Construir, desmontar, reensamblar

El paradigma de una arquitectura bajo la lógica industrializada abierta

En las últimas décadas, el déficit habitacional se ha convertido en un problema global. En América Latina, la cifra supera los 50 millones de viviendas; en Europa y Norteamérica, la presión de los mercados inmobiliarios ha desplazado a miles de familias de zonas urbanas consolidadas. En este escenario, la construcción industrializada emerge como una herramienta poderosa para producir vivienda de forma rápida, eficiente y sostenible.

El Sistema Constructivo Industrializado que hemos desarrollado se inscribe en esta corriente, pero con un enfoque abierto y adaptable: un lenguaje constructivo que puede implementarse en contextos geográficos y culturales muy distintos, manteniendo estándares técnicos y una lógica de producción replicable. Su ADN es profundamente sostenible y circular: cada componente ha sido concebido para ser desmontado y vuelto a ensamblar sin pérdida de rendimiento, lo que prolonga su vida útil y minimiza la generación de residuos.

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Prototipo Sistema Constructivo Industrializado, Casablanca, Chile, 2022, Ignacio Rojas Hirigoyen Arquitectos, The Andes House. Foto © Cristóbal Valdés

La estructura combina acero y madera en un equilibrio preciso. El acero, tradicionalmente cuestionado por su huella ambiental, se convierte aquí en un material de circularidad máxima gracias a piezas estandarizadas y reutilizables que mantienen su valor en cada nuevo ciclo de uso. La madera, por su parte, aporta renovabilidad, buen comportamiento térmico y un bajo impacto ambiental. Juntos, estos materiales permiten una construcción que no es estática ni de un solo uso, sino reconfigurable y perpetuamente adaptable.

El sistema organiza sus cerramientos mediante piezas terminadas e intercambiables, de fabricación precisa, que pueden ser sustituidas, reparadas o actualizadas sin afectar la integridad del conjunto. Este enfoque otorga a la arquitectura un nivel inusual de mantenimiento y evolución en el tiempo, permitiendo que un edificio conserve su estructura principal mientras sus componentes se renuevan, adaptan o mejoran con el paso de los años.

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Prototipo Sistema Constructivo Industrializado, Casablanca, Chile, 2022, Ignacio Rojas Hirigoyen Arquitectos, The Andes House. Foto © Marcos Zegers

En 2022, construimos un prototipo de 85 m2 en el Valle de Casablanca, Chile. Este laboratorio a escala real sirvió para probar un sistema modular basado en componentes independientes, múltiples configuraciones y un montaje rápido con herramientas básicas y cuadrillas no especializadas. El diseño considera todo el ciclo de vida: producción en fábrica, transporte optimizado, montaje, operación, desmontaje y reensamblaje en otro lugar.

Casablanca fue también un ensayo ambiental: se emplazó en una zona en proceso de desertificación, incorporando cubierta elevada, fachada ventilada, captación de humedad ambiental y tratamiento de aguas grises. Todos los elementos estructurales quedaron expuestos, facilitando su comprensión, mantenimiento y réplica.

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Prototipo Sistema Constructivo Industrializado, Casablanca, Chile, 2022, Ignacio Rojas Hirigoyen Arquitectos, The Andes House. Foto © Cristóbal Valdés

El aprendizaje obtenido impulsó el desarrollo de nuevas posibilidades técnicas y programáticas: escalabilidad en altura para edificaciones de hasta cuatro pisos; mayor versatilidad estructural con soluciones perimetrales y diagonales que mejoran la resistencia y adaptabilidad a terrenos complejos; optimización industrial mediante simulación de producción en fábrica para reducir costos y tiempos; y ampliación de usos hacia equipamientos comunitarios, infraestructura turística y espacios productivos.

En el núcleo conceptual del sistema está su neutralidad programática y contextual. Esto no implica un desprecio por las condiciones específicas del sitio o las necesidades del usuario, sino que proporciona una plataforma flexible que puede adaptarse a distintos usos, escalas y entornos. Más que una estandarización rígida del programa doméstico o un rechazo del contexto, el sistema ofrece una neutralidad estructurada que permite la adaptación, la transformación y la evolución. Esta flexibilidad le permite responder con precisión a requerimientos específicos, manteniendo su integridad sistémica y eficiencia operativa.

Frente a la crisis de la vivienda, creemos que la industrialización abierta y circular puede ser parte de la respuesta: reduciendo el tiempo de construcción en más de un 70%; disminuyendo el costo total mediante producción en serie y logística optimizada; y mejorando la sostenibilidad gracias al uso eficiente de materiales, la posibilidad de reconfiguración y la reutilización permanente de sus componentes.

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Prototipo Sistema Constructivo Industrializado, Casablanca, Chile, 2022, Ignacio Rojas Hirigoyen Arquitectos, The Andes House. Foto © Cristóbal Valdés

El Sistema Constructivo Industrializado no busca homogeneizar la arquitectura, sino democratizar el acceso a soluciones de calidad compatibles con distintas culturas, climas y economías. Lo que comenzó en Casablanca como un experimento técnico se proyecta ahora como una herramienta abierta para pensar, producir y habitar de otra manera, en un ciclo continuo de uso, desmontaje y renovación.

Más allá del objeto arquitectónico, este sistema plantea una reflexión sobre el rol de la arquitectura en un mundo en crisis: ¿podemos concebir edificios como ensamblajes vivos, capaces de mutar, repararse y renacer, en lugar de estructuras condenadas a la obsolescencia? En esta pregunta reside quizás el verdadero potencial de la industrialización abierta: no solo acelerar la producción de vivienda, sino transformar nuestra relación con lo construido hacia una cultura de permanencia, cuidado y circularidad.

Imagen principal: Prototipo Sistema Constructivo Industrializado, Casablanca, Chile, 2022, Ignacio Rojas Hirigoyen Arquitectos, The Andes House. Foto © Cristóbal Valdés