El reto de industrializar un sector

Pasos para transformar la construcción del in situ al ex situ

Fue curioso cuando cayeron en mis manos las resoluciones de la Unión Europea (UE) para afrontar una solución sin precedentes a lo que el COVID-19 había provocado. Bueno, de hecho, sí había un precedente: el final de la Segunda Guerra Mundial, donde se aprobó el Plan Marshall para su recuperación. Después de un confinamiento inaudito durante meses, como si se tratara de evitar el bombardeo del virus, la UE apelaba a un nuevo «Plan Marshall» –esta vez multiplicaba sus recursos por cinco, algo a lo que poca gente dio la importancia que tenía porque eran recursos para recuperarse de cinco segundas guerras mundiales– que tenía como gran objetivo la reindustrialización del continente.

Reindustrializar se entiende perfectamente en absolutamente todos los sectores productivos, pero no se podía entender en nuestro sector. ¿Cómo vamos a reindustrializar un sector que no está industrializado? No podemos. Lo que debíamos hacer es reindustrializar todos los sectores e industrializar uno en concreto, el de la construcción, que además representa entre el 8% y el 18% del Producto Interior Bruto (PIB) en cualquier país del mundo. Es el único sector que no produce su producto final en una fábrica. Es el único sector que todo lo produce en el emplazamiento final. Y ese es el gran cambio al que se ve sometido. Pasar de la ejecución in situ a la producción ex situ o, si preferimos el vocablo inglés al latino, a la producción off-site.

Reindustrializar el sector mediante construcción off-site

Instalación ROOM2030, Centro Niemeyer, ROOM2030. Foto © UPPERCAM

La construcción, como tal y durante toda la historia, siempre se ha realizado in situ, en el mismo emplazamiento donde el mismo edificio o carretera o puente se asienta. Si analizamos profundamente la historia de la arquitectura (Paul Oliver lo hizo en su libro Built to Meet Needs: Cultural Issues in Vernacular Architecture, 2007) queda claro que casi hasta el siglo XX, se construía con materiales cercanos y con una cultura propia del lugar. Solamente los pueblos nómadas –nómadas por estar relacionados con las dificultades climáticas, algo que nos une a ellos en estos momentos– construían con elementos ligeros y portables, ensamblables y desensamblables.

En términos de transformación, el primer requerimiento es ya no hablar más del sector de la construcción sino del sector Arquitectura, Ingeniería, Construcción y Operaciones (AECO por sus siglas en inglés), para unir definitivamente a todos los agentes que participan del proceso, añadiendo al arquitecto, al ingeniero, al constructor y al operador/mantenedor dentro de la ecuación. Nadie industrializa un proceso sin tener en cuenta todas y cada una de las fases. De hecho, industrializar es integrar. Y cuando integramos todo en una fábrica podemos decir que nos encontramos ante un proceso industrializado. Pero debemos preguntarnos antes, si es necesario industrializar la construcción. Y yo diría que no sólo es necesario este paso, sino que es imprescindible. ¿Por qué?

Reindustrializar la construcción con sistemas modulares sostenibles

Instalación vivienda modular ROOM2030 en Madrid, ROOM2030. Foto © La Invitada

España necesita cada año unas 170.000 viviendas más de las que se construyen, pero es que Francia necesita unas 220.000 viviendas más y Reino Unido unas 300.000 más y …

Europa tiene un gap de 1,4 millones de viviendas cada año y ya se ha demostrado que con construcción convencional no lo podremos solucionar, ya que la misma solución es la que nos ha llevado a este problema. Como decía Richard Buckminster Fuller, para solucionar un problema no podías utilizar las mismas herramientas que lo habían provocado, sino que tenías que crear un nuevo modelo que dejara obsoleto al anterior.

Y esto es lo que hicieron Alemania y Japón –qué curioso que fueran precisamente los perdedores de la Segunda Guerra Mundial– con su industrialización masiva y ahora representantes de la mejor y mayor construcción industrializada en el mundo.

Pero aún nos quedan más argumentos para responder si es necesario industrializar este sector: el argumento medioambiental es uno de los importantes ya que nuestro sector es el que más materia consume, el que más emisiones de CO2 genera, el que más residuos produce, el que menos recicla… Y también el argumento social es importante: sólo un 8% de sus trabajadores son mujeres en un mundo que se quiere paritario al 50%, donde personas con otras capacidades o disfunciones no pueden entrar, donde se trabaja en el exterior cuales sean sus condiciones y que tiene la mayor siniestralidad después del sector minero. ¿Es esto lo que queremos de un sector productivo?

 

Reindustrializar la arquitectura con montaje de edificios sostenibles

Prueba de montaje factoría ROOM2030. Foto © La Invitada

Para transformar un sector, debemos trabajar en dos ámbitos distintos: con aquellos operadores actuales y con aquellos que lo serán.

En el primer grupo, debemos transformar los perfiles técnicos y profesionales –realizar una reorientación profesional urgente– para que adopten la digitalización (llamémosla BIM), la organización (llamémosla Lean) y los procesos (llamémoslo industrialización). En el segundo, debemos cambiar los syllabus de las carreras de Formación Profesional e Universidad para que los estudiantes tengan estos parámetros dentro de sus cabezas y manos. Cada día que pasa, acumulamos un día de retraso en la transformación de nuestro sector AECO.

Seguimos con nuestros 26.000 ladrillos puestos uno a uno para levantar una vivienda unifamiliar y mientras esperarán los próximos 3.000 millones de nuevos habitantes en el mundo en 2050 a tener su hábitat construido.

¿O sería mejor trabajar este reto y así evitamos el que va a ser el gran problema social, la falta de vivienda?

¿Dónde vamos a introducir la Inteligencia Artificial si no estamos digitalizados ni industrializados?

Los próximos pasos de esta transformación nos ayudarán a definir un ecosistema más preciso de lo que el sector AECO necesita para alinearse con los objetivos de la sociedad.

Imagen principal: Terminal de cruceros en el puerto de Bilbao, Sergio Baragaño. Foto © Mariela Apollonio