Ciudades a las que pertenecer Diseñadas con Socialtecture 25-08-25 La ciudad como solución Futuro cities urbanism social impact innovation sustainability public spaces housing Julia Erdmann Twitter Facebook LinkedIn Pinterest Email Vivimos en ciudades en constante evolución, en las que proliferan los rascacielos, los vínculos humanos pierden fuerza y, más que nunca, se genera un deseo de pertenencia. Ciudades bajo presión Hoy en día, las ciudades laten con energía, pero también sufren tensiones. La vida urbana parece extremadamente compleja, con fenómenos climáticos extremos, desigualdades profundas y crisis económicas y políticas. Entre todos estos desafíos, la búsqueda de la pertenencia, la sensación de sentirse verdaderamente en casa, se torna cada vez más urgente. El reto de la pertenencia urbana Estas presiones externas no solo alteran la vida cotidiana, sino que desgastan nuestra necesidad más profunda de pertenecer. En ciudades que se caracterizan por la velocidad y la eficiencia, muchas personas pueden llegar a sentirse desconectadas, aisladas entre la multitud, excluidas de las oportunidades. Por qué es importante la pertenencia La pertenencia urbana es algo más que una ventaja social; es fundamental para lograr una vida urbana sostenible. El sentimiento de conexión contribuye a mejorar nuestra salud, crea comunidades más felices y refuerza el civismo. Por el contrario, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido recientemente que la soledad urbana supone una amenaza severa para la salud, especialmente en entornos densos, anónimos y gentrificados. «La pertenencia» es un reflejo de nuestra necesidad tanto social como espacial de sentirnos en casa, lo que subraya la importancia de la identidad compartida y los vínculos significativos arraigados en lugares con trascendencia. Los nueve principios de vida de Socialtecture como base para un diseño centrado en la vida. Imagen © JES Socialtecture Socialtecture: el marco para la pertenencia urbana Socialtecture es nuestro enfoque de diseño, el cual fusiona la arquitectura con la vida social. Al darle todo el protagonismo a la pertenencia, transforma los edificios y los espacios públicos, que pasan de ser objetos inertes a convertirse en dinamizadores de la vida cotidiana. Tras más de una década trabajando en el desarrollo urbano, hemos descubierto una verdad simple: todas las personas, tanto los clientes como los propios ciudadanos, anhelan una ciudad habitable. La pregunta ya no es por qué o qué, sino CÓMO alcanzar esa meta. Para afrontar este desafío, creamos la School of Socialtecture (La escuela de Socialtecture) una plataforma educativa que muestra a los planificadores urbanos el camino hacia el cambio a través de nueve «principios de vida» universales. Estas enseñanzas sobre la existencia humana y la interacción social actúan como una brújula que marca el rumbo del urbanismo, la arquitectura y el sector inmobiliario, situando la vida en el centro de cada decisión y transformando las buenas intenciones en acciones significativas. Hoy en día, la escuela fomenta el intercambio entre países europeos, proporcionando a los profesionales herramientas prácticas para generar un sentido de pertenencia urbana. Pertenencia por diseño: ejemplos desde la óptica de Socialtecture 1. Las escuelas como terceros lugares Las ciudades se densifican y los lugares de reunión tradicionales, como las iglesias, están perdiendo importancia. Los terceros lugares, esos espacios cotidianos que fomentan la conexión entre las personas, están desapareciendo. ¿Cómo podemos crear más lugares de arraigo, tan esenciales para la comunidad como estos? En Copenhague, hemos visto cómo los recintos escolares, en lugar de servir únicamente a los estudiantes, han abierto sus puertas a todo el vecindario. En colaboración con un grupo de expertos en diseño escolar danés, exploramos el principio n.º 3 denominado «organismo». Para ello, nos centramos en la siguiente pregunta: «¿qué pasaría si las escuelas se diseñaran no solo como objetos, sino como organismos sociales?» Guiados por Socialtecture, imaginamos formas innovadoras de transformar las escuelas en centros vecinales: azoteas abiertas, parques infantiles públicos y pabellones deportivos combinados con programas inclusivos. Cada solución refuerza las rutinas sociales y sienta las bases para el sentido de pertenencia. ¿Cómo diseñamos viviendas siguiendo el flujo de la vida?, Hamburgo, 2025, vonwegenleer Architekturkollektiv. Foto © Arman Jeddi 2. Viviendas para el encuentro A medida que crece la densidad urbana y aumentan los apartamentos para una sola persona, crece el aislamiento social, dando lugar a lo que la OMS denomina «pandemia de soledad». La cuestión clave del diseño urbano ya no es solo cómo alojar a millones de personas, sino cómo fomentar los vínculos entre ellas. La arquitectura social da forma al sentido de pertenencia. Con demasiada frecuencia, las nuevas edificaciones dan prioridad a los beneficios económicos por encima de las personas, lo que conduce al aislamiento por medio del diseño. En un reciente taller de Socialtecture, aplicamos el principio n.º 6, denominado «flujo de vida». Este principio replantea la distribución de las viviendas para fomentar los encuentros cotidianos. En este caso, son los cambios sencillos los que marcan la diferencia. Los ejes de movilidad fomentan los paseos por el barrio, creando ocasiones para saludar a los vecinos. Las escaleras bien diseñadas sustituyen a los ascensores como espacios para el intercambio espontáneo. Las galerías de acceso libre difuminan la frontera entre lo público y lo privado. Los jardines compartidos y las áreas comunes invitan a encuentros casuales y al apoyo mutuo. Cuando la arquitectura invita al encuentro, la vivienda se convierte en algo más que un refugio: se transforma en la base de la confianza, la empatía y un vibrante sentido de pertenencia. 3. Viviendas comunitarias en edificios de oficinas vacíos Las ciudades necesitan urgentemente más viviendas, pero no siempre es posible construir nuevos apartamentos debido al aumento de los costes, la gentrificación y la fragmentación social. En Hamburgo, colaboramos en un proyecto piloto del colectivo de arquitectura «vonwegenleer». Se planteaba la siguiente pregunta: ¿Y si los edificios de oficinas vacíos del centro de la ciudad se convirtieran en viviendas provisionales? De acuerdo con el principio n.º 7 de Socialtecture, «evolución», el proyecto convirtió el espacio de oficinas en viviendas temporales con una intervención mínima y un esfuerzo colectivo. Esta transformación colaborativa no solo proporcionó alojamientos, sino que también despertó un nuevo espíritu de barrio: vivir, adaptarse y construir un sentido de pertenencia en pleno centro de la ciudad. Un nuevo sentido de pertenencia al integrarse en el tejido urbano existente, Hamburgo, 2025, vonwegenleer Architekturkollektiv. Foto © Arman Jeddi Conclusión: la ciudad como plataforma de pertenencia Socialtecture desafía a todos los actores urbanos —arquitectos, urbanistas y ciudadanos— a dar forma no solo a los espacios, sino también a las relaciones, el propósito y la comunidad. Al ver las ciudades a través del prisma de la vida, podemos convertir los espacios de aislamiento en plataformas de conexión, emancipación y esperanza, como se ha visto en cada escuela reabierta y en cada bloque de oficinas reconvertido en hogares. La ciudad del futuro, tal y como la imagina Socialtecture, es un lugar donde todas las personas tienen no solo un techo, sino una razón —y un derecho— para pertenecer a ella. Imagen principal: Un nuevo lugar al que pertenecer: vida comunitaria en un edificio de oficinas vacío, Hamburgo, 2025, vonwegenleer Architekturkollektiv. Foto © Arman Jeddi