Normas y funciones en la arquitectura

Reflexiones sobre la metodología de cómo construimos

En primer lugar, ¿qué significa verdaderamente «gobernar»? El término en sí suscita algunas reacciones. Entre ellas encontramos ideas como la creación, el gobierno y la propiedad. Me gustaría que analizáramos todas estas perspectivas para intentar llegar a una opinión fundamentada, con reflexiones que nos invitan a pensar en el diseño arquitectónico como un proceso complejo, donde confluyen normas, intereses y creatividad.

Podríamos adoptar una postura banal y eludir la pregunta con la siguiente respuesta: «En última instancia, es obvio que las personas que se dedican a la arquitectura gobiernan». Aunque existen numerosos diseñadores que estarían encantados de defender esta postura, puedo decir que mi experiencia no me ha permitido corroborarla. Trabajo como arquitecta en Nueva York desempeñando una labor creativa desde hace más de una década y puedo confirmar que los arquitectos no gobernamos la arquitectura, a pesar de ser personas tituladas y con licencia para concebir soluciones de diseño que acaban convirtiéndose en arquitectura.

Maqueta detallada de diseño arquitectónico moderno frente al World Financial Center en Nueva York.

El arte imita a la vida: maqueta acompañada de ejemplos construidos de nuestro portafolio. Foto © Danei Wallen

El papel del arquitecto

Como en todos los sectores basados en servicios, la tarea del arquitecto es solucionar un problema dentro de unos parámetros establecidos. «Los tres grandes» suelen ser el presupuesto, el alcance del proyecto y el plazo de ejecución. En nuestro caso, estos parámetros suelen ser determinados por otras personas y se les asigna un nivel de prioridad basado en las necesidades del cliente. En el caso de que exista una cierta fluidez entre los parámetros, a menudo debemos orientar a nuestro cliente hacia las opciones que satisfagan sus prioridades. La duración e intensidad de este proceso repetitivo depende directamente del control que el cliente tenga sobre el resultado deseado. Los arquitectos encabezan un equipo de consultores de talento, entre los que se incluyen ingenieros y otros especialistas, que contribuyen a lograr una solución de diseño arquitectónico. Aunque podemos ejercer una cierta influencia en cómo lograr esta solución, carecemos de un gobierno autónomo sobre la arquitectura.

Fachada acristalada que refleja el puente Queensboro, muestra de diseño arquitectónico contemporáneo en Nueva York.

Proyecto con fachada climáticamente consciente y enfoque en la activación de inmuebles infrautilizados en Roosevelt Island. Foto © Danei Wallen

Las normas de la arquitectura

La arquitectura es un sector muy regulado. Somos responsables de la salud, la seguridad y el bienestar de los futuros habitantes de nuestros espacios. Las «autoridades con jurisdicción» (AHJ por sus siglas en inglés) son organizaciones responsables de hacer cumplir los códigos técnicos de la construcción, los códigos de incendios y cualquier otra normativa relacionada con edificios y terrenos. Las AHJ tienen competencias a nivel del condado, estatal y federal. Asimismo, pueden ser gubernamentales o no gubernamentales. Son organismos que establecen las normas que rigen la arquitectura y, por tanto, la experiencia arquitectónica. En nuestro repertorio de historias de guerra hay al menos una sobre un diseño excepcional, de una belleza poética, que se frustró porque la Gerencia de Urbanismo se negó a aprobar los planos. Los ciudadanos de esa ciudad nunca disfrutarán de la experiencia de reunirse en la magnífica escalinata del auditorio, pero tienen la seguridad de que el equipo de diseño garantizó su seguridad al cumplir las normas.

Detalle constructivo de estructura metálica y hormigón en proceso de diseño arquitectónico y refuerzo estructural.

Decisión del cliente de eliminar partes de la circulación vertical existente para maximizar la conversión del antiguo espacio comercial en un centro de salud. Foto © Danei Wallen

El poder del cliente

El cliente o propietario suele ser el catalizador de la arquitectura. A menudo son ellos quienes detectan un fallo en el diseño o la ausencia total de diseño. En ese caso, recurren a la experiencia de otras personas (arquitectos, consultores, gestores de proyectos) para ayudarles a resolver el misterio. En muchos aspectos, esta es una posición de poder. Normalmente, identifican el problema dentro de su propio reino (en este caso, su edificio o terreno), reúnen a sus mejores tropas y las despliegan en una búsqueda que determine las mejores opciones para avanzar. Los clientes tienen la última palabra sobre las soluciones que se les presentan.

Todos los documentos del Instituto Americano de Arquitectos (AIA por sus siglas en inglés) y los contratos entre propietario y arquitecto califican los planos creados por el equipo del arquitecto como «instrumentos al servicio» del cliente. Reflexionando sobre el punto anterior, que definía a la arquitectura como un sector basado en servicios, los clientes prácticamente compran su solución de diseño. Ellos establecen internamente el presupuesto, el alcance del diseño y el plazo de ejecución y luego proporcionan estos parámetros y sus prioridades a los arquitectos titulados como parte de la «solicitud de propuestas» (RFP por sus siglas en inglés) del proyecto. Mediante el proceso RFD, los propietarios determinan las condiciones con las que el equipo del arquitecto intentará convencerlos. Mis amigos juristas suelen bromear diciendo que quienes fijan las condiciones tienen el control, especialmente a la hora de negociar. Normalmente, sale victorioso el equipo que logra los mejores honorarios de diseño, el enfoque más acertado y el plazo más ajustado.

Escultura urbana reflectante que dialoga con el entorno, integrada al diseño arquitectónico del paisaje urbano.

Reflexiones entre reuniones de las partes interesadas. Foto © Danei Wallen

Conclusiones consideradas

El año pasado tuve el privilegio de trabajar como representante de los propietarios. Esto ha supuesto una formación adicional en arquitectura desde una posición imparcial, pero de apoyo necesaria para que el proyecto llegue a buen puerto. En este lado del diseño de servicios, los propietarios se rigen por factores que les obligan a dirigir eficazmente el proceso. Asimismo, los propietarios suelen contar con una estrategia empresarial convincente tras su necesidad de soluciones de diseño.

Ya se trate de la nueva ala de un hospital, de residencias de estudiantes o de una ampliación de oficinas, la oportunidad futura de generar beneficios es lo que impulsa la necesidad de diseño. En la actualidad, los propietarios cuentan con más experiencia que nunca. En una época en la que es posible acceder a todo tipo de conocimientos, nuestros clientes ya no pueden ser considerados novatos. Además, la AIA ha informado recientemente de un descenso continuado de la facturación durante los últimos tres años. El «Índice de Facturación Arquitectónica» (ABI por sus siglas en inglés) es una prueba decisiva de la actividad mensual en el sector de la construcción no residencial. El ABI de abril bajó a 43,2 y la volatilidad nacional más alta se observó en el noreste de los Estados Unidos, donde tengo mi sede. El modelo de negocio de la arquitectura es tal que no puede existir sin la oportunidad de diseñar y ser retribuido por ello. Por tanto, los clientes son la fuerza motriz que consolida su dominio de la arquitectura con su propia base de conocimientos y experiencias, llegando a dominar el vocabulario, las siglas, la cadencia y la naturaleza colaborativa de la arquitectura.

Imagen principal: Vista del skyline de la ciudad de Nueva York con Nueva Jersey al fondo. Foto © Danei Wallen