Hacia la vivienda indígena inteligente

Para lograr un cambio real, las comunidades deben liderar y no solo participar en su propio desarrollo

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La reprobable desigualdad de la calidad del entorno construido para los pueblos indígenas en los terrenos colonizados ha quedado más que demostrada. En Turtle Island (América del Norte) existe y ha existido una crisis desde que la doctrina del Destino Manifiesto alimentara un sentimiento ampliamente hostil basado en los derechos de los colonos. Desde programas de vivienda alienantes y hacinamiento hasta agua contaminada y edificios comunitarios industriales baratos, las trilladas ideas de superioridad colonial relacionadas con la resolución de problemas, la estética y la construcción, han causado nada menos que una amplia supresión cultural y económica «por diseño».

Hoy en día existe una creciente esperanza de que esto pueda ser remediado de alguna manera. En relación con la vivienda, la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (UNDRIP por sus siglas en inglés) ha reconocido el «derecho a una participación activa» de los indígenas en el desarrollo y la determinación de los programas de vivienda y en su implementación a través «de sus propias instituciones». ¿Pero qué significa exactamente la participación activa desde la perspectiva del diseño contemporáneo?

En «Spatial Agency», Nishat Awan, Tatjana Schneider y Jeremy Till utilizan el término inteligencia espacial para sugerir el valor que los profesionales cualificados aportan a los proyectos, a la vez que destacan las complejas limitaciones asociadas a ello. De forma similar, desde la perspectiva indígena, la idea de aprender inteligencia espacial dentro del marco racional de una institución académica, incluyendo la corta duración de los estudios, está plagada de alarmantes suposiciones coloniales. Por ejemplo, ¿cómo puede alguien hablar de inteligencia sin ni siquiera conocer antes la lengua? Las lenguas indígenas han evolucionado a lo largo de miles de años a partir de filosofías basadas en el lugar y centradas en el carácter sagrado de toda forma de vida y en la interconexión de las innumerables relaciones que existen en su interior. La fonética indígena a menudo se relaciona con aspectos específicos de esta matriz y las palabras logran tejer ese sentido único de pertenencia a un territorio. Por otro lado, también existen las tradiciones orales, la narración de historias y la comprensión profunda de los sistemas ecológicos a través de enseñanzas basadas en el territorio, creando una psicogeografía comunitaria con una riqueza y un arraigo infinitos. Asimismo, las estructuras sociales que no dan prioridad a la acumulación individual de bienes para medir la valía de cada persona son claramente un factor en el proceso de diseño.

Si los edificios pueden ser considerados como artefactos vivientes y culturalmente expresivos, ¿cómo podría existir un pensamiento de diseño dentro de un contexto indígena sin una comprensión profunda de estas influencias críticas sobre pensamiento espacial a través de la experiencia vivida?

Nuevas soluciones y programas de vivienda para los indígenas de Canadá que cuentan con la participación de estas comunidades en los proyectos.
El arquitecto de Dene, Alfred Waugh, de Formline Architecture está trabajando con el Gobierno de Deline Got’ine Government en el desarrollo de nuevas soluciones habitacionales para su comunidad situada en los territorios del noroeste del país. Como parte del proceso de diseño, sus múltiples visitas a la comunidad incluyen actividades basadas en la tierra y reuniones con diversos miembros de la comunidad. El proyecto Path to Healthy Housing, coordinado por David T Fortin Architect Inc. Imagen © Formline Architecture.

Muy recientemente las instituciones gubernamentales (incluyendo algunas universidades) han empezado a reconocer la importancia de estas epistemologías y su potencial para resistir y en un momento dado, resolver la continua y amenazante agenda colonial. Existe una esperanza creciente de que las voces indígenas no solo comiencen a ser oídas a través de sesiones de compromiso comunitario, sino que también lideren el desarrollo indígena moderno: urbano, remoto y rural. Por ejemplo, dos programas nacionales de vivienda del Gobierno de Canadá, de los cuales soy asesor, están intentando ceder el control del diseño y desarrollo a las propias comunidades, y en lo posible, trabajar con arquitectos indígenas en funciones de liderazgo. Durante décadas, los profesores y profesionales motivados socialmente y bienintencionados se han sentido obligados a trabajar «para» o «con» las comunidades para hacer avanzar el discurso general de diseño, pero el número de individuos y organizaciones indígenas capacitados para asumir ese papel está creciendo. Las comunidades buscan ahora arquitectos indígenas debido a la combinación de sus perspectivas indígena y profesional. Esto refuerza la sensación de que el propio proceso de diseño es esencial para aumentar los niveles de autodeterminación.

La inteligencia espacial a menudo es percibida como un conjunto de habilidades universalmente asumidas que pueden ser aplicadas en cualquier lugar y por cualquier persona, y los arquitectos a menudo se sienten excesivamente empoderados por este espejismo. La urgencia de las actuales crisis económicas y medioambientales requiere de un pensamiento de diseño efectivo, tanto a través de acciones a corto plazo y de la prudencia a largo plazo, asumido por todas las personas en todos los lugares. Sin embargo, existe el gran riesgo de intentar abordar todos estos desafíos con demasiada rapidez a través de procesos de diseño desconocidos para las comunidades indígenas.

Las soluciones a la crisis mundial de vivienda de los indígenas no pueden provenir únicamente de un tipo de construcción oportuna y rentable para satisfacer una demanda. Esto nos haría retroceder a la vivienda como producto básico, y podría beneficiar con demasiada facilidad a las empresas y consultores principales, cuya misión es proporcionar parches a corto plazo. En cambio, si se realiza correctamente, la reestructuración de la vivienda indígena puede jugar un papel esencial en la mejora generalizada de la salud y bienestar de la comunidad durante generaciones, proporcionando espacios culturales adecuados, conectados de forma significativa al territorio y con costes reducidos de calefacción/refrigeración y agua, pero también generando una prosperidad económica, cultural y espiritual sostenida en la comunidad.

Llegar aquí implica escuchar a los mayores y a los jóvenes, conocer el lugar y dejar que el lenguaje guíe el proceso a través de las voces indígenas. Debe garantizar que los referentes indígenas lideren todas las etapas del proceso, ya que son los más indicados para inspirar a la juventud a buscar su propia versión de la inteligencia espacial que honre los valores y fortalezas de sus ancestros, al tiempo que diseñan y construyen comunidades que prosperarán durante muchas generaciones venideras.

Imagen principal: El arquitecto de Oneida Brian Porter, de la reserva Six Nations of the Grand River, y principal arquitecto de Two Row Architects, visita las viviendas en Fort Severn First Nation, en la remota zona norte de Ontario. Porter está trabajando con la comunidad y con KPMB Architects en un nuevo prototipo de vivienda. Proyecto Path to Healthy Housing coordinado por David T Fortin Architect Inc. Imagen © Two RowArchitects/KPMB Architects.

Spacial Agency

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