Cadáver imperfecto Fragmentos de un tapiz urbano 14-07-25 La ciudad como solución Arquitectura cities infraestructure transport urbanism social impact sustainability public spaces Juan Martín Flores Twitter Facebook LinkedIn Pinterest Email La ciudad y su arquitectura conforman una amalgama viva, donde se entretejen historia, memoria e imaginación. Su traza y sus edificios condensan tradiciones, prácticas sociales y sentidos compartidos. En lo personal, siempre la interpreté como una constante en movimiento. Una ciudad crece y decrece, se ensucia y se limpia, se llena y se vacía. Está viva. Es un sistema complejo en continua transformación. El tema que hoy nos convoca –la ciudad como solución– nos obliga a reformular la pregunta: ¿Solución para qué? Esa interrogación nos abre a una multiplicidad de ideas y direcciones posibles. ¿Es solución frente al cambio climático, frente a la desigualdad, frente al aislamiento? ¿O es, más bien, el punto de partida para imaginar otras formas de habitar? Concurso nacional de ideas, Edificio Estación Ferroviaria Derecho. Imagen © Juan Martín Flores/SMF Arquitectos, Nicolás Guerra/ONA A lo largo de la historia, distintas culturas buscaron responder a esas preguntas con forma urbana. Desde los foros de la Grecia clásica y las basílicas romanas, hasta los experimentos modernos y contemporáneos como La Ville Ouverte de Christian de Portzamparc en París, las ciudades han sido ensayo y resultado de visiones colectivas. En todos los casos, fueron intentos de construir comunidad a través del espacio. En el siglo XX, el Team X propuso revisar los postulados del CIAM y redefinir el rol de «la calle», no ya como canal de circulación, sino como escenario vital, lugar de encuentro, espacio donde la arquitectura se vuelve social. Esa noción sigue vigente hoy, como también lo está la idea de Aldo Rossi del «locus»: la ciudad como forma arraigada en la memoria colectiva, en los arquetipos urbanos que expresan identidad. Estas visiones nos ayudan a pensar qué significa hoy proyectar desde la ciudad como solución. En tiempos donde los desafíos se han complejizado, aparecen nuevos conceptos que orientan la reflexión. Uno de ellos es la triada contemporánea: ciudades compactas, conectadas y limpias. Este modelo propone condensar la urbanidad sin dispersión, recomponer fragmentos urbanos con infraestructuras integradoras, y sustituir lo contaminante por lo sostenible. Concurso nacional de ideas, Edificio Estación Ferroviaria Derecho. Imagen © Juan Martín Flores/SMF Arquitectos, Nicolás Guerra/ONA En paralelo, emerge con fuerza el modelo de la ciudad de los 15 minutos, promovido en París por la alcaldesa Anne Hidalgo. Esta idea propone reconfigurar los centros urbanos para que vivienda, trabajo, comercio, naturaleza y recreación convivan en proximidad. Más espacio público, menos automóvil. Más vida urbana, menos desplazamiento obligado. Y hay otro factor, menos teórico, pero esencial: la escala urbana. Es la dimensión que moldea nuestra relación con los espacios. Es lo que permite que lo edificado dialogue con el cuerpo humano. La escala es la que transforma un diseño en experiencia, un trazado en atmósfera. Es desde ahí que se activa lo urbano y refleja una renovada visión urbana que integra espacio público, infraestructura, naturaleza y comunidad desde una lógica de ciudad como entramado colectivo, más allá del objeto aislado. En este contexto el proyecto del Edificio Estación Ferroviaria Derecho, en la Ciudad de Buenos Aires, que obtuvimos por concurso nacional. Se trató de intervenir un nodo estratégico en el sur de la ciudad, articulando movilidad, tejido barrial, espacio público y usos universitarios. Concurso nacional de ideas, Edificio Estación Ferroviaria Derecho. Imagen © Juan Martín Flores/SMF Arquitectos, Nicolás Guerra/ONA La propuesta no se limitó a resolver una estación: fue un intento de reconectar lo fragmentado, integrar lo periférico y generar identidad urbana. El edificio actúa como puente –literal y simbólicamente– entre diferentes sectores, aportando continuidad, accesibilidad y sentido de pertenencia. No es solo infraestructura: es arquitectura como política urbana, como gesto cívico. Proyectar desde esta perspectiva implica mirar la ciudad con otros ojos. No desde la lógica de la foto aérea –que a veces la reduce a imagen sin vida– sino como un tapiz urbano, un entramado de capas superpuestas que revelan tensiones, huellas, memorias, recorridos. Mirar con atención permite descubrir esas señales, y luego dibujarlas, teorizarlas, reinterpretarlas. La ciudad también puede ser entendida como un cadáver imperfecto. No en un sentido negativo, sino como una estructura abierta que debe ser diseccionada, leída en partes, comprendida en su multiplicidad. Cada fragmento contiene una verdad parcial. Y es en la integración de esas capas donde podemos encontrar nuevas formas de proyectar. Porque solo al conocer sus órganos, sus cicatrices, sus fallas y potencias, se puede intervenir con sentido. Concurso nacional de ideas, Edificio Estación Ferroviaria Derecho. Imagen © Juan Martín Flores/SMF Arquitectos, Nicolás Guerra/ONA La hoja nunca está en blanco: siempre hay indicios, señales, rastros que nos guían. Basta con detenerse, hacer una pausa. La urgencia por proponer muchas veces eclipsa la necesidad de pensar. Pero es justamente en ese momento de suspensión donde lo urbano deja de ser solo contexto y se vuelve metodología, inspiración, punto de partida. Recuerdo cuando estudiaba haber leído a Rem Koolhaas repetir una frase que me quedó grabada: «La ciudad, hoy más que nunca, es lo único que tenemos.» Y si eso es verdad –y lo es– entonces la ciudad como solución no es solo un tema. Es un llamado a actuar con lucidez y compromiso. Es una declaración de principios. Es una herramienta crítica y un campo de imaginación. Porque al final, si aprendemos a escuchar el pulso del tapiz urbano, si entendemos que ese cadáver imperfecto aún late, entonces –y solo entonces– nuestra arquitectura tendrá el poder de transformarse en ciudad. Y con ella, quizás, transformar el mundo. Imagen principal: Concurso nacional de ideas, Edificio Estación Ferroviaria Derecho. Imagen © Juan Martín Flores/SMF Arquitectos, Nicolás Guerra/ONA