Una cultura migrante Tejiendo una identidad latinoamericana híbrida 22-07-24 Migraciones, memorias, recuperación Tendencias en diseño cities social impact innovation sustainability culture public spaces Delfina Bocca Twitter Facebook LinkedIn Pinterest Email A principios del siglo pasado, la población de Argentina experimentó un importante crecimiento con la llegada de una oleada masiva de emigrantes europeos. Sin embargo, en los últimos veinte años se ha producido un cambio en el origen de la mayoría de los migrantes que llegan al país. Hoy proceden principalmente de naciones vecinas, lo que ha dado lugar a la aparición de una pujante cultura latinoamericana híbrida. Estos migrantes han creado nuevos modelos que cuestionan el statu quo ya establecido y se están convirtiendo en los diseñadores de nuevas tipologías arquitectónicas y sociales para los espacios públicos. La Architectural Association Visiting School de Buenos Aires organizó un taller denominado «Cultura de la migración» para estudiar y poner en valor la relación entre la migración y los recursos locales e importados. El objetivo principal de esta experiencia colectiva fue idear una sociedad más compleja e integradora alimentada por la diversidad cultural aportada por los migrantes. Numerosos colectivos de minorías llegados a Buenos Aires en los últimos años son una consecuencia directa de la migración forzosa por causas económicas o climáticas. Estos grupos encuentran y crean nuevas comunidades a través de la colaboración, y al dejar de ser minorías, aumentan su conocimiento y riqueza cultural construyendo un nuevo multiculturalismo político y social. Visita a La Base Studio en Palermo Viejo (izquierda). Inauguración del taller con la guía local Rosalía (derecha). Foto © Delfina Bocca La principal razón de esta masiva migración hacia Argentina es la de ser limítrofe con varios países: Chile, Bolivia, Paraguay, Brasil y Uruguay. La principal motivación de los recién llegados es la necesidad de acceder a un mercado laboral que ofrezca mayores oportunidades que el de su lugar de origen. Entrar y residir en Argentina es relativamente fácil. No se exigen visados ni billetes de regreso a quienes llegan al país, por lo que no es descabellado pensar en empezar una nueva vida allí. La mayoría de migrantes se encuentra en Buenos Aires, donde trabajan mayoritariamente en la construcción y las industrias manufactureras y de servicios. Los salarios son más altos en la capital que en las zonas rurales. En general, no siempre tienen empleos fijos. En vez de eso, suelen desarrollar su labor en la calle o de forma itinerante. Esta falta de estabilidad en los ingresos, producto de la informalidad, es una de las principales razones por las que el nivel de pobreza es mayor entre las comunidades migrantes. Asimismo, la ausencia de regulación obliga a los migrantes a conformarse con condiciones de vida más precarias. Esto se traduce en vulnerabilidad social y en su excesiva presencia en las «villas», asentamientos urbanos improvisados carentes de servicios esenciales. El taller «Cultura de la migración», de dos semanas de duración, puso de relieve la riqueza aportada por estos grupos migratorios a la cultura de Buenos Aires. A través de un intenso programa público con guías migrantes locales, visitamos varios casos de estudio en los que trabajamos como un equipo de comisariado colaborativo. Asimismo, analizamos tres categorías principales de recursos heredados de la migración: la comida, la música y los oficios. Estudiantes realizando el retablo ceremonial en el taller. Foto © Delfina Bocca Además del trabajo de campo, el programa incluyó conferencias y un laboratorio de diseño, que se desarrolló en uno de los estudios de la emblemática y recientemente restaurada «Casa de Estudios para Artistas», diseñada por Antonio Bonet, Horacio Vera Ramos y Abel López Chas en 1938-39. Mediante el trabajo con medios mixtos, como películas, entrevistas y experimentación material, nos embarcamos en un proceso de reflexión crítica y de debate. Nuestro hermoso estudio se convirtió en el lugar donde reunirnos, debatir, evaluar y editar el contenido de las observaciones realizadas en nuestras visitas diarias. Con el fin de crear dos piezas finales, clasificamos nuestros hallazgos en función del color, la arquitectura, la interacción humana y los textiles. Por un lado, trabajamos tanto de forma digital como física para desarrollar una película sobre la confluencia entre la migración europea y africana en Argentina titulada «Cruce de caminos», con música como el tango y el candombe. Por otro lado, trabajando con artistas textiles locales, creamos un retablo ceremonial inspirado en la diosa tradicional latinoamericana de la Tierra: Pachamama. Este altar se utilizó en el acto de clausura de nuestra exposición final, donde los asistentes depositaron ofrendas, música y comida dirigidos por Rosalía, una guía local. Esta experiencia colectiva nos ayudó a descubrir el amor que compartimos por la tierra, por nuestros antepasados y compañeros y por nuestros recursos naturales en esta parte del mundo. El programa «Cultura de la migración» de la Architectural Association Visiting School continuará la exploración de la cultura migrante en Buenos Aires a través de futuros talleres, que se centrarán en definir y articular una identidad latinoamericana híbrida que está emergiendo. Imagen principal: Casa de Estudios para Artistas de Bonet Castellana, Vera Barros y López, 1938-39. Actual Galería y Residencia de Arquitectura de Bisman Ediciones. Puesta en valor de Bisman, Engelman y Ferrando. Foto © Albano García