Tesoros marinos

Iniciativas que intentan revertir la contaminación de los océanos

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Según Aquae Foundation cada segundo se arrojan más de 200 kilos de basura a los mares. El 70 por ciento se hunde hasta el fondo y el 15 por ciento restante se queda en la superficie. La acumulación de entre cinco y 50 billones de fragmentos flotando en el mar ha generado cinco grandes islas en el Pacífico, dos en el Atlántico y una en el Índico. Para hacernos una idea de lo que verán nuestros nietos, hay que tener en cuenta que el tiempo de descomposición de un tetrabrik es de 30 años, el de una bolsa de plástico, 150; unas pilas, 1.000, y un envase de vidrio, 4.000 años.

Las previsiones no son optimistas, pues el consumo va ‘in crescendo’. Se calcula que en 2020 – es decir, en poco más de un año – se habrá aumentado el ritmo de producción de plásticos en un 900 por ciento.

La aplicación WasteAtlas muestra cuánta basura se está generando en tiempo real en 164 países y 1.800 ciudades. De ahí, y solo como anécdota, resaltar que los países que más residuos generan son Bahrain, Comoros, Canadá, Dinamarca y EEUU. En el extremo opuesto, los que menos son Kenia, Etiopía, Nepal y Angola.

Sin embargo, en distintas partes del mundo se están tomando iniciativas para revertir esta situación. Los cuatro proyectos que mostramos a continuación son un soplo de optimismo ante este panorama.

Fragmentos Estandartes by Pepe Gimeno made with ocean pollution wastes
‘Fragmentos Estandartes’, obra de Pepe Gimeno

Arte a partir de desechos marinos
El diseñador y artista plástico valenciano Pepe Gimeno llevaba tiempo paseando por la playa y viendo todo tipo de objetos de deshecho que el mar arrojaba a la arena. Empezó a recoger los más sugerentes sin saber qué haría con ellos.

Cuando le invitaron a Zaragoza a una exposición de diseñadores decidió aprovechar el material recolectado para su presentación. Creó una página con un texto simulado, y a esta página le siguieron más, que se convirtieron en capítulos, hasta conseguir un libro sin palabras.

Gimeno se impuso como norma utilizar solo piezas limpias, sin modificar ni pintar, y con el mismo formato. En esta obra habló sobre la escritura, la impresión, la representación gráfica… Y lo hizo con restos vegetales, marinos, piedras, ladrillos y cristal. La pieza le valió uno de los premios Gràffica 2017.

Algae in the Tjeerd Veenhoven’s workroom
Estudio del diseñador Tjeerd Veenhoven

 

Algae fabrics to stop ocean pollution
Tejido elaborado con hilo de algas

Algae Fabrics, tejidos procedentes del océano

Tjeerd Veenhoven inició desde su estudio en Groningen (Países Bajos) una investigación sobre cómo se podían aprovechar las algas para la fabricación de textiles. El resultado fue un tejido suave al tacto, resistente y muy adecuado para el diseño de prendas de moda, que en 2015 le valió a Veenhoven el Global Change Awards, un premio que otorga la Fundación H&M.

Tras largas investigaciones el diseñador se centró en la Cladophora, un alga que contiene hasta un 70 por ciento de celulosa, material perfecto para realizar hilo y que hasta ahora se extraía de plantas y fibras vegetales.

La Cladophora crece en muchos lugares del planeta. Transformarla en filamento es un proceso largo y laborioso, pues primero hay que secarla, y a continuación espolvorearla, blanquearla y desengrasarla, para finalmente separar la celulosa de la pared celular por medio de un proceso de hidrólisis. De este proceso se extrae un filamento grueso que al estirarse se convierte en un hilo. El tejido resultante puede tener un futuro prometedor pues el consumo textil se espera que se multiplique por tres en 2050.

A piece from Ocean Sole Project made with ocean pollution wastes
Un artista esculpe una pieza de Ocean Sole

Ocean Sole, chanclas playeras que se convierten en juguetes
Cuando en 1998 Julie Church se dio cuenta del volumen de basura que llegaba a las costas de Kenia, comenzó a educar a una de las comunidades Kiwuyu para recoger estos deshechos y realizar con ellos juguetes y llamativas esculturas de animales, que después se vendían en Nairobi. De ahí nació la compañía keniata Ocean Sole, que aprovecha sobre todo las chancletas de goma. En poco tiempo se pasó de tres empleados a cincuenta. La empresa siempre ha contado con la colaboración de artistas locales y organizaciones internacionales.

Además, recientemente se ha creado la Ocean Sole Foundation, cuyo propósito es crear conciencia de la contaminación marina, aportar soluciones, educar a través del ingenio y aplicar el reciclaje a todos sus proyectos artísticos.

Trainers from the Ecoalf collection made with ocean pollution wastes
Deportivas de Ocean Waste Footwear Collection, de Ecoalf

Ecoalf, productos de moda a partir de botellas de plástico

Espantado con lo que se le venía encima a nuestro planeta, el madrileño Javier Goyeneche creó la empresa Ecoalf en 2009.  El objetivo era fabricar productos de moda con materiales reciclados de la misma calidad y diseño que los mejores productos no reciclados. Utilizó café, lana y algodón, porque según dice, el 25 por ciento de los que se fabrica no se consume. Pronto empezó también a recoger residuos marinos. De las botellas de plástico y redes de pesca crearon hilo, con el que confeccionaron desde plumíferos hasta zapatillas. A ellos se han unido varias firmas que creen en estos mismos principios, como Swatch, para la que Ecoalf elabora los uniformes del personal con material cien por cien reciclado.

En 2015 Javier Goyeneche puso en marcha la Fundación Ecoalf destinada a la conservación de los océanos. Este año lanzan al mercado las zapatillas Ocean Waste Footwear Collection, fabricadas con algas y tejidos marinos.

Main Image: Equipo de Ocean Sole con dos de sus esculturas