La costa es para uso y disfrute de todos

Un patrimonio urbano y natural mediterráneo

Este artículo pertenece al archivo de Roca Gallery. Se publicó por primera vez en agosto de 2025.

La costa oriental del Mar Adriático, que comprende gran parte del territorio actual de Croacia, constituye un área fundamental de la región mediterránea, conocida por su singular geografía, rica historia y vibrante cultura. A lo largo de los siglos, ha recibido la influencia de diversas civilizaciones, incorporando tradiciones mediterráneas, centroeuropeas y orientales. La costa croata, muy escarpada y con una longitud de 5800 km, es famosa por sus aguas cristalinas y sus más de 1200 islas, islotes y arrecifes.

La cultura urbana del país ha evolucionado a lo largo de la historia, marcada por el surgimiento de ciudades históricas, densas y amuralladas, como Split, Dubrovnik, Korčula, Zadar, Pula y Rovinj, entre otras. El desarrollo de infraestructuras y el auge de la cultura de viajes a partir del siglo XIX transformaron el resto del litoral y configuraron el sector turístico actual. Durante la década de los 50, el modernismo tardío dio lugar a un importante crecimiento de las infraestructuras turísticas. Este periodo se caracteriza por destacados ejemplos arquitectónicos, una cuidada planificación urbana y la construcción de múltiples instalaciones, que incluían no solo alojamientos, sino también proyectos de ocio, cinturones costeros, paseos marítimos y playas.

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Vista aérea del paseo marítimo y el puerto deportivo ACI Marina, el Grand Park Hotel Rovinj, y la piscina pública Delfin, Rovinj, Croacia, 2019, 3LHD. Foto © Jure Zivkovic

Sin embargo, en los últimos años la evolución del turismo a nivel global, en particular en el área mediterránea, ha provocado una notable degradación de las zonas costeras, las ciudades y el medio ambiente.

Las principales razones son la falta de una buena planificación urbana, el crecimiento económico desmedido y el auge mundial del turismo, que han conducido inevitablemente a un aumento del número de turistas y una presión insostenible sobre los recursos naturales. La faceta más negativa de toda esta realidad es que se ha descuidado a la población local y su modo de vida, lo que ha derivado en una falta de sostenibilidad económica y social.

El estudio de arquitectura del que soy fundador, 3LHD, lleva treinta años trabajando en numerosos proyectos públicos en la costa croata. Estos proyectos urbanos y arquitectónicos han sido siempre respetuosos con la comunidad local, además de tener muy en cuenta la ubicación adecuada de los elementos construidos dentro del entorno natural.

Me gustaría destacar dos ejemplos de proyectos en líneas costeras urbanas, concretamente los paseos marítimos de las ciudades de Split y Rovinj.

Dos ejemplos croatas

El paseo marítimo de Split, denominado la Riva, es un espacio urbanizado, público, abierto y accesible. Está situado frente al Palacio de Diocleciano, en su día la residencia del emperador romano y posteriormente, el eje en torno al cual se consolidó la ciudad. La Riva es el paradigma de la historia y el carácter de la ciudad de Split. La forma modular romana inspiró nuestro proyecto. La cuadrícula modular de elementos de hormigón—sus dimensiones, materiales y forma—determinó la distribución y el emplazamiento de todos los demás aspectos del espacio público.

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Vista aérea del paseo marítimo Riva con el Palacio de Diocleciano y el casco antiguo al fondo, Split, Croacia, 2007, 3LHD. Foto © Mario Jelavic

La Riva, con sus 250 metros de longitud y 55 metros de ancho, es el punto neurálgico donde la ciudad se encuentra con el mar. Es la plaza pública principal, un salón urbano, un espacio para todo tipo de actos sociales, un paseo durante el día y un lugar donde dejarse ver durante la noche. Es el enclave perfecto para eventos deportivos, procesiones religiosas, festivales y celebraciones.

El proyecto redefinió el espacio para albergar todos estos eventos, articulándolos en una nueva superficie integrada. En él se utilizaron el diseño arquitectónico y los materiales, así como la flora mediterránea, con el fin de responder a todos los retos que sus diversos usos planteaban. Todas las instalaciones y elementos urbanos se diseñaron especialmente para este proyecto y están en consonancia con el carácter y el ambiente local.

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El paseo marítimo de Monte Mulini es un espacio público y une Rovinj con los lugares de interés turístico de la zona, Rovinj, Croacia, 2019, 3LHD. Foto © Jure Zivkovic

El paseo marítimo de Rovinj está situado en una agradable zona natural del centro histórico. Se trata de una extensión y continuación del paseo público de la ciudad, cuya función principal es conectarla con el parque Punta Corrente, al tiempo que sirve de infraestructura para los hoteles del parque y la zona boscosa.

El factor más importante en su configuración fue la relación con el terreno existente. En cuanto al entorno específico, que varía significativamente según la hora del día, el diseño se vio condicionado por el mar y el viento como elementos variables, que influyeron de forma determinante en las decisiones tomadas durante el proceso de creación. Como consecuencia de ello, el paseo marítimo está dividido en dos zonas. La primera se diseñó según la topografía natural, con numerosas superficies de hormigón fracturado para tomar el sol, mientras que la zona más tranquila de la bahía alberga una serie de playas de guijarros.

Lo que nos enseña la historia

La costa y el litoral de Croacia han sido accesibles a todo el mundo desde la época romana, cuando se definió el estatus jurídico del mar y la costa. El derecho romano establecía: «Según la ley natural, estos bienes pertenecen a todas las personas: el aire, el agua corriente y el mar y, por lo tanto, la costa: nadie tiene prohibido pisar la costa, como es lógico, siempre que no toque las casas, los monumentos y los edificios que no estén sujetos a los principios del derecho general».

Una cosa queda clara: la costa es para uso y disfrute de todos.

Imagen principal: El paseo marítimo Riva al atardecer, Split, Croacia, 2007, 3LHD. Foto © Domagoj Blazevic