Arquitectura para humanos y peces Una labor en pos de la esperanza 04-03-25 Conservando los recursos Futuro infraestructure product design climate change technology innovation sustainability environment Kathryn Larsen Twitter Facebook LinkedIn Pinterest Email La vida comenzó en el océano hace más de tres mil millones de años. Hoy en día, los científicos predicen que la vida marina podría desaparecer en poco menos de cincuenta años. La actividad humana nos ha abocado a un punto de inflexión planetario debido a la acidificación de los océanos. La biodiversidad marina se encuentra en un estado crítico, con el 50% de los arrecifes de coral y el 85% de los arrecifes de ostras ya desaparecidos. A diario me enfrento cara a cara con esta realidad en dos empresas: una en la que diseño para las personas y otra en la que diseño para los peces. Mi estudio de arquitectura surgió de una prolongada fascinación personal por la arquitectura vernácula. Así, tras mudarme a Dinamarca en 2015, me dediqué a plasmar el entorno en un cuaderno de bocetos y descubrí las viviendas con entramado de madera. Cuaderno de bocetos y experimentos con algas italianas, Residencia de investigación en arquitectura no extractiva, Bienal de Venecia, 2021, Studio Kathryn Larsen. Foto © Space Caviar En 2016 comencé a investigar las técnicas de revestimiento con algas marinas en la isla de Læsø. En la Edad Media, sus habitantes deforestaron la isla para alimentar los hornos que refinaban la sal. Al utilizar la mayor parte del heno disponible como pienso para los animales, tuvieron que servirse de la zostera marina para las cubiertas de sus viviendas. La construcción de estas cubiertas vegetales era realizada principalmente por las mujeres y las habitantes de Læsø recurrieron a la innovación para garantizar que los techos de sus viviendas resistieran a los duros inviernos. Transfirieron sus conocimientos de tejeduría de lana a la labor de retorcer y entretejer enormes cordones de algas marinas a través de las estructuras de madera. Incluso los bailes que realizaban sobre las cubiertas eran esenciales para el proceso de construcción. En mis primeros proyectos intenté desarrollar una cubierta prefabricada de algas marinas. Mi objetivo inicial era lograr una forma más práctica de construir con hierba marina, un material neutro en CO2, resistente a la putrefacción, ignífugo y un aislante natural. Se trata de un extraordinario recurso que apenas se utiliza en el sector de la construcción danés. Para estudiar el funcionamiento de este sistema, construí una serie de pabellones de prueba en mi anterior campus. Mi trabajo se volvió viral en 2019, lo que me permitió continuar investigando en la Universidad Técnica de Delft. Aquí profundicé en las complejidades de las praderas marinas y otros materiales marinos de base biológica, siendo testigo a menudo de la desaparición de hábitats y biodiversidad marinos. Construcción del Pabellón de hierba marina, 2019, Studio Kathryn Larsen. Foto © Kel Hudson Obtuve el permiso necesario para trabajar como voluntaria en The Fieldwork Company replantando el lecho marino, un proceso en el que se enrollan las raíces de cada planta en clavos insertados manualmente en el lecho marino. Mientras contenía la respiración a través del tubo y luchaba torpemente con los plomos de buceo, no pude evitar sentirme avergonzada por no haber sido capaz de plantar más de cien plantas en cuatro horas de trabajo bajo el agua. Me sentí incluso peor cuando vi que, de la pradera marina plantada el año anterior, solo quedaban unas pocas hierbas con muy mal aspecto. Esta experiencia se convirtió en la catalizadora de mi segunda empresa. Durante la pandemia ya había experimentado en la cocina de mi casa con shellcrete, un tipo de biohormigón libre de cemento elaborado a partir de conchas. Para la tesis del máster que estaba cursando lo fundí para obtener ladrillos convencionales, una solución poco inspirada. Aun así, empecé a darle vueltas a la cabeza. Quizá la aplicación definitiva de este material no fuera la construcción. Quizá fuera la biodiversidad. Solo había un pequeño problema: mi fórmula no era impermeable. Diferentes diseños de arrecife destinados a diversas especies, 2024, ReefCircular. Imagen © ReefCircular En 2022 conocí en Copenhague a la Dra. Shannon Hanson, recién doctorada en Geoquímica Marina. En menos de veinte minutos decidimos poner en marcha ReefCircular. Al principio carecíamos de laboratorio, de inversores o de fondos, pero sentíamos que debíamos actuar rápidamente. No podíamos esperar a que el mercado detectara que existía un problema, teníamos que crear la solución. Dos semanas más tarde, comenzamos a triturar residuos de conchas obtenidos en las lonjas de pescado en la minúscula cocina de una tienda de ropa. En Copenhague no existían espacios de trabajo para biodiseñadores, pero finalmente lo encontramos en las instalaciones compartidas de CPH Labs. En mi estudio, trabajé largas y extenuantes horas en la construcción y la ingeniería farmaceútica, reinvirtiendo los beneficios en nuestra I+D y en impresión 3D. Tras dos años de rigurosas pruebas, Shannon reinventó la fórmula del biohormigón para que tuviera una base 100% biológica, fuera resistente al agua y de origen marino. A día de hoy, hemos instalado 24 arrecifes piloto de arcilla frente a la costa de Hundested, demostrando con datos concretos que los arrecifes sí tienen un impacto mensurable en la biodiversidad de Dinamarca. Asimismo, estamos a punto de lanzar nuestro primer arrecife piloto de biohormigón de concha para un proyecto de regeneración de ostras en Escocia. Un lábrido y unos góbidos hambrientos habitan los módulos ReefTile frente a la costa de Hundested, 2024. Foto © Anemo Robotics Mi estudio de diseño combinado es un firme testimonio de esperanza frente a las demoledoras verdades climáticas. Se basa en la arraigada creencia personal de que debemos utilizar nuestras habilidades como arquitectos para pasar a la acción y construir con nuestras propias manos el futuro que anhelamos. Cuando veo que los peces entran en nuestros arrecifes y nos visitan las focas y cuando enseño a la próxima generación de arquitectos a comprender los vínculos entre el medio ambiente, la cadena de suministro del sector de la construcción y nuestro papel como arquitectos, continúo alimentando esta esperanza. Como arquitectos, gozamos de un extraordinario poder, el poder de visualizar, de transformar los sueños en algo físico. Si en lugar de desanimarnos, nos centramos en lo que somos capaces de crear, lo que podemos hacer, ¿qué otras cosas maravillosas haremos realidad? Imagen principal: Módulos BoulderReef frente a la costa de Hundested, 2024, ReefCircular. Foto © Anemo Robotics ReefTile, de Reef Circular, finalista del Premio Danés de Diseño 2024. Cortesía del Centro Danés de Diseño.