y compartir, proporcionando una audiencia inmediata. Sin duda alguna, todo esto ayuda.

Mi experiencia personal ha estado siempre relacionada con la curva de aprendizaje: cuanto más viajaba, más osada me volvía y me sentía más capaz de capear los momentos complicados. ¿El tener mucho mundo ayuda? Quizás, pero lo más importante es tener una mentalidad positiva y un propósito: viajar para conocer mundo y no para ser vistos posando delante de un monumento, vivir un viaje de aventura que te proporcione miles de historias que contar, o simplemente permanecer en lugares de los que es posible aprender. No soy ni mucho menos la única que piensa así: según Culture Trip, la mayoría de «SoWAs» utilizan sus viajes como forma de enriquecimiento, de aprendizaje y crecimiento personal. El 93% de las mujeres que han viajado solas recientemente declaran que quieren ampliar sus horizontes y aprender cosas nuevas, mientras que el 74% desean explorar nuevas formas de entender la vida, nuevas creencias y culturas.

SoWas caring for elephants in Chaing Mai
Protegiendo a los elefantes en Chiang Mai de la mano de los cuidadores de elefantes. Photo © Henrietta Thompson

La posibilidad de escapar de la rutina, del estrés, de las tensiones y los dolores de cabeza consecuencia de la vida moderna es otra de las grandes motivaciones que lleva a las viajeras en solitario a subirse a un avión. La invitación a marcharse, desconectar y volver a casa en mejor estado físico y psíquico es una propuesta difícil de rechazar para la moderna mujer trabajadora. Y si se da el caso (todo puede ser) de que el viaje resulta un desastre con tintes de pesadilla, siempre es posible anotarlo como una nueva experiencia y al menos traer de vuelta una o dos anécdotas divertidas como recuerdo.

Muchas mujeres viajan solas porque pueden, y quieren viajar mientras la oportunidad esté ahí. ¿Alguien se apunta a unas maravillosas vacaciones relajantes y revitalizantes con bebés y niños pequeños? Seguro que sí. Vive la révolution.

Imagen principal: Viajera en solitario disfrutando de la belleza natural de Noruega. Imagen © Kalen-Emsley, Unsplash