Conservando el pasado para habitar el presente

Volver a la esencia

¿Quién no se ha encontrado sorpresas al rehabilitar una vivienda del siglo XX? Al desnudar un espacio y descubrir que los falsos techos de yeso ocultaban artesonados, o que las paredes escondían el caparazón original del proyecto de forma intencionada. Desde antes de los años 80, en España se ansiaba la modernidad y, como tal, las casas se inundaron de materiales que rara vez habíamos visto. Frente a lo artesanal y natural se impusieron las moquetas, los linóleos, el gres porcelánico, y las marqueterías de PVC.

En definitiva, materiales que de alguna forma venían a sustituir nuestro legado, aquello que conformaba el ADN del diseño español empezando por los ricos suelos hidráulicos, míticos a lo largo del Mediterráneo desde finales del siglo XIX. Eran unas baldosas frías ideales para climas cálidos. Sin embargo, hoy en día es insólito encontrar suelos de mosaico Nolla que se hayan conservado tras varias rehabilitaciones. Exceptuando casos muy concretos, en general se eliminaron, del mismo modo en que nos deshicimos de joyas arquitectónicas en las grandes ciudades.

Torre octogonal restaurada con materiales tradicionales, integrada en la muralla de piedra.

Suelos de mosaico Nolla recuperados, Barcelona, rehabilitación de un piso, 2024, estudio vilablanch. Foto © Jordi Folch

Cuando fundamos nuestro estudio en 1999 presenciamos demoliciones como la del icónico café Torino en el Passeig de Gràcia. Para los de nuestra generación era inconcebible ver descalabros de tal magnitud, observar cómo la historia se abandonaba a su suerte. Por ello, al igual que otros compañeros coetáneos, decidimos reivindicar el pasado. Entre otras razones, para no deshacernos de nuestras raíces porque, ¿qué sería hoy del Eixample barcelonés sin obras como la Casa Burés?

Interior de una vivienda rehabilitada en Barcelona con suelos de mosaico hidráulico y acabados que recuperan materiales tradicionales originales.

Casa Burés, Barcelona, Francesc Berenguer, 1905, rehabilitación 2019, estudio vilablanch, TdB Arquitectura. Foto © Jordi Folch

Alzada a principios del XX, su construcción fue un despliegue del mejor saber hacer del momento. Oleguer Junyent, escenógrafo del Gran Teatre del Liceu, decoró la casa en general. Los suelos de mosaico y la marquetería corrieron a cargo de Pau Roig, mientras que el modernista Gaspar Homar se encargó de la ebanistería, incluida una chimenea con mosaicos que representaban una escena de la bruja de Hansel y Gretel. Cuando empezamos con la rehabilitación, el deterioro era evidente. Capas y capas de pintura habían enterrado el pan de oro. La escultura del oso que daba la bienvenida en el vestíbulo se encontraba desfigurada y hasta había desaparecido el motor del ascensor y muchísimas tuberías históricas.

Salón de la Casa Burés rehabilitado, que combina elementos modernos con techos ornamentados y suelos de mosaico elaborados con materiales tradicionales.

Casa Burés, Barcelona, Francesc Berenguer, 1905, rehabilitación 2019, estudio vilablanch, TdB Arquitectura. Foto © Jordi Folch

El reto consistió en recuperar todo lo posible para que hoy, en el paisaje actual de Barcelona, cualquiera que pasee por delante de la Casa Burés pueda observar lo que pretendía el arquitecto Francesc Berenguer. Es decir, el contraste entre una fachada sobria y el descomunal modernismo del interior, que asoma desde la puerta principal. Su rehabilitación duró tres años. En todo este tiempo, nos ceñimos a conservar y proteger este edificio que pertenece al pasado para mantenerlo en sus condiciones originales. Pero he aquí una pregunta clave. En 2025, ¿tiene sentido vivir en una casa diseñada según la mentalidad de hace más de 100 años?

Cocina y comedor en la Casa Burés en Barcelona, con pavimento de diseño geométrico y mobiliario elaborado con materiales tradicionales.

Lo Molí, El Priorat, Tarragona, siglo XVI, rehabilitación 2023, estudio vilablanch. Foto © Eugeni Pons

Creo que su esencia se puede preservar adaptándola al mismo tiempo a los modos de vida actuales. Así lo planteamos en la Casa Burés con viviendas de tipologías muy variadas, y así lo hicimos a la vez con Lo Molí demostrando que sí, que era posible habitar un molino del siglo XVI. Además, ahora sé con certeza porque, tras completar esta larga rehabilitación de casi cuatro años en el Priorat, Tarragona, he seguido en contacto con su propietaria. Ella creció muy cerca de la parcela, pasaba largas tardes jugando en sus alrededores y, como escritora que es, ambientó incluso uno de sus libros en este enclave junto al río Montsant.

Sala circular con techos abovedados de ladrillo visto y detalles en hierro forjado, rehabilitada con materiales tradicionales en un entorno natural.

Lo Molí, El Priorat, Tarragona, siglo XVI, rehabilitación 2023, estudio vilablanch. Fotos © Eugeni Pons

Para la novelista adquirir Lo Molí era un sueño hecho realidad y cuando lo hizo, tanto ella como nosotros nos esforzamos en abrazar el ADN de esta construcción: su verticalidad. La dueña tenía claro que, a la hora de habitar el sitio, había que entender esta característica como una experiencia auténtica. Sobre todo, siendo una edificación BCIL (Bien Cultural de Interés Local) y trabajando con un amplio equipo de artesanos, hemos revitalizado con materiales de kilómetro cero un modo de hacer arquitectura, la propia del Priorat, tan arraigada a su cultura como cualquier tradición local.

Habitación y pasillo rehabilitados con muros de piedra y bóvedas originales, respetando la estructura y los materiales tradicionales del edificio.

Complejo de viviendas Banco Urquijo, Barcelona, José Antonio Coderch, 1973, rehabilitación de un piso, 2021, estudio vilablanch. Foto © Jordi Folch

Porque, de hecho, el modo de construir constituye e imprime identidad. Lo vimos muy claramente en el famoso complejo de viviendas Banco Urquijo, diseñado por José Antonio Coderch a principios de los años 70, y en una de las viviendas que allí rehabilitamos a través de una intervención silenciosa. La idea era que no se notara nuestro paso, que adentro se respirara una cierta vuelta a la modernidad de la arquitectura popular mediterránea, tal y como lo planteó el arquitecto en su día. Pero no solo eso. Creo que, como en cualquiera de nuestros trabajos, ahora se entiende de dónde viene este piso de la capital catalana, sin quedarse anclado en el pasado, sabiendo muy bien cuál es su rol y función en pleno siglo XXI.

Imagen principal: Lo Molí, El Priorat, Tarragona, siglo XVI, rehabilitación 2023, estudio vilablanch. Foto © Eugeni Pons