El Auge del Turismo de Pobreza

¿Pueden las visitas guiadas a los guetos llegar a ser beneficiosas para sus residentes?

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La República Checa es uno de los mejores ejemplos europeos de transición de un estado soviético a un país regido por los principios económicos occidentales. Su centro histórico está repleto de excelentes restaurantes, exclusivas cervecerías, locales de cata de vinos, joyerías, boutiques de marcas de lujo y la habitual variedad de cadenas internacionales de comida rápida y cafés. El país se ha convertido en uno de los estados menos empobrecidos de la UE, con uno de los niveles de vida más altos del mundo. Pero tras esta fachada hay otra República Checa más oscura, fuera de la vista de los turistas: casi 200.000 de los 10,5 millones de habitantes del país no tienen hogar o carecen de vivienda adecuada.

Tereza Jurečkova, una joven empresaria social checa, se sorprendió al vislumbrar este submundo hace seis o siete años mientras iba una noche en el metro. «Estábamos rodeados de gente sin hogar, y pensábamos que se trataba de un problema real e incómodo. No nos sentíamos seguros en la ciudad», recuerda.

Pero en lugar de bajarse del tren y olvidar la experiencia, Jurečkova decidió hacer algo. En aquel momento se encontraba realizando un máster en emprendimiento social, y vio una oportunidad en los sintecho de Praga, una oportunidad tanto para ellos como para ella misma.

«Hay tantas historias y tanta sabiduría detrás de estas personas… los turistas que visitan la ciudad por primera vez no deberían perdérselo», explica.

Esta idea está detrás de la creación de Pragulic, una compañía de visitas guiadas que Jurečkova fundó con dos compañeros de universidad. El proyecto consiste en contratar a personas sin hogar para guiar a los turistas por los lugares más recónditos de Praga. Cada guía crea un tour que se corresponde con hechos de su propia vida, su historia personal, su experiencia en la calle, dejando atrás la prosperidad y visitando los campamentos de los sintecho. De esta forma los turistas tienen acceso a una comunidad que puede proporcionarles una visión más amplia de lo que Praga significa para aquellos que fueron dejados al margen por las turbulencias económicas.

Poverty tourism in Praga. Guided tour by Pragulic
Karim, un antiguo residente sin hogar de Praga, es uno de los guías de Pragulic. Imagen: Pragulic

El turismo de pobreza aumenta su popularidad

Seis años después del fatídico viaje en metro de Jurečkova, Pragulic ha ofrecido sus visitas guiadas a más de 45.000 personas y la empresa, según Jurečkova, no solo es autosuficiente sino rentable.

Pragulic es un ejemplo de la nueva ola de turismo que se ha extendido por todo el mundo. Los viajeros ya no se contentan con visitar museos, maravillosas playas y restaurantes; en su lugar, demandan experiencias más profundas e inusuales, que se salen de la oferta turística al uso. Un nuevo sector global ha surgido para hacer frente a esta demanda, proporcionando un abanico de ofertas que en un primer momento pueden parecer la antítesis de la experiencia de viajar: visitas guiadas a zonas “poco recomendables” del mundo, como barrios marginales, lugares de masacre y zonas donde ha ocurrido algún desastre. Los operadores turísticos han diseñado visitas a los barrios de chabolas de Bombay y Johannesburgo, las favelas de Río de Janeiro, y los guetos de Detroit.

Fabian Frenzel, el autor de Slumming It, un libro que estudia el fenómeno del turismo de pobreza en todo el mundo, opina que la curiosidad está detrás de este tipo de visitas guiadas que, en última instancia, pueden considerarse educativas ya que pueden poner de relieve situaciones relacionadas con la desigualdad económica, al tiempo que provocan la apertura de zonas que de otra forma estarían cerradas a los visitantes.

«El turismo de chabolas lleva a las personas de clase acomodada a los barrios pobres», declara. «A pesar de que la mayoría de los turistas son conscientes de las desigualdades, es muy diferente experimentar en primera persona lo que significa vivir en barrios desfavorecidos. Las conversaciones con este tipo de visitantes tras una visita muestran que a menudo sus ideas preconcebidas sobre la desigualdad y las chabolas eran, a menos en parte, erróneas.

Auge de las clases medias, desigualdad oculta

A medida que la globalización se extiende por un número creciente de mercados emergentes en todo el mundo y estos ascienden en los rankings de la economía mundial, las ciudades experimentan un rápido proceso de reurbanización basado en patrones muy similares, lo que las hace casi idénticas entre sí, e incluso monótonas.

Los programas de reurbanización a gran escala han mejorado la apariencia de las ciudades ya existentes, y han construido cientos de ciudades completamente nuevas desde cero. Sin embargo, las ciudades también muestran una cierta división de clases, ya que gran parte del nuevo terreno urbano que se ha construido está diseñado para servir a las nuevas clases medias y altas, lo que muestra una riqueza y un bienestar social irreales que ocultan una gran desigualdad. Por ejemplo, Río de Janeiro es una ciudad en crecimiento y con un PIB de 305.000 millones de dólares, es la cuarta ciudad más rica de América Latina. Sin embargo, el 22% de la población de la ciudad vive en barrios marginales, fuera de la vista del turista medio.

Si bien el objetivo del turismo de pobreza es comercial, también puede verse como una manera de romper la paradoja de la pobreza oculta. Los turistas que visitan zonas urbanas consideradas pobres, peligrosas o subdesarrolladas son vehículos transmisores de su existencia, que bien puede verse como la otra cara de los milagros económicos en la era de globalización.

Poverty tourism in Langa’s shanty town in Cape Town
Siviwe Tours se especializa en visitas guiadas a Langa, el barrio de chabolas más antiguo de Ciudad del Cabo. Imagen: Siviwe Tours

La controversia del turismo de pobreza

A medida que el turismo de pobreza se expande a nuevos mercados y crece en popularidad, se alzan las voces que lo tildan de altamente controvertido, voyeurista e incluso explotador.

La mayoría de operadores turísticos de pobreza aseguran estar realizando un servicio a las comunidades que visitan, bien contratando a residentes en esas áreas o donando dinero a programas sociales. Sin embargo, Frenzel ha realizado diversas estimaciones y ha llegado a la conclusión de que los beneficios económicos de las comunidades receptoras de visitantes son a menudo insignificantes.

Asimismo, aunque el turismo de pobreza da visibilidad a las zonas de las ciudades que carecen de servicios básicos, lo cual puede ser el primer paso para mejorar esta situación, Frenzel llega a la conclusión de que los tours de pobreza pueden llegar a ser profecías autorrealizables.

«Los estereotipos acerca de los barrios de chabolas pueden hacerse más evidentes si, por ejemplo, la visita guiada se centra en la criminalidad o en las bandas, cuando claramente la criminalidad no es un problema específico de este tipo de tugurios. Por lo tanto, el peligro radica en que los turistas terminen estas visitas habiendo reforzado sus ideas preconcebidas sobre estas zonas en vez de cuestionarlas».

Interactuar con personas de otras culturas, cuestionarnos aquellas formas de vida que no comprendemos y vislumbrar otros mundos que consideramos exóticos son quizás las tres premisas de cualquier viaje. Por esta razón los tours de la pobreza han remodelado el paisaje de la industria turística global, pero quiénes son los ganadores o perdedores en esta ecuación puede resumirse en esta cita del artista brasileño Joãosinho Trinta:

«Al intelectual le gusta la pobreza, a los pobres les gusta el lujo»

Imagen principal: Nai Nami tours Nairobi-El-Sherbiny. Imagen: Nai Nami Ltd

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