Estrategias para la integración Los límites entre el abandono y el reasentamiento 12-04-21 Límites Futuro Nasr Chamma Twitter Facebook LinkedIn Pinterest Email A junio de 2020, el número de refugiados en todo el mundo ha aumentado a aproximadamente 26 millones, y la mayoría de ellos —alrededor del 86% según el ACNUR— encuentra asilo en países en desarrollo. Los países que acogen refugiados y las organizaciones humanitarias tienden a aislarlos en campamentos "temporales", lejos de las áreas urbanas existentes, bajo la suposición de que podrían causar impactos económicos, sociales y espaciales negativos en las comunidades locales. Con base en el trabajo de campo y la investigación sobre la crisis de refugiados sirios, podemos concluir que existen diferentes tipos de asentamientos y modelos de respuesta que los gobiernos adoptan ante la llegada de grupos de refugiados. Se pueden delinear seis escenarios, resultado de las interacciones y decisiones de distintos agentes, como gobiernos, ONG, agencias de la ONU, poblaciones locales y organizaciones financiadoras. ESCENARIOS DE RESPUESTA ANTE LA LLEGADA DE REFUGIADOS. Imagen cortesía de Nasr Chamma Escenario 1: El gobierno anfitrión no permite que los refugiados crucen las fronteras. Escenario 2: Los refugiados pueden cruzar la frontera, pero quedan desatendidos porque el gobierno anfitrión no está dispuesto o no tiene la capacidad para apoyarlos o construir campamentos de refugiados. Esto da lugar a campamentos dispersos en áreas rurales y/o en los alrededores de zonas urbanas. Escenario 3: Se establecen campamentos de refugiados, en algunos casos cerca de las principales áreas urbanas, y en otros, lejos de ellas. Escenario 4: Los asentamientos de refugiados se construyen dentro de áreas urbanas existentes o como extensiones de estas. Escenario 5: Los grupos de refugiados se distribuyen en áreas urbanas locales, alojándose en recintos concentrados para refugiados. Escenario 6: Los refugiados se dispersan en varios distritos o vecindarios y se reubican en viviendas asequibles desocupadas. Confinar a los refugiados en campamentos aislados, lejos de las áreas urbanas, genera la sensación de estar en un país dentro de otro país. Esto lleva a que los solicitantes de asilo sean vistos como extranjeros o forasteros, limitando su libertad de movimiento. También restringe su acceso a los servicios locales existentes, reduce la posibilidad de integrarse en las comunidades anfitrionas y aumenta su sensación de abandono. Ya sean planificados o espontáneos, estos campamentos "temporales" aislados pueden permanecer en la misma ubicación durante años, e incluso décadas, en la prolongada fase posterior a la emergencia. Esta estrategia no hace más que crear barreras y evitar interacciones con las comunidades locales, mientras que la accesibilidad de un campamento a áreas urbanas y servicios adyacentes puede ser crucial y tener un impacto positivo significativo en los refugiados que residen allí. La preparación para la llegada masiva de refugiados suele centrarse en la presión resultante sobre el uso del suelo, los recursos habitacionales, las estructuras de asentamiento y la carga esperada que estas poblaciones representan para el gobierno anfitrión. Sin embargo, esta estrategia ignora consideraciones de diseño a nivel macro, como la ubicación de los campamentos, la contribución económica de los refugiados y la formulación de políticas gubernamentales que reconozcan su participación en el estímulo de la oferta y la demanda dentro de la economía nacional. Los refugiados prefieren asentarse en áreas donde tengan cierta afinidad étnica, lingüística o cultural con la población local, así como acceso a oportunidades laborales y servicios que les permitan retomar el control de sus vidas. Sus preferencias en cuanto a la ubicación de los asentamientos deben considerarse y garantizarse en la medida de lo posible, para maximizar su bienestar, facilitar la integración y fomentar la autosuficiencia de los asentamientos. INFANCIA EN EL CAMPAMENTO DE REFUGIADOS DE ZAATARI, JORDANIA. Imagen: Nasr Chamma Al decidir el tipo y la ubicación de los asentamientos de refugiados, los gobiernos anfitriones también deben considerar el contexto geográfico y las condiciones naturales de la zona como parámetros fundamentales para el diseño y la planificación del campamento. Otras consideraciones incluyen la distancia del campamento respecto a áreas urbanas existentes y su ubicación en una carretera principal, lo cual permite acceso directo a redes de transporte y fomenta la interacción con las comunidades locales. Es importante tener en cuenta que la ubicación de un campamento ayuda a los habitantes a integrarse y acceder a oportunidades laborales, educativas y servicios. Además, facilita la posible reutilización de las estructuras del campamento por las comunidades anfitrionas tras la eventual repatriación de los refugiados, como se sugiere en un estudio anterior, Rethinking Refugee Camp Design: from “Temporary” Camps to Sustainable Settlements. En resumen, la ubicación del campamento, la libertad de movimiento sin necesidad de permisos para entrar y salir o viajar dentro del país anfitrión, el acceso a oportunidades laborales y servicios, y la posibilidad de interactuar con las comunidades locales son factores clave para la felicidad y satisfacción de los grupos de refugiados. Estos elementos son fundamentales para establecer un sentido de integración, pertenencia y agencia social. Adoptar esta perspectiva podría generar un cambio significativo en la forma en que los gobiernos consideran los movimientos de refugiados, llevando quizás a una visión más sostenible, donde haya asentamientos más integrados y productivos en lugar de campamentos aislados y marginados con fronteras rígidas a largo plazo. Imagen principal: Campamento de refugiados sirios en las afueras de Atenas. Foto: Julie Ricard/Unsplash.