Ciudadanía Temporal para Reinventar nuestras Ciudades

El turismo como «revolución social»

Article image

Del «Grand Tour» al «turismo», el término y los viajes turísticos no han variado demasiado. Paradójicamente, continuamos anclados en una visión del mundo que vio la luz con el nacimiento del estado moderno y la creación de la ciudad industrial. Posteriormente, en el siglo XIX, inventamos las disciplinas de humanidades con las que establecimos los cimientos de nuestra identidad política: museos, academias, escuelas, bibliotecas, etc. De esta forma se generó un sistema de conocimiento con una posición específica en el marco de la ciudad que, paulatinamente, se fue dirigiendo a la periferia, industrializada en la mayoría de los casos.

¿Por qué nos remontamos tan atrás en el tiempo? Porque incluso con las profundas transformaciones del siglo XX, continuamos obsesionados con la visión de «lo que tiene que ser visitado», con turistas invadiendo nuestros espacios, en busca de la belleza cultural, concentrándose en el centro, anhelando historias del pasado.

De acuerdo con la Organización Mundial del Turismo (OMT), hoy en día hay aproximadamente mil millones de turistas viajando por el mundo, y estaremos muy cerca de los dos mil millones (casi una cuarta parte de la población mundial) en 10 años.  El número de turistas ha experimentado un lento crecimiento desde los años 60 cuando, gracias a la conquista de los derechos de los trabajadores, el concepto de «vacaciones» se convirtió en una victoria cívica, y se duplicará en solo unos años.

Las ciudades están al borde del colapso: Venecia casi ha sucumbido a las hordas de visitantes mientras sus habitantes no encuentran viviendas donde residir; Ámsterdam está comenzando a advertir a los turistas que no la visiten; y Barcelona ha creado normas estrictas para evitar ser invadida.

El turismo ha dejado de ser una forma de vida abierta al concepto de ocio. Si antiguamente el concepto de viajar estaba de alguna forma relegado al periodo «después del trabajo» —podías disfrutar de tu tiempo libre una vez cumplidas tus obligaciones— en la actualidad algo ha cambiado.

En primer lugar, porque el siglo XX fue el siglo del trabajo. En la actualidad su configuración, incluso en términos de derechos de los ciudadanos, ha variado: determinadas profesiones están desapareciendo; los empleos se vuelven más precarios; el tiempo «después del trabajo» está más fragmentado. La disolución de las ciudades industriales ha cambiado nuestra vida y nuestra forma de habitar las ciudades.

Paradójicamente, nuestra fascinación por la arqueología industrial ha desembocado en la tendencia a transformar antiguos edificios industriales en nuevos lugares de moda, lo cual certifica asimismo el fin de la Revolución Industrial. Al utilizarlos como lápidas de la ciudad moderna olvidamos que esos lugares debieran ser un recordatorio del significado de los derechos de los trabajadores y que pueden ser el instrumento para crear nuevas profesiones.

Passport of Temporary Citizenship: a document with obligations and responsibilities for a new kind of tourism
Pasaporte de Nacionalidad Temporal, Matera 2019, Capital Europea de la Cultura. Imagen Matera 2019

Por lo tanto, debemos reinventar nuestras ciudades a la luz de la presión del turismo y reflexionar si los turistas se están convirtiendo en un nuevo y determinante «género» político/social. Al convertirse en Capital Europea de la Cultura, Matera ha inventado un nuevo término para ellos, «ciudadanos temporales». No se trata de un slogan sofisticado, más bien es una forma de trasladar el centro de atención del lugar que se visita a la comunidad que habita ese lugar. Una definición que además aborda la idea de nacionalidad como clasificación fluida y no de manera estática, atrapada entre fronteras legales. Nuestras ciudades modernas deben reinventarse para poder asumir el flujo creciente de ciudadanos en viajes turísticos que las atraviesan, incluyendo a los migrantes.

Debemos dejar de concentrarnos en los selfies de nuestro pasado, historias estancadas de «lo que fuimos» si esas condiciones ya no son viables. ¿Qué vemos en Venecia si lo que de hecho la hizo famosa fue su fluida economía? ¿Una celebración del pasado que ya no volverá? ¿Dónde está la visión del futuro? ¿Cómo puede transformarse el pasado, abandonando la retórica del discurso vacío y generando la fundación de la nueva polis?

Città Aperta, episodic performance on modern flows of citizens, tourism and migration
Città Aperta, performance episódica, Matera 2019, Ciudad Europea de la Cultura. Imagen Matera 2019

Debemos cambiar los «monumentos» inmóviles de nuestro patrimonio cultural: la cultura debe redefinirse y pasar de ser algo «que debe ser visto» a convertirse en una plataforma que comienza en el pasado y reinventa el futuro. A menudo digo, de manera provocadora, que el pensamiento occidental inventó un elemento específico: el espacio público, y el diálogo continuo entre lo público y lo privado rediseñará nuestras ciudades. Ahora debemos rediseñar el espacio público de acuerdo con este nuevo concepto de «ciudadanía temporal», abandonando el concepto obsoleto de centros y periferias, generando espacios públicos para las nuevas comunidades más allá de las antiguas fronteras y dejando atrás la arcaica cartografía.

Es necesario crear nuevas narrativas, donde los recuerdos errantes puedan ser capturados en los propios límites de las ciudades, para así alimentar la imaginación y desarrollar nuevas formas de habitar el espacio. Y con estas energías que fluyen, también debemos inventar nuevas economías, que no se limiten a restaurantes, bares, hoteles y hostales, creando de esta manera un nuevo concepto de trabajo.

¿Pero somos capaces de soportar la creciente presión del sobreturismo? ¿Cómo puede una ciudad sobrellevar las temidas hordas de «invasores»? Es necesario plantear nuevas normas que abandonen la idea de crear muros defensivos para proteger la imagen de la ciudad: un nuevo concepto de «humanidades» debe ser establecido para redefinir el espacio en el que vivimos, para enfrentarnos a un nuevo concepto de espacio público y desarrollar una nueva idea de ciudadanía.

Imagen: Purgatorio; “Divina Comedia” de Dante Alighieri para la Capital Europea de la Cultura 2019, Teatro della Albe, Matera 2019. Imagen: Matera 2019